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domingo, 27 de julio de 2014

IMAGEN






EN BUSCA DE LA NAVE PERDIDA
Pero  dónde habré dejado el dichoso platillo? Esto de tener el sistema de invisibilidad, da un por saco que no veas... Es que ahora ni lo veo ni lo encuentro! Tendré que esperar a la noche a ver si lo veo. Gracias a Dios que el dispositivo solo funciona de día, por la noche se ve una bola negra.

Me cachis en la mar! Todo por bajar a comprar una papelina de churros. Jobar! Parezco el Gurb... Y lo peor es tenerme que poner este camuflaje de humano. Joroba! Que rabia tener que esconder mis antenitas y mis patitas tan bonitas. Y este cuerpo alargadillo, aflautado que Dios me ha dado!

Bueno, menos mal que por la noche, como dicen aquí, todos los gatos son Pardos y podre quitarme este adefesio de disfraz. 

Cuidado que son feos los humanos!


Lola  



DESDE MI NUEVO PISO
Compré el piso hace 6 meses. Cada noche el mismo recital, los gritos se suceden con alternancia bien marcada, ahora uno, ahora el otro. Ambos personajes principales tienen bien aprendido su papel y los improperios y los insultos no faltan en ningún pase. 

El final siempre es el mismo, golpes de él, llantos y aullidos desesperados de ella, llamada de teléfono a la Urbana, minutos de espera, llegada del coche patrulla y...silencio. Nueva función al día siguiente y vuelta a empezar.
Ayer noche, algo fue distinto. La rabia y la impotencia flotaban en su ventana mientras la violencia creaba un personaje aún más siniestro y temible.

“En lo que va de año, el balance del gobierno... A.M.F., vecina de....su pareja sentimental...”

Me quedo sin aire mientras lo leo. Creo que la pasada noche, cayó el telón.


Ginebra


IMAGEN (ES)
Fotos envueltas en papel de periódico, abandonadas en el quicio de la puerta entreabierta, dejadas allí como olvidadas desde hacía décadas.

Cogió las fotos y fue mirándolas una a una reparando en aquella en la que un cielo gris, pesado, como de mármol, evocaba el silencio y la solemnidad de un campo santo;  antenas parabólicas sin señal que seguían tan aferradas a una pared de ladrillo como al cable que les dio la vida años después que a los postes de tendido eléctrico; los mismos que un día sacrificaron su condición de hermosos árboles en pro del progreso y que  continuaban allí: sin iluminar, sin transmitir. Pudo entrever recuerdos, componer  vidas a través de los ojos de un extraño, recuerdos sin hogar.

Colocó las instantáneas en una maleta y se apresuró hacia la puerta.
-¿A dónde vas con las fotos ?  le preguntó el último superviviente.
-Voy  a darles un nuevo hogar, contestó el reportero.


Marta Albricias



¡CABRONES ¡ CASI ME MATAN
El lugar: una sala renacentista de paredes de piedra desnuda, el público florentinos del XVI con sus coloridos ropajes, el tribunal una panda de clérigos enfermos mentales obsesionados por salvaguardar sus privilegios y sus ideas medievales sobre las que se sustentaba su poder omnímodo.

Me acusaron de blasfemo, de hereje, pedían mi cabeza a menos de que mi retratación fuera pública y me desdijera de mis afirmaciones. Yo, que tras estudiar medicina, filosofía y matemáticas, fascinado por el cosmos y sus leyes, inventé el telescopio para acercarme al Universo. Yo  que aporté demostraciones, pruebas irrefutables, incontestables, concluyentes, no las aceptaron, enfrentaron mi descubridora razón a su fe embrutecedora y ciega.

Me iba la vida en ello, lo supe cuando a Bruno lo quemaron, y públicamente negué mis propias palabras y acepté las suyas, y ante Belarmino negué para vivir, la vida me ofrecía demasiado como para perderla, abjuré ante el tribunal de majaderos y me dejaron vivir, cuenta la leyenda, con piedad infinita y para restañar mi herida dignidad, que una vez obtenida la sentencia absolutoria dije, soto voce, “ Y sin embargo se mueve” .


Carmen Gómez





SUBIDO AL POSTE DE LA LUZ
Mierda de empalmes, lo menos tengo para dos horas de faena. Y a todas estas, la niña se ha echado un novio todo tatuado, que no tiene oficio ni beneficio, y lo tenemos en casa a pan y cuchillo día sí y día también. Hay que joderse. Antes si que daba gusto currar, fingías una avería en la línea deshaciendo un empalme de la caja de registros, y al bar toda la mañana. Menudos almuerzos nos pegábamos con el Rafa, de padre y muy señor mío. Y hasta el culo de carajillos que nos poníamos.

No, si la culpa es de la Angelines, como cocina tan bien la condenada, no hay manera de sacarse al cabestro tatuado de casa. Éste mucho antisistema y mucha boquilla, pero cuando hay estofado de rabo de toro no falla nunca el cabronazo. Bueno, vamos al tajo, que no voy a acabar ni a las tres, y la empresa ya no paga horas extras.

La puta empresa, con sus controles y el rollo de la productividad nos tiene jodidos. Menos mal que el Rafa ya se jubiló, porque él no hubiera aguantado este puteo. Cómo ha cambiado todo, yo entré en casa de la Angelines pa pedirle a mi suegro de mantener relaciones formales con su hija. Y aluego iba a comer un domingo sí y otro no, y me ponían macarrones y un sanjacobo con papas fritas. Yo no sé dónde aprendió la Angelines a cocinar, porque guisar, guisa de cojones. En cambio, es reactiva a hacer uso del matrimonio, nunca le va bien a la puñetera. Y como la empresa no paga horas extras, ya ni de putas puede ir uno. Voy a tener que volver a hacerme manoletinas.


Felipe Deucalion




CAEN CUATRO GOTAS
Caen cuatro gotas. A penas pueden justificar la forma de caminar de Silvia que avanza rápida y sin mirar a nadie, con la cabeza gacha. Nadie suele fijarse en ella. Si alguien lo hiciera se daría cuenta de que esa es siempre su manera de andar, haga sol o llueva a cantaros. En el trabajo luce su mejor sonrisa para los clientes, y cualquiera diría que la guarda en la taquilla antes de salir a la calle. De hecho alguna de sus compañeras de planta lo ha llegado a decir mientras desayunaban juntas y Silvia se tomaba un café sola en la barra.

Llega a casa y enciende la tele, no le gusta el silencio, prefiere las voces que llenan la casa. Eso sí, nada de tertulias  sobre famosillos o teleseries mejicanas, prefiere los sonidos de la vida real. Una buena película con sus diálogos bien estudiados. Hace diez años se instalo la parabólica para poder coger canales de cine. Ahora disfruta de la televisión por cable de todas las películas clásicas que quiere.

Mientras pone comida a su gato, de fondo Lauren Bacall le pregunta a Humphrey Bogart si sabe silbar.  Piensa en ese amor cuando enciende el ordenador para conectarse a internet. Sigue sonando la película de fondo cuando abre una página de contactos y empieza a chatear. Julio 72 tiene sus mismos gustos, hablan de películas, se ríen en emoticonos, llevan ya más de un mes conversando. Él le ha pedido ya un par de veces de conectar la cámara y poder verse, incluso empieza a hablar de la posibilidad de encontrarse realmente un día para hacer un café. Solo para charlar y conocerse, sin comprometerse a más.

Le gusta Julio, siente que realmente se podría enamorar de este hombre tierno y culto. Le sabrá mal cuando en una semana o dos el deje de insistir en que se vean y poco después deje de estar disponible para seguir conversando.

El gato se pasea por delante de la pantalla del ordenador pisando con todo su indiferencia felina el teclado. Julio y Silvia se ponen una cara sonriente, las teclas al azar son una broma habitual entre ellos. La foto del gato sigue siendo el avatar de Silvia, y no piensa cambiarlo.

Se sienta a cenar justo cuando otra película empieza, “con la muerte a los talones”, se pone cómoda en el sofá. Disfruta especialmente viendo esos viejos films que ya se sabe de memoria. Si gato se acomoda encima de las piernas y ronronea con la seguridad de que nadie va a sustituirlo de ese lugar.


Herman 



ANTENAS
Las antenas parabólicas estaban colocadas en todos los edificios de la ciudad. Redondas, grandes i pequeñas, adornaban todos los pisos. Yo tenía siete años y me preguntaba para que servían. Había millares y se instalaban más, cada día que transcurría del final del siglo XXI.
Pregunté a mi padre porqué teníamos una en el balcón, y me dijo que era para ver todos los canales de televisión del mundo, vía satélite. Al tal satélite yo no lo conocía, pero en el 2099, eran una verdadera maravilla, según me explicó entusiasmado.

Más a mí siempre me había llamado la atención mi vecino Ricardo. Era un joven introvertido que se pasaba el día en casa, haciendo no se qué. Su balcón estaba al lado del nuestro y su antena era una monstruosidad. ¡Que grande!

Un día lo vi apoyado en la barandilla y le pregunté impulsivamente:
- ¿Qué haces?
- Ah, hola Enrique, estoy arreglando unas cosillas de la antena.
- ¿Por qué, si a ti no te gusta la televisión?
- Con ella puedo captar señales del espacio, concretamente de la luna.
- ¿La luna? Es mi amiga. Siempre que la veo me pongo contento. Pienso que me conoce y me sonrie. ¿Tu hablas con ella?
- No Enrique, pero ella me envía mensajes. En la tierra producimos mucho “ruído” y en la luna rebotan las señales que yo le mando, es toda una experiencia.
- ¡Caray!

Después de la conversación con mi vecino ya nada volvió a ser igual.
Pasaron quince años y la antena que tenía colocada en mi piso, era muy sofisticada. Llevaba mucho tiempo manteniendo comunicación con la luna y mi amor por ella había crecido conmigo. Tan profunda era la pasión que sentía, que me disponía en unos pocos meses, a trasladarme a la nueva colonia espacial Escorpio IV, situada en nuestro satélite.

Me pareció muy buena idea, vivir dando vueltas a la tierra. Con una buena antena i desde la distancia, podría seguir captando señales del espacio y quizás algun día una respuesta.


Laia










domingo, 2 de junio de 2013

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LA REIXA
Sempre li varen dir que la reixa de la finestra era per protegir-la del que hi havia fora. Quan va fer 55 anys, sense haver sortit al carrer i sense que ningú de fora s’intereses per ella, es va començar a plantejar si no li haurien pres el pel.

Herman

LA FRAGUA
Hubo una época en la que por esa ventana entraba la luz y el aire; un tiempo en el que durante los meses de verano estaba abierta de par en par y durante la primavera la vestían las flores, en el otoño las hojas secas y durante el invierno…la nieve y la escarcha la sellaban para volver a abrirla luego más tarde, con más ganas. Un lugar al que acudían las gentes a herrar a sus caballos y a encomendarle también otros trabajos al fuego; la fragua que hizo las veces de taberna, de barbería o de lavadero porque allí también se reunía el pueblo y se podía oír la vida respirar entre las tertulias de muchos y el trabajo de los herreros artesanos compartiendo espacio, uniendo fuerza, ingenio y destreza en cada golpe sensible que daba forma deseada y  temple a todo aquello que se forjaba allí dentro.
Hoy,  al pasar y traspasar por la calleja, sigue allí: cubierta de al fornida reja de hierro nacido del fuego, martillo, yunque, carbón y fuelle.

Marta Albricias



VENTANA INTERIOR
Viví con ellas desde muy pequeña porque a mi padre lo fusilaron en la guerra y mi madre se murió de pena por su ausencia. El convento era un paraíso frente a las atrocidades fuera de él. Las monjas de clausura eran tan dulces cómo los postres que cocinaban. El conocimiento que tuve del mundo fue a través de sus explicaciones y los libros. Era un paraíso literario seleccionado que educó mi realidad.
Así que al crecer no me plantee otra opción que no fuera la oración, la lectura y la cocina. Las rejas apenas me molestaban porque podía obviarlas en el claustro con el sonido de los pájaros y la fuente. Al fin y al cabo, en las conversaciones con padre Benito aprendía que el mundo exterior, a veces, tiene rejas más inexpugnables que las de acero. Y cómo yo no conocía ese sufrimiento aparente, no añoraba disfrutarlo.

Susana
 
EL BESO
Besos, solo pienso en darle besos, besarla.
Todo el tiempo en la cabeza, me trastorna el pensamiento.
Casi consigo besarla la otra tarde, pero no fue posible, no pude, me contuve, faltaba el escenario que acompañara tan delicioso sentimiento.
No quiero que sea un beso cualquiera, tiene que ser el beso con mayúsculas, con música,    con ternura , con pasión, con locura, para el hoy , para el mañana.
Pero le doy tantas vueltas a mi cabeza, que me mareo, es como estar subido todo el día en la noria, en el tiovivo de mi niñez.
 Ella empieza y termina mi pensamiento, el bucle reiterativo me persigue con su canción.
Y yo, cautivo de mi emoción, me rindo a tanta sensación, me someto a mis propios deseos y me sumerjo dentro de mi , una y otra vez, sin tregua, ni consuelo.
Y de pronto, la veo, puedo incluso imaginar
 la escena , ella y yo juntos , abrazándonos bajo la reja de la ventana de la casa de ésta plaza tranquila y solitaria repleta de aromas de jazmines y de rosas.
Si, es el marco perfecto para declararle amor, para robarle su primer beso.

Merce

EL DRAGÓN Y LA TORRE
En la inaccesible estancia, la Princesa observaba una vez más a Ursinda, su dama de compañía, y se recreaba gozosa en la contemplación de su cuerpo, no exento de cierto atractivo animal. Luego, la mirada de la Princesa se detuvo en el rostro saludable y sonrosado, de evidente origen campesino.
Ajeno a estos afanes, o mejor dicho, atormentado por ellos, el dragón recorría mentalmente los vericuetos que le habían conducido a ser la salvaguarda de los extraviados amores de la Princesa. En mala hora juró anteponer la felicidad de su idolatrada Princesa a cualquier otro propósito. De hinojos, le declaró su amor y su ofrecimiento.
Cualquier cosa que esté a mi alcance, tuya será. Te lo juro, amada mía.
Secuéstrame, dragón, secuéstrame. Ah, y a mi dama de compañía también.
Una vez depositadas la Princesa y Ursinda en la alta torre, el dragón fue, a través de la enrejada ventana, testigo atónito de la intensa pasión que a ambas mozas enlazaba, al tiempo que se desvanecían sus ilusas esperanzas.
Los dragones, eso sí lo tenían, siempre cumplían la palabra dada. Así fue como por amor, el dragón se convirtió en protector de la pasión que certificaba la desgracia de su amor. Desde aquel aciago día, atrapado en la cruel paradoja, el dragón se entregó con voracidad a las reconfortantes torturas de la melancolía. Tirado al pie de la torre, solo las negras humaredas, que sus profundos suspiros exhalaban de tanto en tanto, eran indicio de una cierta actividad por su parte.

Felipe Deucalión

LA ESPERA
Se acercaba del fin del mundo. Tan solo faltaban cuarenta y ocho horas para que se cumpliera la Profecía Maya. Cuarenta y ocho horas y una tormenta solar fulminaría y arrasaría nuestro Planeta, y a nosotros  lo único que nos quedaba era esperar… La sociedad estaba revolucionada, y el brote de histeria colectiva poco a poco se fue apaciguando hasta convertirse en un remanso de paz donde las aguas se tornaron de un color azul turquesa,  donde, aparentemente,  todo parecía estar en calma.
El tiempo apremiaba y la gente se apresuraba con los preparativos:  aprovisionamiento de víveres y  la búsqueda de un lugar seguro donde refugiarse y esperar… , buscando un pequeño atisbo de esperanza para sobrevivir al cataclismo universal. Unos se refugiaban en cuevas, otros buscaban lugares estratégicos que, según decían, quedaban fuera del alcance del exterminio; y así fue como, poco a poco, fui construyendo mi pequeña fortaleza, con gruesos muros y una pequeña ventana con rejas dispuestas  tanto horizontal como verticalmente, a través de la cual podría contemplar el mundo. Allí, en mi refugio, quise esconderme de todo cuanto pudiera acontecer, escapar de aquello que se decía estaba próximo,  y solo me quedaba esperar…, y mirar a través de aquel pequeño agujero construido en la pared,  mi única conexión con el mundo, desde donde, a través de los barrotes,  podía ver el cielo, esperando que de un momento a otro se encendiera vistiéndose de rojo en mitad de una batalla astral. Esperar…, esperar a que algo ocurriera…, o tal vez no ocurriría nada.

María José

PANORAMA
Un ventanal enrejado en un muro antiguo, en cuyos cristales se reflejaba el ramaje de unos árboles. Esa fue la única imagen onírica nítida, que pude retener hasta el despertar del día en el que, igual de bruscamente que se había presentado, desapareció para siempre. No fui capaz de ir más allá, de traspasarla y alcanzar a ver el interior, una habitación, una alcoba, una biblioteca, unas sombras, un reloj de cuco, algo. El trayecto hasta la ventana era fugaz, o mejor dicho, el recuerdo de la ruta hasta ella, era un parpadeo de imágenes fijas en avance rápido, sin detalle ni transición; un torbellino amorfo y amalgamado con trazos distorsionados y tonalidades mates, como el que sería posible fijar desde un hipotético bólido rodando a la velocidad de la luz por la avenida arbolada de una ciudad.
Hace años, mi homeópata me conminó a anotar en un papel los sueños cazados en la frontera con la vigilia, pero solo de tanto en tanto puedo apresar algunos fogonazos. También recuerdo haberle escuchado a un intérprete de sueños, que una ventana soñada, nos muestra un panorama de nuestra vida, según ésta esté cerrada o rota; estemos sentados o caigamos de ella, o entremos o salgamos, y que, en el caso de que tenga rejas, nos está revelando que tratamos de huir de la realidad. No sé, puede que mi tozudo ventanal, pertenezca a la casa donde vive mi homeópata o el intérprete de sueños, o a la de ambos, o a una donde viviré yo en el futuro. Quizás solo es una ventana cerrada, que me escupe a la cara que vivo una vida enrejada.   

Josean

LA VENTANA
Ella estaba detrás de la ventana. Una reja cuadrada impedía su salida. Los gruesos muros del edificio daban al conjunto un aire de dureza. Hacía dos años que se encontraba recluida en esa estancia.
Su marido, el señor de todas las tierras en 50 km. a la redonda, la había encerrado allí por miedo a que huyera. Su matrimonio fue muy ventajoso para él, pudiendo así ser el dueño de los dos condados. Era un hombre de un poder absoluto, sus vasallos le temían por su crueldad.
Pero la princesa no estaba sola. La rondaba un joven que aunque no de origen noble, tenía hombres a su cargo y había luchado en diferentes contiendas. Pertenecía al ejército.
Él y la dama se conocieron antes de su encierro y se habían jurado amor eterno. Desde entonces, acudía cada noche bajo la ventana de ella, puntualmente a su cita.
Solo rozaban sus labios a través del enrejado y no podían darse las manos.
Pero la noche acordada, el caballero y su montura, se acercaron a la fortaleza seguidos de varios hombres a caballo. Aprovechando la oscuridad y tan ràpido como les fue posible, ataron varias cuerdas a los barrotes de la ventana, y los equinos hicieron gala de toda su fuerza. Finalmente la reja cedió.
La princesa que ya se había procurado ropas de viaje, fue ayudada en seguida a deslizarse por la pared y se acomodo en su silla.
El i ella, después de sellar su amor con un beso, juraron que el señor jamás los encontraría.
Los jinetes atravesaron el condado como una exhalación y fue así, como el gran aristócrata, después de remover cielo y tierra para encontrarlos, tuvo que llevar el sobrenombre de “el burlado”.

Laia

 LA VENTANA AZUL
Solíamos pasar siempre por delante de la casa de la ventana azul, habían otros caminos para ir a la escuela pero ese era muy bonito pasábamos delante del rio.
La gente del  pueblo comentaban que la casa estaba maldita que había un fantasma, por eso la casa estaba vacía, excepto cuando la vieja Casilda iba a limpiar a cuenta de para su patrón.
Ese día Liana iba cantando y saltando y como siempre yo me reía de ella. De pronto oímos un
Plooff fortísimo que venía de la casa.
_Quizá la vieja Casilda se haya metido en algún problema_me dijo mi amiga_
Aunque con un poco de miedo, nos acercamos a la casa. Vimos que efectivamente había luz
En la parte de arriba, subimos en silencio y de puntillas, empujamos la puerta de donde salía
Una hermosa luz azul, y entonces lo vimos.
Un hombrecillo acostado en la cama a su alrededor, un extraño resplandor,”por favor ayudarme” oímos dentro de nuestra cabeza las dos, no hablaba pero transmitía el mensaje
Por el aire. Nos acercamos y vimos sus hermosos ojos brillantes, tenía una pierna herida.
Tal y como nos pidió lo llevamos al bosque y lo dejamos en una cueva, junto a unas rocas.
Nos escondimos detrás de unos arbustos , y pronto vimos llegar un par de hombrecillos.
Se lo llevaron entre los dos hacia la espesura verde, pero antes de desaparecer nos miró con sus enormes ojos, y como en un rayo nos lanzó un calor muy agradable en el pecho.
Liana lloraba de emoción y yo me contenía, nos sentíamos cobijadas por un gran bienestar.
Desde aquel día siempre que camino por el bosque me llega un calorcillo al pecho y en mi rostro se dibuja una sonrisa.

Carmen

DENTRO/FUERA
.-Psss, Hey!
.- ¿Es a mi?
.- Si, claro
.- ¿Dime?
.- ¿Cómo está la cosa por ahí fuera? He pasado seis meses en la celda de incomunicación y estoy totalmente desconectado.
.- Ufff. Fatal. Para pegarse un tiro. Ya somos seis millones de parados, los recortes siguen haciendo estragos en los más débiles y los bancos siguen con sus tratos preferenciales mientras hay gente que se suicida cuando los van a embargar. La Pantoja sigue cantando y la mediocridad sigue
.- ¡Joder! Vaya panorama.
.- Si y lo cierto es que en Europa las cosas no van mucho mejor. Desacuerdos en políticas comunes, constantes manifestaciones de la población y Grecia tiene a más de medio millón de niños con malnutrición mientras los especuladores de los mercados financieros hacen dinero a espuertas
.- Hostia. Pero al menos en deportes vamos bien, ¿no?
.- De puta pena amigo. El único que se salva es Fernando Alonso. Al Barça y al Madrid les bajaron los humos los alemanes en la Champions. El Barça ganó una liga descafeinada y el Madrid perdió la copa del Rey y Mourinho se larga…eso si, las cifras de fichajes para este año son obscenas. Se habla de fichas de más de cien millones por un solo jugador. Y tu ahí dentro, ¿cómo lo llevas?
.- Bueno ya sabes. Régimen penitenciario.. Algunos incluso hacen trabajos para empresas externas y van ahorrando pasta. Tres comidas al día, salas de juegos, TV y deportes en el patio. Calefacción y agua caliente y cada semana nos cambian las sábanas. Visitas y charlas de psicólogos, atención médica, visitas de familiares y régimen externo por buen comportamiento. Yo me estoy sacando la carrera de abogado y he dejado las drogas con ayuda de un especialista…
.- Oye…¿y que hay que hacer para entrar?...

Javier

REIXES
Em va dir que quedessim al cafè  del Museu Marítim, a fora, ara que feia bon temps.
Vaig arribar puntual. Ella va arribar tard, sempre atrafegada, amb taxi, bossa gran, abric un pèl llarg, elegant. Ah,  sempre corrent, va dir. Es va asseure.
Després de les salutacions  i comentaris sobre el temps, maig i el mar, em va dir que volia fer un sopar íntim, amb uns amics que eren un matrimoni encantador, sobretót ell, que era  molt imaginatiu, una persona molt culte, molt divertit, i surrealista,  com jo. Ella de fet era amiga de la dona, però ell era maquissim. Es deia Albert, Albert Queralt.  Un gran conversador. Els havia de conèixer, de veritat. Faria aquest sopar aquest dissabte, doncs. Què, no t'animes?, em deia.
                                    ................
Si, i que et dic, jo d'aquest sopar?  Et dic que a ell el vaig veure  a Reig justament ahir  i que vam estar junts? Que sé com va el  seu surrealisme o la seva olor? Que té les cames fibroses? Que fa poc  hem  tornat a les nostres converses dels 19 anys, ara que en tenim vora 55 ? Que ens torna a fer il.lusió estar junts? Que no fa ni dos setmanes vam  descobrir que  et coneixiem, tots dos?
                                 ...................
Sisplau sisplau  -la finestra de davant em va enviar un cel  escarlata, girant-se un no res-  que s'acabi aquesta tortura. 
No eren les vuit. 
- Calla, calla. No diguis res. Fes com jo,  mira les reixes que porto al davant. No ric. No tinc emocions. Digues que seràs a Puigcerdà, dissabte.
Cling ! i em torna a enviar el color del cel, per ponent..
                                          ...... 
Dissabte al vespre  trucava insistenment. Jo tornava de buscar unes sabates a Rambla Catalunya. Que malament. M'esperava a casa seva amb els amics.  Però si et vaig dir que anava a Puigcerdà. Ai, no, no et sento bé. L' adéu va quedar fora de cobertura.

Isabel



domingo, 25 de abril de 2010

cuentos inspirados en la imagen













SEDUCCION


Me encanta verte leer, tan serio, tan taciturno, con las gafas cayendo levemente sobre tu nariz, sentado en tú sillón, y apurando tú copa de vino. Me gusta verte así, observarte en silencio….pero reconozco qué lo qué más me gusta, es cuando dejas tus gafas apoyadas en el libro y muy lentamente sin hacer ruido, te levantas y me observas…tú crees qué yo no lo sé ….y yo me hago la tonta. Entro en la habitación, y me quito las medias muy lentamente, después la falda y luego muy despacio me desabrocho uno por uno los botones de la blusa, y cuándo me dispongo a quitarme el sujetador, entonces….cierro las cortinas.
Mercedes

EL LECTOR

Me enamoré de él porque me dijo que yo era su fuente de inspiración, su musa. Me leía unos textos preciosos, de frases elaboradas y palabras poco comunes. Cada noche nos sentábamos juntos en el sofá, se ponía las gafas, y con una copa de vino en una mano, y el libro en la otra me agasajaba con la lectura de pasajes mientras yo le besaba y me acurrucaba entre sus brazos. Una noche me di cuenta que su tono de voz era engolado, que no leía para mí, sinó para sí y el enamoramiento se deshizo como por arte de magia. Nunca más volví a su casa, ni contesté a sus llamadas.
Butterfly

SINCERITAT

Un vi que no se degustar, un llibre que no m’agrada i unes ulleres que en realitat no necessito. Sembla més un anunci que una altre cosa...
Però com li expliques a la teva parella desprès de 26 anys que no ets l’home que ella es pensa. Com li dius que la novel•la que vas publicar la vas pagar amb el que et van donar per vendre el seu cotxe i que mai ha arribat a les llibreries. Com li dius que quan marxes pel matí no vas a documentar-te per la teva propera novel•la si no a veure si algun amic et convida a esmorzar o a intentar aconseguir que algú que encara no et coneix prou et deixa uns quants euros per fer veure que t’han pagat algun treball. Com li pots dir que dels meravellosos poemes que li has escrit al llarg de tots aquest anys només el primer l’has escrit tu.
Em prendre el vi, encara que cada dia és una mica més amarg. Seguiré llegint la novel•la que em va regalar per poder presumir de cultura, mentre em sento una mica més idiota pagina a pagina, seguiré posant-me les ulleres mentre ella em segueixi dient que em fan semblar un intel•lectual i que em donen un toc molt interessant, seguiré fent veure que sóc el que no sóc i esperant que em perdoni si un dia s’assabenta de la veritat.
Herman

BALANÇ

Dia terrible. Un matí ple de reunions de treball. El meu cap em pressiona molt, no compartim els mètodes per gestionar l’equip de vendes. Jo crec que a la Susanna se li hauria de donar l’oportunitat de ser responsable de zona, però ell s’entossudeix en dir que no. Em sembla que no hi ha aigua clara entre aquests dos. Havia quedat per dinar amb el Jaume i no s’ha presentat, el seu mòbil estava desconnectat, he hagut de dinar sol. A més, per la tarda, se m’ha acumulat tota la feina interna i he hagut d’enllestir-la a corre cuita, ostres, no he tingut temps ni per anar al bany.
Però el que més m’ha molestat del dia és que ningú, ni amics ni familiars, s’hagi enrecordat que avui era el meu aniversari, carai tu, tampoc és tan difícil enviar un sms o fer una trucadeta, no? Tan se val, sigui com sigui ara tinc un temps per a mi. Una copeta de vi i una estoneta llegint a Paul Auster em serviran per commemorar que avui fa 40 anys que vaig néixer.
I ara qui serà? Probablement el pesat del veí de sota, a voltes amb el tema de les goteres, però si ja van venir els de l’assegurança!. I el paio encara insisteix i tot, serà millor que obri la porta que és capaç de llençar-la a terra amb aquests cops de dóna, serà...
-“Sorpresa!!!. Tot junt nois: FELICITATS, SERGI!!!”
Ginebra

LOS DETECTIVES SALVAJES

Espera inquieto la hora de la cita, rebotando de un lado a otro del salón. Es un tipo obsesivo para el que los objetos a su alrededor, deben estar situados según el dictado de su esquema mental, el cual, no le permite ni un segundo de respiro, torciendo, enderezando, reubicando, o desordenando con orden, cualquier elemento que se encuentre al alcance de su vista.
Como aún quedan 35 minutos, y por mucho que se esfuerce en remirar, ya no consigue encontrar nada que no esté en la geometría espacial correcta, se va a la cocina, abre una botella de Priorato que tiene guardada para la ocasión, se sirve una copa, y después de admirar el color cereza del tinto y agitarlo circularmente contra las paredes para ver resbalar las lágrimas en el cristal, no se resiste a meter la nariz para aspirar el aroma de fruta con notas de madera, y darle un sorbo.
Acomodado en el sofá, se introduce en las hojas de papel encuadernadas y se deja ir en las letras de la aventura desorganizada, se disfraza de enigmático transgresor, y de la mano de los detectives salvajes, zigzaguea y brinca sobre las líneas de las baldosas, y vagabundea por los continentes con la copa de vino en la mano. Mientras mira la luna, caminando de noche por la calle adoquinada de un pueblo, le sobresalta un timbre. Se incorpora dejando la novela abierta en la mesita, posa las gafas encima con esmero, camina tres pasos que desanda para darle un leve toque hacia la izquierda a la esquina inferior derecha del libro, y se dirige satisfecho a abrir la puerta.
Josean

UNA NOCHE DE LECTURA

¡Por fin! Mira que me ha costado arrancarle del sofá….., el vecino del 5º ha tenido que pedirle y rogarle para que le acompañara.
Y es que no hay manera…..es mi rémora, siempre enganchado a mi persona…… ¡Cuarenta y cinco años juntos!
Yo le digo, que se vaya a dar un paseíto, que visite un museo, que se aficione a la petanca, que comente con los colegas como van las obras del Ave en su paso por la Sagrada Familia…..Nada, se ríe y empieza a cantarme esa canción de la Paloma San Basilio, ¡que odio ya! : “Juntos, lara,lara,la….”
Vale, tengo que reconocer que es un buen marido, alegre, cordial… nada de esos pendones que corren por ahí, jugadores, mujeriegos y borrachos. Él siempre ha sido casero, buen padre, atento y voluntarioso.…… claro que, con sus límites…, ¡que la escoba ni la toca!
Antes, al menos, cuando se iba a trabajar, podía disfrutar de algún momento para mí sola. Después de llevar a los niños al colegio, de limpiar y comprar, de ordenarlo todo….entonces me procuraba un momento para leer, mientras se iba cocinando la comida que, más tarde devoraban en un santiamén, el padre y mis tres angelitos. Aquellos momentos robados eran un verdadero tesoro. Leía y soñaba, entre los pucheros, con la vida que vivían los personajes de las historias…….
Y a hora que mis tres hombretones viven ya sus vidas sin necesitar de la mía, ahora que pensaba me llegaba el tiempo para mí…., mi marido se ha vuelto más necesitado que el más pequeño de ellos cuando nació. Ya no tengo ni un solo segundo a solas, si voy a la cocina, me sigue, si voy a la compra, me sigue, si estoy en el sofá, me sigue y hasta en el baño….. que le he tenido que cerrar la puerta ante sus narices…Lo reconozco, me agobia……umm! y le quiero.
Hoy he conseguido finalmente que, saliera de casa sin mí. Hoy no tendré que tragarme el partido mientras cenamos en el sofá con la bandeja sobre nuestras rodillas y su mano agarrando la mía.
¡Mi oportunidad! ¡Viva el Barça en su campo con mi marido dentro! y ¡Viva la soledad en casa!.
Todo en silencio…, luz tenue, mi cojín verde preferido y ¿por qué no? una copita de Rioja para celebrarlo. Calculo tres horas de libertad y calma para recrearme en la lectura…..
Ringgggg, ringggg!!!…La puerta….abro……..”Ah, Sra. Manolita, no tenía porque preocuparse…, que aunque nuestros maridos se hayan ido juntos…..bueno, sí, claro que agradezco su compañía…..pase, pase…….”.
Maribel Palma – rpm