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miércoles, 18 de junio de 2014

EL RELOJ



TIC TAC
Son las doce de la noche: tic- tac   tic- tac   tic- tac, es el sonido que inunda la tranquila habitación; el compás con el que los tres aliados de la medida del tiempo: la hora, el minuto y el segundo, bailan festejando la medianoche.

Marta Albricias



EL RELOJ 
Alfred acababa de empaquetar las últimas cosas, cuando el azar puso en sus manos un reloj de pulsera antiguo, de mujer.
La esfera era de color blanco y tenía unas piedrecitas brillantes a su alrededor. Alfred lo reconoció enseguida, y casi se le saltaron las lágrimas. Era el reloj de su madre. Ella lo llevó varios años aunque estaba parado.
Alfred llamó a su mujer que estaba en el vestíbulo cerrando cajas, pues se marchaban a vivir cerca de sus hijos y nietos a las afueras de Londres.  Aquel era el día de la mudanza y revisaban las últimas pertenencias.
- ¿Que pasa Alfred? -dijo ella interesada.
- Es que acabo de encontrar por casualidad el reloj de mi madre. Lo recuerdo en su brazo y no sabía porqué lo llevaba si no funcionaba, hasta que un día se lo pregunté y esto es lo que me dijo:
“Transcurría abril de 1942 y estaba en la cama de un hospital porqué me había puesto de parto y las contracciones eran tan fuertes que no podía ni respirar. Había complicaciones.
En aquel momento sonó la alarma antiaérea  sobre Londres, y las luces oscilaron. Las enfermeras corrían y todos nos preparamos para lo peor. El escuadrón de aviones alemanes sobrevoló el estuario del Támesis y pronto se oyó el impacto de las primeras bombas sobre la ciudad. Casi al mismo tiempo escuche la voz de la enfermera que decia:
- ¡Empuje señora Roth que ya está aquí!
Con el esfuerzo se me cayó el reloj de la muñeca y al golpear contra el suelo se paró a las tres de la madrugada, la hora en que tú naciste. Es por eso hijo mío que no me desprendo de él.”
Al finalizar el relato, Alfred y su mujer se abrazaron y ella le susurró:
- ¡Fue una suerte que el hospital no fue dañado y me alegro de haberte conocido, Alfred!
Se besaron y el apretó el reloj contra su cuerpo.
                                                                                                                            

Laia 




LAS DOCE CAMPANADAS
Dong, dong, y así hasta doce veces, tañía la campana de la basílica.
Más que un dong dong, repicaba como un golpe seco plom, plom.
-Esa campana, cada vez suena peor- me comentó Matías, el camarero del bar del fossar de les moreres, donde me acercaba algún que otro domingo a hacer el vermut.-
De repente una luz se encendió en mi cabeza y llamé a Artal para que me acompañara a la comisaría de la vía Layetana a ver a nuestro amigo el inspector Martí.
Estábamos investigando un caso de asesinato en el que ninguna pieza encajaba. Hasta ahora.
Fuimos a la comisaría y le explique mi teoría.
-Al doctor le mataron a las 11 de la mañana y no a las doce como habían dicho los testigos- le dije al inspector Martí- y proseguí- Ellos habían oído las doce campanadas del reloj de la basílica del Carmen, pero en realidad, como suenan bastante mal, lo que oyeron fueron 11 campanadas y un disparo.
Así pues ahora todo encaja. Dijo el inspector,
Proseguí con mi hipótesis, -El doctor, salió de la casa de su amante  a las 11h. y Matilde, su mujer, que le estaba siguiendo lo esperó a que saliese. Cuando el doctor Salvat entró por el carrer de la volta d’en Bufanalla , su mujer iba detrás de él. En ese momento empezaron a tocar las campanas de la basílica  y ella aprovechó para disparar a su marido por la espalda tras la última campanada. El disparo al realizarse dentro del pasaje debió resonar de una forma especial, por lo que  mientras algunos testigos aseguraban que eran las 12,  otros indicaban desconcertados  que ellos habían mirado el reloj y eran las 11 aunque oyeron 12 campanadas. Por lo que ante las dudas de los testigos, no se pudo detener a la Sra. Salvá, ya que disponía de una coartada para las 12 en punto. Se hallaba en una cafetería de la Plaza Sant Jaume, donde iba asiduamente, y el camarero lo corraboró. - Una hora de diferencia no da mucho margen para la hora exacta de la muerte- dijo el inspector- El forense situó la hora de la muerte entre las 11 y la 13h. del mediodía- confirmó Artal.
Dejamos al inspector para que realizase las pesquisas oportunas, y no tardaron en arrestar a la Sra. Salva, quien no disponía de cuartada para las 11h de la mañana. No tardaría en confesar su crimen pasional.
Artal y yo nos fuimos a tomar una cerveza al bar de Matías.
Era la una cuando sonó el plum de la campana y todos nos fijamos en como sonaba.
_Realmente Laertes, que suena mal, pero no sé, ¿ un disparo?
-Mi querido Artal la gente oye estas campanas a diario y ahora solo has oído una, pero a las doce, parece que cada campanada suena diferente
Así que ¿quién iba a pensar que una de ellas sonase como un disparo?
-¡Tú! mi querido Laertes, sólo tú piensas esas cosas- le contestó Matías-
Y nos echamos a reír.


Lola  Ruiz




RELOJ NO MARQUES LAS HORAS
La sala de fiestas Excelsior era un bailongo para la tercera edad de moqueta desgastada y sillones estampados de lamparones, pero a media luz o con los destellos intermitentes de sus focos parecía un local estándar de hace cuarenta años. La pista de baile, obviamente, era metálica y reluciente, y sobre ella los artríticos danzantes se movían al son de la Rockabilly & Blues Orchestra.

El Neme, que había sido guitarrista de los Buldozers, un grupo de heavy satánico, con el devenir de los años se convirtió en el alma mater de la Rockabilly & Blues Orchestra. Al principio, al Neme le daba vergüenza formar parte de la Rockabilly, todos con sus pantalones de franela negra e impecable raya, y sus camisas floreadas con volantes en la pechera. Durante años lo ocultó a sus colegas rockeros, y más cuando la orquesta dejo de tocar rockabilly y blues para interpretar canciones melódicas, boleros e incluso pasodobles. Este cambio de estilo musical no impidió que la orquesta conservara su nombre, y eso tranquilizaba un tanto la conciencia rockera del Neme.
Pero desde que Kimberly llegó a la Rockabilly, al Neme le importó un pimiento que se supiera que era un músico de orquestina. El Neme tenía familia, mujer y dos hijos, y Kimberly, diecisiete primaveras, una mirada juguetona, y exudaba sensualidad por todos los poros de su piel. El Neme no paró hasta que ella abandonó el trío de segundas voces, que en unas ocasiones hacían de eco de la solista y en otras se limitaban a entonar un insípido duduá, para ser Kimberly la vocalista de la Rockabilly. Así fue como el Neme se convirtió en líder de la orquesta que tantos problemas de conciencia le ocasionara tiempo ha.

Aquella época fue la más feliz del Neme. Hacía adaptaciones de temas de Adamo, Antonio Machín, Lucho Gatíca, e incluso pasodobles como Suspiros de España y Paquito el Chocolatero, para que la voz de Kimberly luciera sus más seductores registros, y con sus contoneos, que surgían como el aire que expiraba, acabara de fascinar a aquel público que intentaba revivir una juventud demasiado lejana.

Tan bien hizo su trabajo el Neme, que un afamado productor musical la fichó. Le hizo una oferta de las que no se pueden rechazar. La última noche que ella cantó con la Rockabilly, el Neme comprendió que él era más patético que aquel local decadente y aquellos bailarines apergaminados que tanto había despreciado.

Kimberly finalizó su postrera actuación en el Excelsior con el tema “el reloj”, y mientras ella desgranaba la letra de ese bolero inmortal, al Neme se le escapaba el alma con cada rasgueo de su guitarra. Y cuando, con su cálida voz, entonó la estrofa final:

Detén el tiempo en tus manos
haz esta noche perpetua
para que nunca se vaya de mí
para que nunca amanezca.


El alma se le fue definitivamente y el Neme nunca más volvió a tocar una guitarra.


Felipe Deucalion




miércoles, 21 de mayo de 2014

VENUS




TREKKING DESCENDENTE
No hay mayor triunfo, ni placer, ni gozo para el senderista osado que la lograda y esperada misión del descenso del contorneado, inesperado y misterioso Monte de Venus.

Fragmento de “Confesiones del alpinista ascendente experimentado”


Susana



LA ENTREVISTA
Me recibió a la hora acordada en la cafetería del hotel  en el que se hospedaba. La primera media hora de la entrevista fue rutinaria: el consabido cuestionario biográfico y socio histórico, nos ayudó a entrar en materia. Cada tanto intenté alguna broma echándole a la entrevista una “pizca de sal”, con el fin de que se sintiera más cómoda. Empezó contestándome con monosílabos o con frases breves para finalmente… llegar al tema que me había llevado hasta allí:

La belleza y el amor
Me dijo que a la auténtica belleza no le gusta tener que responder tan solo a moldes o modas, ni siquiera  referirse tan solo al plano de lo visible o tangible; que le gusta ir de la mano con la sensibilidad, la inteligencia, la percepción y sobre todo estar ligada a la verdad.
En cuanto al amor se proclamó promotora del ejercicio pleno de la sensualidad y de la capacidad de gozar.  Me confió que, como diosa de la belleza y del amor, su mayor ambición para nosotros los mortales era que fuésemos conscientes de la proporción de belleza que sin duda habita en cada uno de nosotros y que la valorásemos en todas sus dimensiones; que viviésemos amando.

Tras aquella entrevista…me sentí más bella y amorosa que nunca.
Por su parte, a Venus - la Señora- le gustó que le llamase así, pues nunca nadie antes lo había hecho.


Marta Albricias




LA VENUS





Venus y Organista
Tiziano, ca. 1550
Óleo sobre lienzo.  Manierismo
138 cm × 222,4 cm

Museo del Prado, Madrid.



Venus y Adonis
Paolo Veronese, 1580
Óleo sobre lienzo.  Manierismo
162 cm × 191 cm

Museo del Prado, Madrid.



Me hallaba mirando aquel cuadro, extasiado. No sabia porqué, pero al terminar el recorrido de  la galería de arte, volví a mirar aquel cuadro. Me pareció ver cómo si aquella diosa semidesnuda, me hacía señas con su dedo para que me acercase. Instintivamente, me acerqué y me hallé inmerso en una sala. Ella, reclinada, con el torso desnudo, sobre el divan. El pintor, la pintaba desde el otro extremo de la habitación, mientras la miraba embelesado. Ella me hizo sentar a su lado, me rodeó el cuello con sus brazos y me dió un beso eterno.

Algo me sobresaltó... –Señor, vamos a cerrar- El vigilante me tocaba el hombro para sacarme de mi estupor. Desde aquel día iba cada tarde al salir del trabajo, a ver a mi adorada venus. Retozábamos juntos por los jardines que Tiziano pintaba para nosotros cada día.
El fin de semana, se nos había hecho eterno. El museo estaba cerrado. Así que ante los ruegos y sollozos de mi amada, lo decidí. Y heme aquí, sentado en el sofá de mi casa. Mi amada me observaba y se paseaba ante mí mirando insistente y extrañada el cambio.
Entonces entré en el cuadro, la tomé en mis brazos y le dije que ya nadie ni nada nos volvería a separar nunca más.

Al día siguiente la policía llegó a mi casa y tiró la puerta abajo. Se llevaron el cuadro y mi amada y yo no podíamos contener la risa al ver la cara de estupor de aquellos expertos en Historia del Arte, a los que habían llamado para intentar dar una explicación a lo que había pasado.  No dejaban de decir que efectivamente el cuadro era un auténtico Tiziano, pero no entendían cómo es que el cuadro de la venus de Tiziano se había transformado en un cuadro de venus retozando junto a Apolo, un hombre regordete y bastante vulgar, pero claro que la Venus tampoco era nada extraordinario para estos tiempos.


Lola Ruiz        



VENUS
Era esvelta, i la seva pell tan pàlida que semblava translúcida. El cabell llarg i vermellós, li queia sobre les espatlles. No endevinava si els seus ulls molt clars, eren d’un to blavós o violetes. La noia cridava l’atenció. Jo no era l’únic que la mirava. Ella com si no l’importés res del seu voltant, repasava les notes que tenia, i estava asseguda en calma a la taula d’aquell cafè. Semblava d’un altre mon.

Lentament es va aixecar i va venir fins on jo m’estava. Vaig quedar gairebé hipnotitzat. Era tant guapa que jo no podia tancar la boca.
Em va preguntar si sabia on era un determinat carrer, i mogut per una força desconeguda, em vaig incorporar i li vaig dir que si volia l’acompanyava, doncs era allá a prop.
Acceptà, i vam sortir a l’exterior del local. La nit era fosca però hi havia una llum que destacava. Li vaig dir que era estrany que es veiés brillar tant un estel.
La noia em va mirar i amb un somriure torbador, digué molt seriosament que no era cap estel,  sinó Venus el seu planeta.

En aquell moment em vaig marejar i se m’enterbolí la vista. Un sentiment de rabia em pujava per l’estómac. Vaig pensar que estava malament del cap, o que em prenia el pel. Potser era boja i s’havia escapat d’un centre. Quina paradoxa, una noia tan bella i amb un cervell tant malalt.
Com que la meva reacció fou tant contundent, ella em va agafar del braç suaument i va dir que la disculpés, que havia estat una broma. Un cop vàrem arribar al lloc, ens vam acomiadar. Encara estava trasbalsat per la seva perfecció.

Al arribar a casa em vaig posar cómode i feia tanta calor que vaig sortir a la terrassa. Venus estava molt gran i brillava encara mês que fa una estona.
Em vaig endormiscar una mica i sobre la barana s’instal.là una llum com una bengala de Sant Joan, que s’anava fent mês grossa per moments. Molt lentament es va anar convertint en una figura femenina. Era ella!

El seu cabell roig i els ulls violetes destacaven sobre el cel negre. Va allargar la mà i em va donar una pedra de color groc. Digué que era de Venus i que aquí no en trobaria cap d’igual. Em va abraçar i es va convertir en llum que s’allunyà rápidament.

Mai he explicat això a ningú, ni tan sols als meus amics, perquè se que no em creurien. Es el meu secret. Però alguna vegada quan han vingut a casa, la pedra groga que està a la vitrina, emet una llum forta. Em pregunten on he comprat aquell objecte tan bonic, i jo amb un somriure i molta picardia els dic que es un regal, i gaudeixo veient les seves cares atònites.



Laia





LA ANTI
Al nacer, Afrodita Bermejo Ibáñez peso cuatro kilos cuatrocientos gramos. Su nombre había sido objeto de intensas deliberaciones por parte de sus padres, Epifanio y Venancia. Ambos querían un nombre moderno para su futura hija y no casposo como los suyos, que sonaban a posguerra y cartillas de racionamiento. Epifanio propuso llamarla Venus, pero Venancia argumentó que de Venus a Venusiana había un paso muy corto, y que ella recordaba que la chica más popular de su clase se llamaba África. Porque no llamarla Afrodita, propuso, era la versión griega de Venus, no era casposo, y además se parecía a África. Y Afrodita se llamó la criatura.

En la guardería y en la escuela, Afrodita destacaba por su altura y corpulencia, sin que esto le supusiera ningún problema, sino más bien una ventaja. Nadie se metía con ella. Sin embargo, al llegar al instituto, su generoso desarrollo pectoral fue objeto de atención preferente por parte de los chicos de cursos superiores. Brian, el chistoso de tercero, la bautizó con el apodo de Afrodisíaca.
Aquel primer trimestre la pobre chica lo pasó fatal, procuraba taparse el busto con la carpeta clasificatoria que les dieron el primer día del curso. Pero durante el recreo no sabía cómo evitar las miradas continuas de los compañeros, y un día que otras niñas la invitaron a saltar a la cuerda se formó un corro de mirones atónitos ante las oscilaciones de sus senos.

Venancia notó que la niña estaba rara. Quizá le estaba costando adaptarse al nuevo cole, pensó, o quizá era uno de esos cambios de humor típicos de los adolescentes. La madre se alarmó algo más, cuando Afrodita volvió de la peluquería, un día de las vacaciones de Navidad, con un corte de pelo varonil, y también al insistir su hija en que quería que le regalaran camisas y jerséis dos tallas superiores a la que le correspondía. Pero el ajetreo de las fiestas no le permitió profundizar en el extraño comportamiento de la chica.

El primer día de clase de enero, Afrodita se presentó en el instituto con los pechos sujetos por un apretado vendaje, con una camisa y un jersey amplios, y su nuevo peinado. Su aspecto de marimacho era notorio. Ante este cambio de imagen, también fue a Brian, el chistoso de tercero, a quien se le ocurrió rebautizarla como Antiafrodisíaca. Era un mote acertado, pero demasiado largo, y a los pocos días los chicos lo abreviaron y se convirtió en Anti. Así, sin más.

Al acabar la carrera de derecho, el dichoso apodo ya no le dolía, pero le resultaba cansino, y decidió mudarse de barrio. Ya tenía un piso medio apalabrado, cuando recapacitó sobre los motivos de su decisión, y se confesó a si misma que su nombre, el que figuraba en su D.N.I., tampoco le gustaba, e incluso que era un tanto ridículo llamarse hoy en día como una diosa de la antigua Grecia.
Y como la Anti fue conocida Afrodita Bermejo Ibáñez para los restos


Felipe Deucalion             







lunes, 16 de julio de 2012

SORPRESA

ADIVINA  ADIVINANZA
Llego siempre de improvisto y jamás nadie me espera;  Sea como sea, voy siempre acompañada, alternando la compañía de algunos de mis mejores amigos: cuando  voy con  Alegría, con Admiración, con Asombro y con Fascinación: soy muy agradable. Sin embargo, cuando me acompañan Chasco, Consternación, Susto y Sobresalto: puedo ser desagradable. Si vienen conmigo: Pasmo, Impresión, Extrañeza y Confusión….puedo alterar las emociones más profundas.
En cuanto aparezco, así…sorprendiendo, mis queridos amigos me siguen...tomando el relevo de inmediato: manifestándose para, de este modo, dejar claro que mi presencia nunca está prevista.
¡Ah!, todavía no me he presentado, aunque...seguro que a estas alturas…ya sabréis cómo me llamo.

Marta  (Albricias)

SORPRESA
És un càlid vespre de tardor. Els sorolls del dia comencen a canviar. Aviat s’encendran les llums del carrer però de moment la llum vermellosa del sol entre els núvols encara il•lumina els edificis més alts. Un noi està parat a la sortida del metro. Fa més de 15 minuts que espera i, des del moment que el rellotge ha fet sonar les hores, se’l veu inquiet. Els seus peus sembla seguir un ritme que ningú mes sent i la seva mirada no s’atura més d’un moment, el rellotge, les escales del metro, les seves sabates, la gent que baixa pal carrer, el mòbil, i tornar a començar, rellotge, escales, sabates...
No se’n dona compta que una noia se li apropa per darrera i li tapa els ulls amb la ma. La primera reacció és un bot i acte seguit tot el seu cos es relaxa i envolta el cos de la noia amb un petó que s’allarga gairebé cinc minuts.
Assegut a la terrassa del bar un home  de mitjana edat se’ls ha estat mirant. Es girar per fer-li un comentari a la seva dona que llegeix el diari al seu costat.
Al final se la queda mirant i no diu res. L’ha colpejat la sorpresa de descobrir el molt que encara l’estima.

Herman

DEMASIADAS SORPRESAS 
Me sorprende la radio esta mañana y, al escuchar las noticias, recuerdo al presidente satisfecho y orgulloso por la intervención que no puede ser nombrada.
Me sorprende que los rótulos de la autopista que me lleva al trabajo no estén en griego o en portugués.
Me sorprende que el microuniverso rojo, proletario, depauperado y endeudado en el que me muevo durante 8 horas al día, no me reciba esta mañana entre llamas, humo y gritos.
Me sorprenden las miradas tristes y desesperadas de los interlocutores que tengo ante mí esta jornada, que buscan irritados la solución que no llega.
Y no es ésta una sorpresa que venga de lo inesperado de la reacción, sino por lo atemperado.
Me pregunto cuánto somos capaces de aguantar los humanos, cuántos abusos e indignidades son necesarios para ahogar nuestro amor propio, cuál es, en fin, el precio de nuestro silencio.
Entre todas estas reflexiones tampoco yo encuentro respuestas, ni alrededor ni en mi interior donde sólo siento el miedo a que enraíce y crezca la indiferencia.
Empiezo a sentirme mal, la cabeza me da vueltas, mejor cierro los ojos, olvido y callo, que hoy ha sido un día con demasiadas sorpresas.

Ginebra
 
LA SORPRESA
María es una mujer soñadora. A sus 75 años, aún no ha perdido la ilusión de poder realizar su más ansiado sueño. Hacer un viaje a Egipto y navegar por el Nilo, para poder ver las grandes obras de los hombres dioses. Gracias a Dios todavía goza de buena salud. Aunque con algunos achaques, aún realiza
todas las tareas domésticas y sube la compra hasta el segundo piso por las escaleras. El dueño de la finca hacía más de 10 años que les había prometido poner un ascensor. Pero María no perdía la esperanza. Estaba segura de que al buen hombre la crisis también le había afectado y que cumpliría su promesa..... algún día.
El jueves la habían llamado del aeropuerto para decirle que se acercase el sábado sin falta a recoger unos billetes de avión a su nombre. Después de eso llamó a su hija Montse , la cual la alentó a que fuese a recogerlos, pues podría ser que le hubiese tocado algún sorteo del inserso. María no lo veía muy claro, pero como le dijo su hija, por ir no pierdes nada, y así te paseas.
El sábado María cogió el tren del aeropuerto y se dirigió al mostrador de viajes Iberia. Allí estaban esperándole sus dos hijas Montse y Amelia con una bolsa de viaje. Cuando María llegó a la altura de ellas, éstas gritaron ¡Sorpresaaaaaa! Y le entregaron los billetes de su viaje a Egipto, con crucero por el Nilo y visitas guiadas a todos los grandes centros monumentales, las pirámides, los templos.... Además le habían preparado el equipaje con todo lo necesario para el viaje.
A María se le caían las lágrimas por la emoción. Sus hijas la abrazaron diciendole, mamá, tú te lo mereces todo, llevas toda la vida cuidando de tus hijas y de tus nietos, así que toma tu bolsa y disfruta de tu sueño.
Por los altavoces una voz anunció – Pasajeros destino a El Cairo, embarquen por la puerta 3.
María cogió la bolsa de mano que le tendía su hija Montse, y subió a la cinta que la llevaría a la puerta 3. Se volvió y les lanzó un beso a sus hijas con una amplia sonrisa. Y pensó – ¡Ojalá no me despierte ahora!

Jordana-Lola

SORPRESA
Mi nombre es Carla y mi vida hasta la fecha actual ha sido una constante búsqueda. Llegué a esta ciudad atraída por su glamour, huyendo de un pasado del que no he conseguido liberarme, cuyos fantasmas reaparecen una y otra vez para recordarme que soy  victima de un padre maltratador. Casada dos veces con hombres de los que nunca llegué a enamorarme, algunos amantes ocasionales y un hijo del que desde hace ya siete años que no he tenido noticia alguna, han sido algunas de las cosas con que la vida me ha brindado en mi camino hacia la búsqueda de la felicidad. Desde la desaparición de Paul, mi único hijo, fruto de mi primer matrimonio con David, he dedicado los últimos años de mi vida a una búsqueda de la que sólo he obtenido vanos resultados, aunque seguiré luchando, porque sé que en algún lugar de este planeta hay un niño que me busca y que desea ser encontrado. Con John, mi segundo marido, encontré la paz y el sosiego de un hogar, hasta aquel fatídico día que dejó su vida en la carretera.  Me refugié en los brazos de Mikel, mi abogado y la única persona que supo darme el consuelo que necesitaba en los momentos tan delicados por los que atravesaba, y aquí estoy, con cuarenta y tres años, por primera vez enamorada de un hombre casado, y sin saber si algún día conseguiré ser feliz a su lado.
Yo no he elegido tener una vida desafortunada, y no es que pretenda ser la princesa de una novela rosa, ni la mujer que encuentra a su príncipe azul, pero el autor me eligió a mí como protagonista de su novela y es él quien maneja y manipula los hilos de las directrices que debe tomar mi vida.
Y llegados a este punto, no quiero desvelaros el final de mi historia, la sorpresa, lo inesperado, llega al final, motivo por el cual os invito a que leais el libro; os aseguro que no os defraudará. 

Asia -María Jose

TUS ROSALES NO TE SORPRENDERAN
( Suena un teléfono )
¡ Sorpresa !
Hola ….. Dime ….. ( respondo lánguidamente )
Mamá, tienes que venir. El próximo sábado te necesitamos para una firma en el notario.
Pero si tenéis poderes …… No puedo dejar mis rosales. Me da mucha pereza el trasiego de los aeropuertos.
Lo siento, te necesitamos. El billete ya está a tu nombre y no hay opción. Es algo importante y te necesitamos.
( En el aeropuerto mientras añoro el aire puro de mi jardín )
Disculpe señorita mi vuelo era destino Madrid y no destino Málaga
Mire, señora, este es el billete que figura con su DNI
( Al llegar a Málaga me encuentro a Natalia espléndida y risueña )
¡ Mami sorpresa !
Natalia, estás agotando mi paciencia.
Lo siento, mami, pero tío Juan no se podía desplazar para la firma. Ya sabes, después de su operación…..
( Largo recorrido en taxi pensando en mis rosales )
A ver Natalia, era necesario desplazarnos al Club de Golf. De verdad, tu vida cada vez se vuelve más frívola y sorprendente.
¡ Venga mami ! He pensado que hacía mucho que no veíamos a Pablo y podíamos aprovechar para una buena sobremesa en un lugar agradable después de la firma
( En un Hall frío y anónimo de Hotel sin encanto )
¡Buenos días, señoras!Encantada de recibirlas. He reservado la pequeña Sala Horizonte a su derecha ¿ Desean un café ? El notario aún no ha llegado
No, gracias, deseo estar en mi jardín.
( respondo, entre dientes, mientras abro la puerta )

¡SORPRESA! ¡SORPRESA! ¡SORPRESA! ¡SORPRESA!¡SORPRESA! ¡SORPRESA! ¡SORPRESA! ¡SORPRESA!¡SORPRESA! ¡SORPRESA! ¡SORPRESA! ¡SORPRESA!

Cuántas voces oígo …… Y de repente, se abre la luz.
Veo a Pablo, mi hermano. A tío Juan y su silla de ruedas.
A todos mis nietos. A Nicolás, el padre mi hija. A alguno de los hombres que fueron importantes en algún momento de mi vida por algún motivo.  A todas mis amigas del colegio. A aquellos trabajadores con los que compartí tantos años. A mis colegas de la fisioterapia. Al presidente de la Asociación de los Rosales. A las madres amigas del colegio de Natalia y tantos otros rostros que se aturullan en mi mente.
No puedo contener las lágrimas y me siento feliz de haber acumulado tanto cariño en setenta años. Cariño que recorre en estos momentos toda la piel de mi cuerpo acariciándola y estremeciéndola con delicadeza.

¡Gracias Natalia!
( exclamo entre sollozos, mientras la abrazo)
 Creo que mis rosales, sabrán entenderlo.

Susana

LA SORPRESA
Desde la ventana de mi habitación veia a la chica de pelo naranja cada mañana. Ya hacía mucho tiempo que me asomaba y allí estaba ella. Su gran ventanal quedaba enfrente del mio y entre las dos casas había un pequeño parque. Abajo la gente se sentaba en los bancos o en la hierba para descansar pero yo casi no los veía.
Únicamente tenía ojos para ella. La chica que me acompañaba cada mañana era pelirroja. Cuando abría la ventana su pelo largo y suelto se alborotaba movido por el viento, tapándole la cara.
Me parecía tan cercana que no me imaginaba despertarme sin ella. Mi obsesión me llevó a estar en mi cuarto también por las tardes y por las noches.
A través del cristal de su ventana la veía como arreglaba la ropa del armario o leía en el sillón. Luego se peinaba frente al espejo del tocador y su pelo anaranjado y largo daba color a la estància.
Los meses iban pasando y ella siempre estaba allí. Me preguntaba si es que no salía de su cuarto, como yo. Me parecía la única persona del universo. Nadie seria capaz de igualarla.
La noche pasada me levanté de la cama y la vi despierta, asomada mirando la calle. Parecía que no estaba sola, ya que de vez en cuando giraba la cabeza y hablaba.
Lástima que no podía oir lo que decía. Su cara estaba radiante y pensaba que tendría una voz aterciopelada y suave como ella. Era la chica más hermosa que había visto en la vida. Imaginando su conversación me quedé dormido medio sentado en la silla de mi ventana.
Una tarde cuando el sol ya estaba muy bajo y las paredes de las casas de alrededor y el parque se veían de un color rojizo muy inteso, la vi en la puerta de la calle hablando con un vecino mientras buscaba sus llaves.
Fuí un segundo a mi mesita a buscar las gafas y ella ya no estaba allí, sinó en su habitación apoyada en el marco de la ventana. Pensé que mi cerebro me había jugado una mala pasada. Era imposible que ya hubiera llegado a su cuarto.
La estuve observando jugando con su gato y mi asombro fue monumental cuando apareció ella de nuevo. Eran idénticas las dos. Como dos gotas de agua. Las gemelas acariciaban al gato al unísono. No sabia por cual decidirme.
A partir de aquel dia ya nada volvió a ser lo mismo. Seguí mirando por la ventana y era feliz. Eran tan exactas que nunca llegué a distinguir la una de la otra pero me daba igual porqué ahora las tenía a las dos.

Laia

APOCALIPSIS PUBLICITARIO
Dios dispuso que el mundo se tenía que acabar próximamente. Así pues, el Señor envió sus emisarios a la tierra para advertir a los humanos que se debían preparar para tan magno acontecimiento.
La primera vez que sonaron las trompetas todo el mundo miró hacia arriba, porque de allí procedía el vibrante sonido preludio de un inminente anuncio. Y efectivamente, se abrieron las negras nubes que encapotaban el cielo y suspendido en el aire estaba escrito “PREPARAOS, SE ACERCA EL FIN”, en una preciosa letra redondilla con su coma y todo.
Rápidamente se iniciaron diversas discusiones. Todos daban por sentado que se trataba de una campaña publicitaria y la mayoría debatían con encono acerca de qué firma comercial se escondía tras la enigmática frase, incluso empezaron a cruzarse apuestas. Otros, la minoría intelectual, desdeñaban tratar de adivinar el nombre del anunciante, decían que esto era hacerle el juego a la manipuladora publicidad, ellos analizaban la forma de las campañas independientemente de los contenidos. Para algunos de ellos, este tipo de campañas eran obsoletas, el público ya estaba demasiado acostumbrado para sorprenderse, por el contrario, para otros intelectuales la formula era inagotable, solo había que dar con la frase adecuada para seducir a las masas. Por último, los diseñadores gráficos mantenían una agria controversia sobre el uso convencional de la letra redondilla frente a la creatividad que se plasma al usar una grafía diferente para cada letra, aunque el letrero resultante sea indescifrable.
Dios, paradójicamente incrédulo frente a las reacciones que habían provocado su proclama, decidió repetirla cada hora, a ver si así se enteraban. Pero a cada trompetazo, menos gente miraba hacia lo alto. Un grupo ecologista preparaba una denuncia contra aún no sabía quien por contaminación acústica. Los que estaban haciendo su agosto eran las casas de apuestas, especialmente las que operaban a través de internet. Las apuestas se inclinaban mayoritariamente por Ikea, Eroski, Lidl, Aki y otras grandes superficies comerciales y muy pocos apostaban por la Caixa y otras entidades bancarias, se consideraba que el mensaje no invitaba ni a la inversión ni al ahorro.
¡Qué demonios les pasa a los humanos! pensó Dios, tendré que recurrir a signos más contundentes, ¡qué llueva sangre! ordenó el Señor. Entonces resonaron con más brío las trompetas, se abrieron las ahora enrojecidas nubes y en el cielo pudo leerse “FIJAOS EN LA SEÑAL, SE ACERCA EL FIN”, naturalmente en letra redondilla y con su coma y todo.
Después las enrojecidas nubes descargaron su sanguinolenta carga. Los meteorólogos informaron que en ocasiones grandes cantidades de polvo sahariano es transportado por el viento junto a las nubes, produciéndose la impresión que llueve sangre. Lo único extraño en este caso era que había sucedido a escala planetaria, agregaban los meteorólogos. En general, esta explicación pareció plausible pero no convincente, y la mayoría de la población concluyó que el nuevo suceso formaba parte de la campaña publicitaria y que esta vez se habían pasado; eso lo pensaron sobre todo los que tenían ropa tendida. Por lo demás siguieron apostando, solo que Ikea y otras grandes superficies perdían fuelle frente a Tampax, Evax y otros fabricantes de compresas y tampones, se suponía que la sangre era una pista segura. Los intelectuales se enzarzaron en una árida polémica sobre si había aparecido una nueva formula publicitaria o no, y los diseñadores gráficos continuaron su eterna disputa sobre la grafía.
Una conocida marca de detergente, Dixan, aprovechó la ocasión, propiciada por la sangrienta lluvia, para hacer por doquier demostraciones en vivo y en directo de la eficacia de su nueva gama de productos con cualquier tipo de manchas. Las grabaciones de estas demostraciones se emitieron como anuncios y en ellos el presentador decía, que Dixan no solo lava más blanco sino que acaba con todas las manchas sin importar cual sea su origen. “SE ACERCA EL FIN DE LAS MANCHAS” rezaba su eslogan. Inevitablemente se generó la sospecha de que Dixan era la promotora de los celestiales anuncios y, a pesar de que la empresa de productos de limpieza nunca lo reconoció abiertamente, las casas de apuestas dieron por ganadores a los que habían apostado por la conocida marca de detergente.
Al observar estas reacciones, la autoestima de Dios se resintió, una lagrima se le escapó del ojo que ocupa el centro del triangulo, se compadeció de si mismo y por un instante dudó de su omnipotencia. Fue solo un momento de nada, no llegó ni a un microsegundo, pero fue suficiente para mandarle al cementerio de los dioses, ese que queda a la izquierda una vez has dejado a tu espalda el monte Olimpo. Allí se encontró al lujurioso Zeus, a Ishtar, otrora poderosa diosa del amor y de la guerra, al cojo Tezcatlipoca, a Osiris convenientemente momificado, a la prudente y virginal Atenea, y a Viracocha que aún suspira por su antigua morada en el lago Titicaca, entre otros muchos dioses y diosas que también habían caído en el olvido de los humanos.

Felipe Deucalión
EN MI CASA ESTAS MODERNECES ¡NO!
Rebeca salió de su casa para reunirse con su grupo, era el cumpleaños de su amiga Lola, y lo celebrarían por todo lo alto, ¡ sí señor! tenia permiso de sus padres para regresar tarde a casa.
Vestida con  botas por encima de las rodillas, con tacón alto, altísimo, minifalda vaquera , foulard al cuello, la melena,  semirrizada y rubia, volaba con la brisa como hilos dorados, se sabía guapa, y estaba “ pa´ comérsela” según  le dijo un tío tipo Pedro Navaja  que aguantaba la esquina con su espalda y las gafas de sol puestas al revés.
Rebeca ,  Gina y Miriam, cantaron el cumpleaños feliz a Lola, mientras se fueron recorriendo  todo el Pueblo Español, risas, coqueteos, ligues, tragos , mojitos, uffff, un local , otro y otro,  risas, miradas,  y baile sensual.
De repente unas manos cubrieron los ojos de Rebeca, una pandilla de chicos se percataron de la fiesta; _hola Rebeca,  dijo Damián con risa tonta, te presento a mis amigos : Juan, Salva,  Sergio y….. _a Oscar no hace falta, ya se quien es, dijo Rebeca sonriendo y mirándolo, presentaciones y besos entre los dos grupos._ ¿Que os parece si nos unimos a vuestra fiesta? dijo Damián,  Rebeca miró a sus amigas con ojos interrogantes, _ Siiii  dijo enseguida  Lola, mirando a  las demás que rápidas asintieron, Damián era guapísimo y Oscar no digamos.
Pau de quince años,  abrió la puerta de la habitación despacito, vio a su hermanan Rebeca en la cama durmiendo, se quedó helado,  entre las sabanas vio una cabeza con pelo pincho y unas tremendas piernas peludas, bajó atónito a la cocina y preguntó: _  ¿mamá donde está Rebeca? – pues en su cama durmiendo_ ahhh vale,  contestó Pau, que miraba a su madre con ojos desorbitados a punto de salir disparados como los de carnaval con muelles.
Su madre, intrigada por la mirada optó por subir a la habitación, abrió despacio para no despertarla, cerró conteniendo el grito, salió  corriendo  a punto de descalabrarse entre la escalera y el pasillo,  entró en su habitación ,_ Ramón,_ Ramóóóónnnnn,  _¡¡¡¡vístete, que tu hija está en la cama con  un chico!!!!!  _ ¿ queeeee?  _ en mi casa estas moderneces  ¡no! le dijo a su mujer.
Comenzó a vestirse y los nervios a jugársela; _Joder con la bragueta, _ ¿que le pasa? _ jodida  cremallera no te metas por el  descosido que no puedo cogerte, _¡ven aquí!  _ déjame que te suba, ¡¡¡cálmate, se decía _calmateeeee,!!  ¿ quien será el hijo puta  que está ahí ?
El peludo ni se inmutó, siguió durmiendo plácidamente, Rebeca se despertó con el abrir y cerrar de la puerta, se levantó y  bajó la escalera con dirección a la  cocina, se encontró en el pasillo con su hermano Pau, _¡ Que lista!  ehhh??,  entrarlo lo has  entrado , _¿ pero…. como piensas sacarlo? _ Jijijijiji  le dijo. Rebeca lo miró como si fuera tonto, no se molestó en contestar._ ¡Buenos días mamá!,  silencio, _¡buenos días, mamá,  más silencio, _mamá ¿ que te pasa?   _  ¿ que  qué me pasa?    _ ¿quien es el que tienes en la cama?_¡¡¡ mamáaaaa!!!  es el primo Oscar, nos encontramos anoche y se ha quedado a dormir.
_Hay hija, que susto, menos mal   ¡¡¡¡¡ QUE SORPRESA!!!!!
 _ ¡Ramóóóón!, _no hace falta que te vistas,  es tu sobrino Oscar quien está en la cama.

Mar.ria

SORPRESA

Estabamos en septiembre. Hemos dejado un verano muy caluroso y aún hacia calor y buen tiempo. Pero de pronto se cambio el tiempo y los prognósticos del tiempo anunciaban frio con cielo nublado y tal vez lluvia. Era sábado por la noche y he quedado con amigos para ir a cenar en el centro. Hacía fresquito y busqué en mi armario chaquetas para éste tiempo que había guardado. Escogí una de color beige que tiene muchos botones. Me la puse y en uno de sus tantos bolsillos encontre _ SORPRESA !!!!!!!!!! - el billete de 20 € que en su tiempo pensaba que lo había perdido. Así mi cena resultaba casi gratis.

Mónica