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viernes, 26 de septiembre de 2014

COMO CADA TARDE



COMO CADA TARDE
Se sentía desesperada y desgraciada. Estaba sin fuerzas, con una sensación de vacío inmenso que le había dejado la muerte de su esposo.  Lo había estado cuidando durante los trece meses que duró su agonía, inmersa en la cárcel de sus cuidados, de sus dolores, de sus quejas.  Y aunque ya todo había terminado, seguía sintiendo el mismo encierro, la misma cárcel, solo que ahora estaba solamente acompañada de una ausencia.

De pronto se oyeron truenos, el cielo oscureció iluminándose con breves relámpagos. Elisa rompió en llantos. Lloró y lloró y lloró. Sus lágrimas resbalaron por sus mejillas, su pecho, sus brazos. Bañaron todo su cuerpo, cayeron al suelo hasta inundarlo, salieron por las puertas, bajaron hasta la calle y se mezclaron con el agua de la tormenta. Sintió que algo había cambiado: Lloraba el cielo y llovía su corazón. Luego la lluvia paró y sus lágrimas cesaron. Se miró en el espejo, el cielo sonreía. Estaba despejada, ligera, limpia.  Estiró sus brazos, alzó sus manos y salió. Llegó hasta la parte del río donde se podía nadar, y flotó panza arriba como los insectos zapateros que tanto le gustaban de pequeña.  Se deslizó con la suave corriente, como las hojas secas que los árboles dejaban caer al agua. 

Se empapaba de naturaleza.  Se sentía libre. Sin prisas por estar en casa cuidándolo,  como cada tarde.


María Jesús (mariajes)



UNA LLAMADA DESESPERADA
Estaba sentado en la terraza de un bar  saboreando un café, a mi lado dos paisanos comentaban con regocijo la abundancia de agua del presente verano, y frente a mí se alzaba imponente la montaña del Turbón.

Sobre la montaña mágica del pirineo aragonés unas nubes de algodón estaban atrapadas en la cima y formaban un círculo que permitía visualizar el haz de rayos solares que se filtraban por su centro. Yo estaba emocionado con la escena, y mi asombro se transformó en maravilla, cuando sobre el haz de rayos distinguí claramente un triángulo con un ojo que no parpadeaba enmarcado en él. No daba crédito a lo que veía, será una ilusión óptica inducida por la emoción del paisaje que se exhibe ante mí, pensé.

Pero, de pronto, una voz resonó en el firmamento: “Humanos, el tiempo del arrepentimiento y la purificación se está agotando. Preparaos, mortales, vuestro final es inminente”. En este momento ya no sabía que pensar ni que creer.
-        
  -       -Ya está otra vez el pesado ese. Como cada tarde –dijo uno de los paisanos que estaba junto a mí.

-          
          - Desde luego, con lo que ha sido, es muy triste verle recurrir a estas triquiñuelas para que alguien le   haga caso –remachó el otro.


Felipe Deucalion



COMO CADA TARDE…
No me interesa tu vida, Maruja. Tus obligaciones de estofado patatero y garbanzos en remojo. De bronca con la niña porque llega tarde por las noches oliendo a tabaco y alcohol, con 4 suspensos este curso.

No me interesa tu relación con el santurrón de tu marido que cumple con el abrazo marital los viernes con el mismo entusiasmo que tu cumples con la colada de los lunes.

Ni me interesan tus conversaciones con la vecina del segundo para poner verde a la del tercero, ni los remedios que os comunicáis para conseguir que sea un éxito la operación bikini de cada verano, cosa en la que año tras año fracasáis.

Tampoco me entusiasma el que tus verbos más utilizados sean cundir y limpiar.

Ni que delegues en tu hijo mayor el encargo de poner color a tu plana vida a través de un nieto que aporte la promesa de un nuevo horizonte.

No me interesa tu anodina existencia donde bien poco ha escrito la primavera en tu diario y si algún sentimiento relevante existe es el prestado por los culebrones televisivos en los que, como cada tarde, te escondes detrás de sus personajes tragicómicos.

Y así van cayendo las hojas de tu calendario en los que cada noche los ronquidos de tu marido señalan el final del día.


Carmen



VENCER LA RUTINA
Colocó las fichas boca abajo sobre la mesa y las mezcló hasta dejarlas  al azar. Aquella tarde, hasta el aire que respiraba le resultaba monótono.  Aquella tarde, decidió que la partida sería diferente; y así, conscientemente decidido a que así fuese, comenzó el juego:  evitando cualquier proceder automático que pudiese acrecentar esa sensación de hastío que de un tiempo a esta parte, le proporcionaba la misma rutina de cada tarde.
Y el dado, empezó a rodar por el tablero…y  la primera ficha se dio la vuelta, ágil; sin rodeos; sin letras, sin números, sin puntos ni colores, tan solo era un mensaje que decía:

 “ Gánale el pulso a la rutina de siempre; toma otra ficha, sigue jugando y averigua cómo”

Perplejo, tomó otra ficha y ésta era también diferente a todas las que había visto hasta ahora; en ella pudo leer:
“ Un paseo por la orilla del mar ”

Y seguidamente, otra más le formuló una pregunta:
“ ¿Qué tal un poco de música?

Una tercera ficha…le invitó a dar:
“ Un paseo por el parque “

La más genérica de todas, le invitó a:
“ Explorar todas sus posibilidades”

Y de este modo, le fue dando la vuelta a las 28 fichas de las que obtuvo 28 sugerencias; y el aire se fue haciendo menos denso y, atónito, volvió a leer cuidadosamente cada uno de los mensajes que le habían devuelto las ganas de romper con esa rutina en la que se sentía atrapado desde hacía ya demasiado tiempo.

El mensaje de la última ficha fue definitivo:

“Explora tus posibilidades, hay vida más allá de este tablero”

Poco a poco…recogió las fichas, el tablero y salió de casa. Aquella tarde la rutina no le acompañó como cada tarde”.


Marta Albricias




COMO CADA TARDE
Mike está sentado en un banco del parque como cada tarde. No va solo. Le acompaña Black, su perro pastor aleman. Su mujer murió hace años y Mike visita a sus hijos y nietos con asiduidad. Todavía se mantiene joven y dedica su tiempo a hacer servicios para la comunidad. Es una persona dulce y cariñosa, peró en realidad, el único que le conoce bien es su perro Black, que nunca podrá compartirlo con ningún humano.

La luz de la tarde se desvanece y da paso muy despacio a la oscuridad. Mike ha visto pasar a muchas personas, pero este martes ha estado al acecho. Hoy es día de caza.
Una mujer joven, muy guapa, anda delante suyo y se dirige al centro del parque para atravesarlo. Ya ha anochecido.

Mike se levanta y junto a Black, empieza a seguirla. La mujer, ajena a todo, se adentra más y más en la parte frondosa del paraje, nada transitada en esas horas. Ya le han dicho algunas veces que es mejor dar un rodeo y no pasar sola por la arboleda, pero ella tiene prisa y así se ahorra mucho camino.
La mujer se vuelve un par de veces y ve a Mike y a su perro ya muy cerca, pero le parecen inofensivos.

De forma súbita, ella se agacha para quitarse una piedra del zapato, y en ese instante Mike le asesta un golpe mortal en la cabeza con su mazo, el que lleva siempre para estas ocasiones, que queda bien escondido bajo el abrigo.
La mujer está en el suelo, y Mike, presa de una excitación sin límites, la mira con cariño y la coloca boca arriba, como si durmiera. Black lo observa todo pacientemente.

Al dia siguiente el bosque está lleno de policias. Saldrá en la próxima edición del periódico, la noticia de un asesinato en la zona.

Mike, no hace números de las piezas que lleva cobradas y Black no sabe contar, así que tranquilamente se sienta en el banco como cada tarde, para ver pasar las horas.

(Historia de un asesino en serie)
                                                              

Laia 




COMO CADA TARDE
Como cada tarde Lidia llega la primera a la guardería para recoger a su hijo. Solo hace una semana que ha empezado. Aún no está seguro si le está sentando bien que Marc no esté llorando cada día. Se mueve entre la satisfacción de ver lo bien que se está desenvolviendo y la sensación de que le necesita más que el pequeño a ella. Por si las moscas se lanza a llenarlo de besos nada más abren la puerta, y se lo lleva a casa sin dejar de jugar con él.

Como cada tarde Juan agradece en silencio el dolor de los brazos de las ocho horas de trabajo. Seis meses ya hace y de momento parece que están contentos con él. Desde que empezó la crisis no había conseguido más que chapuzas y ya empezaba a pensar que tendrían que renunciar al piso cuando su primo le aviso de que en su fábrica buscaban alguien de confianza y trabajador.
Como cada tarde están los cuatro alrededor de la mesa del rincón. El tapete verde y las cartas manoseadas, los carajillos, el platillo de frutos secos, el olor a rancio y la mala leche del Lucio cuando suelta la misma frase de los últimos cuatro años “me cago en los maricas políticos y su puta ley antitabaco”.

Como cada tarde Joaquina se acaba el último sorbo del café a las cinco menos cinco, baja las escaleras sin prisas y a las cinco puntual, pase lo que pase, abre las puertas de madera de la pequeña tienda. Igual que el primer día hace más de veinticinco años no tardaran en presentarse sus amigas a chismorrear un rato. Ahora ya son las únicas que vienen y apenas compran algo de lana para hacer unos peucos a sus nietos. Qué más da. Ahora ya están todas sus deudas pagadas. Y mientras le queden fuerzas prefiere pasar aquí sus horas que sola pensando en los hijos que no pudo tener.

Como cada tarde suenan las campanas de la ciudad. Anuncian la misa, aunque a penas ya nadie va. Pero ellas siguen sonando como hace más de doscientos años en lo alto de la catedral. Da igual si hay un monaguillo o un motor tirando de su cuerda. Ellas van a sonar igual hasta el día en que reviente el campanario.

Como cada tarde el sol se pone tras las dunas y como si cuatro mil años no hubieran pasado la pirámide va quedando poco a poco en la sombra hasta que solo desde la cúspide se ve aun el sol.

Como cada tarde el agricultor deja su azada y mira al cielo. Espera ver ese color rojo que desde hace más de ocho mil años toda su estirpe espera que le traiga la lluvia.

Como cada tarde, el pequeño mamífero siente como el sol empieza a descender y busca su refugió para poder mantener el calor de su pequeño cuerpo, exactamente igual que 200 millones de años atrás.

Como cada tarde, apenas hace 540 millones de años, los ojos se alzan para ver el cielo. Unos delgados nervios informan al minúsculo cerebro que pronto desaparecerá la luz, llego el momento de regresar al nido.

Como cada tarde, desde que empezó a enfriarse la corteza, el incesante movimiento de la tierra, retira el sol de las piedras calientes, las hace crujir. Poco a poco se vuelven a contraer, desgastándose lentamente. Y por más que otros cuatro mil millones de años pasen, cada tarde va a seguir igual.
Camino de casa Marc le cuenta a lidia que ha estado jugando en la arena.


Herman






miércoles, 21 de mayo de 2014

VENUS




TREKKING DESCENDENTE
No hay mayor triunfo, ni placer, ni gozo para el senderista osado que la lograda y esperada misión del descenso del contorneado, inesperado y misterioso Monte de Venus.

Fragmento de “Confesiones del alpinista ascendente experimentado”


Susana



LA ENTREVISTA
Me recibió a la hora acordada en la cafetería del hotel  en el que se hospedaba. La primera media hora de la entrevista fue rutinaria: el consabido cuestionario biográfico y socio histórico, nos ayudó a entrar en materia. Cada tanto intenté alguna broma echándole a la entrevista una “pizca de sal”, con el fin de que se sintiera más cómoda. Empezó contestándome con monosílabos o con frases breves para finalmente… llegar al tema que me había llevado hasta allí:

La belleza y el amor
Me dijo que a la auténtica belleza no le gusta tener que responder tan solo a moldes o modas, ni siquiera  referirse tan solo al plano de lo visible o tangible; que le gusta ir de la mano con la sensibilidad, la inteligencia, la percepción y sobre todo estar ligada a la verdad.
En cuanto al amor se proclamó promotora del ejercicio pleno de la sensualidad y de la capacidad de gozar.  Me confió que, como diosa de la belleza y del amor, su mayor ambición para nosotros los mortales era que fuésemos conscientes de la proporción de belleza que sin duda habita en cada uno de nosotros y que la valorásemos en todas sus dimensiones; que viviésemos amando.

Tras aquella entrevista…me sentí más bella y amorosa que nunca.
Por su parte, a Venus - la Señora- le gustó que le llamase así, pues nunca nadie antes lo había hecho.


Marta Albricias




LA VENUS





Venus y Organista
Tiziano, ca. 1550
Óleo sobre lienzo.  Manierismo
138 cm × 222,4 cm

Museo del Prado, Madrid.



Venus y Adonis
Paolo Veronese, 1580
Óleo sobre lienzo.  Manierismo
162 cm × 191 cm

Museo del Prado, Madrid.



Me hallaba mirando aquel cuadro, extasiado. No sabia porqué, pero al terminar el recorrido de  la galería de arte, volví a mirar aquel cuadro. Me pareció ver cómo si aquella diosa semidesnuda, me hacía señas con su dedo para que me acercase. Instintivamente, me acerqué y me hallé inmerso en una sala. Ella, reclinada, con el torso desnudo, sobre el divan. El pintor, la pintaba desde el otro extremo de la habitación, mientras la miraba embelesado. Ella me hizo sentar a su lado, me rodeó el cuello con sus brazos y me dió un beso eterno.

Algo me sobresaltó... –Señor, vamos a cerrar- El vigilante me tocaba el hombro para sacarme de mi estupor. Desde aquel día iba cada tarde al salir del trabajo, a ver a mi adorada venus. Retozábamos juntos por los jardines que Tiziano pintaba para nosotros cada día.
El fin de semana, se nos había hecho eterno. El museo estaba cerrado. Así que ante los ruegos y sollozos de mi amada, lo decidí. Y heme aquí, sentado en el sofá de mi casa. Mi amada me observaba y se paseaba ante mí mirando insistente y extrañada el cambio.
Entonces entré en el cuadro, la tomé en mis brazos y le dije que ya nadie ni nada nos volvería a separar nunca más.

Al día siguiente la policía llegó a mi casa y tiró la puerta abajo. Se llevaron el cuadro y mi amada y yo no podíamos contener la risa al ver la cara de estupor de aquellos expertos en Historia del Arte, a los que habían llamado para intentar dar una explicación a lo que había pasado.  No dejaban de decir que efectivamente el cuadro era un auténtico Tiziano, pero no entendían cómo es que el cuadro de la venus de Tiziano se había transformado en un cuadro de venus retozando junto a Apolo, un hombre regordete y bastante vulgar, pero claro que la Venus tampoco era nada extraordinario para estos tiempos.


Lola Ruiz        



VENUS
Era esvelta, i la seva pell tan pàlida que semblava translúcida. El cabell llarg i vermellós, li queia sobre les espatlles. No endevinava si els seus ulls molt clars, eren d’un to blavós o violetes. La noia cridava l’atenció. Jo no era l’únic que la mirava. Ella com si no l’importés res del seu voltant, repasava les notes que tenia, i estava asseguda en calma a la taula d’aquell cafè. Semblava d’un altre mon.

Lentament es va aixecar i va venir fins on jo m’estava. Vaig quedar gairebé hipnotitzat. Era tant guapa que jo no podia tancar la boca.
Em va preguntar si sabia on era un determinat carrer, i mogut per una força desconeguda, em vaig incorporar i li vaig dir que si volia l’acompanyava, doncs era allá a prop.
Acceptà, i vam sortir a l’exterior del local. La nit era fosca però hi havia una llum que destacava. Li vaig dir que era estrany que es veiés brillar tant un estel.
La noia em va mirar i amb un somriure torbador, digué molt seriosament que no era cap estel,  sinó Venus el seu planeta.

En aquell moment em vaig marejar i se m’enterbolí la vista. Un sentiment de rabia em pujava per l’estómac. Vaig pensar que estava malament del cap, o que em prenia el pel. Potser era boja i s’havia escapat d’un centre. Quina paradoxa, una noia tan bella i amb un cervell tant malalt.
Com que la meva reacció fou tant contundent, ella em va agafar del braç suaument i va dir que la disculpés, que havia estat una broma. Un cop vàrem arribar al lloc, ens vam acomiadar. Encara estava trasbalsat per la seva perfecció.

Al arribar a casa em vaig posar cómode i feia tanta calor que vaig sortir a la terrassa. Venus estava molt gran i brillava encara mês que fa una estona.
Em vaig endormiscar una mica i sobre la barana s’instal.là una llum com una bengala de Sant Joan, que s’anava fent mês grossa per moments. Molt lentament es va anar convertint en una figura femenina. Era ella!

El seu cabell roig i els ulls violetes destacaven sobre el cel negre. Va allargar la mà i em va donar una pedra de color groc. Digué que era de Venus i que aquí no en trobaria cap d’igual. Em va abraçar i es va convertir en llum que s’allunyà rápidament.

Mai he explicat això a ningú, ni tan sols als meus amics, perquè se que no em creurien. Es el meu secret. Però alguna vegada quan han vingut a casa, la pedra groga que està a la vitrina, emet una llum forta. Em pregunten on he comprat aquell objecte tan bonic, i jo amb un somriure i molta picardia els dic que es un regal, i gaudeixo veient les seves cares atònites.



Laia





LA ANTI
Al nacer, Afrodita Bermejo Ibáñez peso cuatro kilos cuatrocientos gramos. Su nombre había sido objeto de intensas deliberaciones por parte de sus padres, Epifanio y Venancia. Ambos querían un nombre moderno para su futura hija y no casposo como los suyos, que sonaban a posguerra y cartillas de racionamiento. Epifanio propuso llamarla Venus, pero Venancia argumentó que de Venus a Venusiana había un paso muy corto, y que ella recordaba que la chica más popular de su clase se llamaba África. Porque no llamarla Afrodita, propuso, era la versión griega de Venus, no era casposo, y además se parecía a África. Y Afrodita se llamó la criatura.

En la guardería y en la escuela, Afrodita destacaba por su altura y corpulencia, sin que esto le supusiera ningún problema, sino más bien una ventaja. Nadie se metía con ella. Sin embargo, al llegar al instituto, su generoso desarrollo pectoral fue objeto de atención preferente por parte de los chicos de cursos superiores. Brian, el chistoso de tercero, la bautizó con el apodo de Afrodisíaca.
Aquel primer trimestre la pobre chica lo pasó fatal, procuraba taparse el busto con la carpeta clasificatoria que les dieron el primer día del curso. Pero durante el recreo no sabía cómo evitar las miradas continuas de los compañeros, y un día que otras niñas la invitaron a saltar a la cuerda se formó un corro de mirones atónitos ante las oscilaciones de sus senos.

Venancia notó que la niña estaba rara. Quizá le estaba costando adaptarse al nuevo cole, pensó, o quizá era uno de esos cambios de humor típicos de los adolescentes. La madre se alarmó algo más, cuando Afrodita volvió de la peluquería, un día de las vacaciones de Navidad, con un corte de pelo varonil, y también al insistir su hija en que quería que le regalaran camisas y jerséis dos tallas superiores a la que le correspondía. Pero el ajetreo de las fiestas no le permitió profundizar en el extraño comportamiento de la chica.

El primer día de clase de enero, Afrodita se presentó en el instituto con los pechos sujetos por un apretado vendaje, con una camisa y un jersey amplios, y su nuevo peinado. Su aspecto de marimacho era notorio. Ante este cambio de imagen, también fue a Brian, el chistoso de tercero, a quien se le ocurrió rebautizarla como Antiafrodisíaca. Era un mote acertado, pero demasiado largo, y a los pocos días los chicos lo abreviaron y se convirtió en Anti. Así, sin más.

Al acabar la carrera de derecho, el dichoso apodo ya no le dolía, pero le resultaba cansino, y decidió mudarse de barrio. Ya tenía un piso medio apalabrado, cuando recapacitó sobre los motivos de su decisión, y se confesó a si misma que su nombre, el que figuraba en su D.N.I., tampoco le gustaba, e incluso que era un tanto ridículo llamarse hoy en día como una diosa de la antigua Grecia.
Y como la Anti fue conocida Afrodita Bermejo Ibáñez para los restos


Felipe Deucalion             







jueves, 13 de septiembre de 2012

EL DIBUJO DE LAS ESTRELLAS


EL DIBUJO DE LAS ESTRELLAS
Duermo escondido entre las capas de la piel; mi alma ya se ha secado, y ahora permanezco aquí, quieto, inmóvil, de forma permanente, añorando un día en el que era tinta fresca, y el placer de ir surcando a través de la dermis hasta configurar un dibujo: dos estrellas, una más grande y la otra más pequeña; sin relleno, porque a juicio del propietario las estrellas poseen luz propia. Podría haber tenido forma de duende, o de tigre, o representar el bien y el mal, pero fui elegido para formar parte de una historia o tal vez para ser el sello personal de la persona interesada.
M.Jose-Asia

ESTRELLAS
Antonio y Luis eran 2 amigos que se conocían desde sus infancias. Fueron juntos a la guardería y al cole. Eran amigos casi inseparables. Una semana antes de su 9. cumpleaños deLuis paso algo horrible. Luis se sentía a veces cansado y así fue con sus padres al médico.. Y aquella semana antes de su 9. cumpleaños sabían el resultado. Luis tenía Leucémia en estado avanzado. Igualmente se celebró su cumpleaños. Despúes cada vez Luis e encontró más debil y ya casi no fue mas al cole. Su amigo Antonio le visitaba todos los dias. Cuando Luis estaba tan debil, la madre de Luis les contó que pronto ira al cielo y por la noche se podría ver a Luis como una estrella muy brillante. Así Antonio le hacía un dibujo de estrellas y se lo regalaba a su amigo. Dos días después falleció Luis. Desde entonces Antonio mira cada noche al cielo a ver las estrellas. Y cuando ve la estrella más brillante sabe que es Luis, su mejor amigo.
Mónica 
 
EL DIBUJO DE LAS ESTRELLAS
-A mi Luna-
Luna, sale todas las noches en su carro plateado desde las profundidades del mar.
Sube a la superficie con sus cabellos oscuros ondeando al viento. Azuza a sus caballos, para que alzando sus patas al cielo, comiencen su alocada carrera por el infinito clarioscuro, intentando alcanzar a su hermano Apolo. que se pierde de su vista al cruzar el horizonte. Las ruedas de su carro, encumbradas de espuma, van dejando tras de sí, una estela de nívea efervescencia. Los delfines, como cada noche, son los primeros en salir a adorar a su diosa, elevando sus silbidos al viento de la oscuridad.
Luna, sigue su recorrido por el cielo en un arco perfecto, y cuando llega al final, en su punto norte, se sumerge irremisiblemente en el agua,  sintiendo que su hermano empieza a surgir a su espalda. Ella, en un último esfuerzo por emerger del mar, golpea con fuerza hacia atrás sus largos cabellos negros, empapados en agua salada, esparciendo sobre el cielo, miríadas de gotitas de blanca espuma; Las cuales van formando bonitos dibujos en el negro infinito, dejando así estampados los símbolos de su inmortalidad, cada noche.
Mª Dolores Ruiz. (Jordana)

EL DIBUJO DE LAS ESTRELLAS
El lápiz se deslizó haciendo piruetas, acariciándome y trazando líneas con sus curvas y sus aristas, regulares e irregulares, grandes y pequeñas, cercanas y distantes: grafito cálido que dio  forma a mí ser. Es así, como recuerdo el día en que llegué a este mundo. Unas manos delicadas  me trataron siempre con  cuidado y una  carpeta celeste fue mi cuna. Allí, protegido de todo lo que me pudiese estropear, esperaba paciente a que esas manos que me observaban atentas y soñadoras, volviesen a jugar conmigo un rato más. Y fui creciendo hasta que ya no hizo falta que el lápiz  me meciera con su trazo porque un campo de estrellas negro azabache, gris marengo y gris perla, me arropaba ya día y noche, hasta que cobaltos, rojizos, blancos y amarillos se acercaron hacia mí deslumbrándome con su luz mientras, alegres, se relevaban ágilmente para iluminarme con sus tonos delicados e intensos. Alcancé mi madurez y empecé a vestir paredes y muros: abriendo lo cerrado gracias a la profundidad y perspectiva con la que me crearon. Con el paso de los años, mis colores han palidecido y mis líneas ya no destacan, un tono entre blanquecino y amarillento se ha apoderado de mí y ya no me puedo doblar como antes, ni estar demasiado tiempo fuera de la carpeta celeste -que es ahora mi refugio- donde, tranquilo, sueño con el brillo y el calor de las estrellas que me dieron la vida.
Marta (Albricias)
EN PIPO
I aquell d’allà qui és mare? Va preguntar en Pipo per setena vegada aquella estelada nit d’estiu. A veure... aquell d’allà és el teu avi, era molt gran i fort perquè menjava molta fruita. I per això té un nas gran com una pastanaga? Jaja, no li veig això, jo veig un cos corpulent que em fa sentir segura al seu costat... Ah! I allà a dalt, damunt del turó, qui és aquella que brilla tant? Aquella és molt especial, és l’avia que ens està vigilant a tots, s’assegura que cada dia siguis més gran i vetlla perquè continuïs tenint un cor ben pur, Vaja! I totes aquelles que estan allà juntes fent un núvol? Saps qui són, Pipo? Són tots els teus parents llunyans que estan allà ben junts per fer-te arribar el seu amor, perquè si te’l envien tots alhora t’arriba més aviat i et fa sentir unes pessigolletes aquí a la panxa.
Uau! I aquella estrella d’allà que brilla i s’apaga tota l’estona? Allò no és una estrella Pipo, és una línia que es dibuixa en el cel i es va fent gran cada dia quan ets molt bo i et menges els ratolins i els ous que et porto.
I avui m’haig d’acabar tota la sargantana? S’està fent tard, petit, aviat sortirà el sol, portem-la cap el cau i ja te la menjaràs més tard.
I l’eriço mare i el seu petit Pipo van anar cap el seu cau a esperar la propera nit, mentre jo tancava el llibre i apagava la llum de l’habitació del meu fill.
Ginebra

EL DIBUJO DE LAS ESTRELLAS
Escribir sobre  "el dibujo de las estrellas" suponía un reto para las neuronas, que, confusas y glidia-difusas no sabian por donde empezar. Un grupito de élite, con sede en la sexta capa del neocórtex soltó un fax de neurotrasmisores  que decía  " hay tantas estrellas en la Vía Láctea como miembras de nuestra especie en el encéfalo".......y una avalancha de faxes jocosos de otras zonas hizo relampaguear a todo el sistema, alguno decía cosas como:  "vosotras las contables, lo reducís todo a números, y además, ¿ qué bicho galáctico ha podido contar tanta estrella sin acabar estrellado en algun sentido?, sabemos que El Principito visitó La Tierra y varios asteroides, y en uno de éstos encontró a un tipo que contaba estrellas y creía que por hacer eso ya las poseía, un majara galáctico, y aquí en La Tierra hay una pandemia de reducir todo a cifras y estadísticas".
Otro grupo de neuronas del sistema límbico arrepentido sugirió: " hay una actividad más divertida que eso de contar estrellas, eliges una como punto de inicio y con una línea imaginaria la vas uniendo a otra y otra, y formas dibujos, a eso le llamaron constelaciones en el pasado. Ahora se pueden tener mapas estelares y dibujar en ellos líneas que unan los puntitos blancos y hacer infinidad de dibujos, ¿ os imaginais el pitoste que le podemos montar a toda esa "colla" de supersticiosas, si donde antes era Piscis, ahora le dibujamos Acuario, y en Virgo a Géminis, etc.?.....sería una gamberrada que las haría pensar, y eso es lo que debería inducir "el dibujo de las estrellas" "
Dorremi.

LA DESPEDIDA
Desde el alto templo, el Sumo Sacerdote se asomó a la planicie, y aun distinguió la polvareda de la columna de carros y soldados comandada por el Viejo Rey, que se encaminaba al encuentro del ejército de Lagash.
Él se lo había advertido al Viejo Guerrero, su amigo y a un tiempo rival. Ambos habían compartido al iracundo maestro que les enseñó el secreto arte de descifrar los signos y a combinarlos de la forma adecuada, a una ardiente sierva de Inanna que les había iniciado, mucho más placenteramente que su maestro, en las artes amatorias, y una carrera de éxitos que les había situado, al mando del templo y del palacio, en posiciones, que no eran de abierta enemistad, pero si de franca desconfianza.
Sin embargo, en esta ocasión el Sumo Sacerdote no había engañado a su colega. Le había revelado lo que estaba escrito en el cielo, lo que cualquiera que supiera interpretar el dibujo de los astros podía ver, que el Rey de Uruk perecerá en el enfrentamiento contra Lagash. Pero el Viejo Guerrero es muy orgulloso, y aunque algunas noches desapacibles nota cierto frío en los huesos y tarda algo más en incorporarse que antes, no duda de la fuerza de su lanza cuando el auriga lance su carro loma abajo.
No ha habido forma de convencerle, y menos cuando ha afirmado que el Rey de Uruk jamás será tributario del de Lagash, que aunque tengamos oro y plata para tapar le boca del de Lagash, tenemos más carros y lanzas para humillarlo.
Así era su amigo, pensó, cuando ya no quedaba en la planicie ningún rastro de la columna de Uruk. Luego se levantó y en una tablilla de barro gravó las instrucciones que deben seguirse para el entierro de un Rey.
Felipe Deucalión

EL DIBUJO DE LAS ESTRELLAS
El dibujo de las estrellas era completamente diferente al original, sobre la pantalla del computador lo habia comprobado una y otra vez, la nueva configuración estelar no coincidia en ninguno de los puntos galácticos con la configuración original. La temperatura ambiental era cada vez más asfixiante, el grado de humedad superaba ya el ochenta por ciento.
Bill estaba desconcertado y asustado. La conecxión radial con la Tierra estaba inexplicablemente desconectada y Hall 2020 contestaba a sus preguntas de una forma imprecisa. Como capitan de la nave  debia activar la descompresión del resto de la tripulación sin demora pero la maldita computadora no respondia a sus órdenes, desesperado intentó acceder al servicio manual de las funciones primarias de Hall, para ello tenia que desconectar parte de las funciones básicas del computador:
-Hall?
-¿ Sí, Bill?
-Inicia fase descompresión 5.4.3
-La fase de descompresión 5.4.3 está temporalmente fuera de servicio.
-¿Hall?
-¿Sí, Bill?
-La fase de descompresión 5.4.3 está programada para las 08:00 h. a.m. Y son las 08:45h .a.m. Hall obedece (grita Bill desesperado)
-Sí Bill, estoy programado para obedecer y ese es mi deseo, sin embargo...
Súbitamente el cuerpo de Bill flotaba sobre el nivel del suelo, directa e irremediablemente lanzado hacia el alto techo de la nave. Bill sintió un pánico aplastante, sin embargo no podia perder un segundo, debia introducirse en el traje espacial en menos de sesenta segundos o sus vísceras explotarian en el interior de su cuerpo, mientras se desplazaba desesperadamente hacia la sala de descompresión agarrándose al tubo del aire acondicionado, un pensamiento frío y nítido invadió inesperadamente su mente, el dulce y pecoso rostro de Ápril, su única hija, sonriéndole y diciéndole adiós con la mano en la sala de visitas de la Tirell Corporation y un dolorísimo pellizco en el corazón le dejó sin aliento.
-¡¡¡Hola Bill!!! (era la voz de Hall 2020)
-Atmósfera terráquea restablecida, espero que pases un buen dia Bill.
En ese momento su cuerpo liviano se estrelló contra el suelo, con un impacto duro y seco y todo a su alrededor se volvió negro.
Montse/Kiseki

DEIXA QUE MIRI LES ESTRELLES
Quan l’AMPA de l’escola va plantejar de muntar una acampada de pares i el meu marit es va decidir a apuntar-nos, per un moment vaig pensar que podia ser bo per nosaltres com a parella. Recordar la nostre joventut, quan anàvem d’excursió amb el club muntanyenc i ens abraçàvem en las nits fredes sota els arbres, compartint el sac.  Per un moment ho vaig pensar, un moment molt curtet, de seguida em vaig posar a riure de la meva imaginació.
Ningú li va fer massa cas quan va començar a explicar a tots que la motxilla McKinley que portava era el model que portaven a l’Everest, més que res per que anàvem amb cotxe i la meitat de la gent anava amb bosses en lloc de motxilles.
Quan va començar a plantar la tenda, una absoluta desproporció de 8 places amb 4 habitacles on només havíem de dormir nosaltres dos, sí que va aconseguir més atenció. En aquest cas gairebé tots els homes hi van anar a corrents per donar la seva pròpia versió de com s’havia de muntar. Al menys vaig poder estar prou tranquil·la com per dedicar-me a mirar-los ajupir-se i aixecar-se, no tots estaven malament.
Durant el sopar res de res, per més que portàvem el càtering de can Domènech, una autentica delícia feta per encàrrec, al mig de la muntanya n’hi ha prou amb portar una truita de patates casolana per aconseguir tota l’atenció. I va ser la mare d’un amic del meu fill qui es va emportar tots els elogis.
Quan desprès de sopar va treure com per casualitat una ampolla de Whisky de malta (comprada especialment per la ocasió) ja li van fer més cas.
Però l’èxit absolut va ser quan va treure l’IPAD i va connectar  un programa que en temps real reflexava les constel·lacions sobre les estrelles del cel que apuntava amb la càmera.
Varen tancar totes les llanternes i mentre tots es concentraven en el dibuix de les estrelles, vaig agafar de la ma el pare més jove, separat de feia poc, i me’l vaig emportar bosc endins convençuda de que jo soleta no tindria gaires problemes per recordar la meva joventut.
Herman



CALIDOSCOPIO   
 El  dulce perfume de la flor de  almendro se envasó en la mente,     
carreras, trotes, brazos abiertos a los campos,                                                
la tierra mojada empapa en el cerebro  hoy, épocas de grietas de secano .     
Lejano todo quedó, fundido en el corazón.                                                                     
La niñez avanza en lo disoluto del tiempo, enraizado,                                                 
el pan tierno moreno, alfajores, plumier,  se alejan por la carretera,                                    
emigración; cuan lejos era el destino, casa de piedra derruida, llanto,
llanto al regreso, arrugó el tiempo su techo, con la puerta
atrancada y las aldabas puestas tras las ventanas de agujeros.                                                              
Cada paso dado no repite huella, la memoria se empeña
en voltear los colores de lejanos retratos,
la infancia,  vista tras el calidoscopio gira miles de veces
volando cual pájaros guiados por el dibujo de las estrellas.
Mar.ria