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viernes, 26 de septiembre de 2014

COMO CADA TARDE



COMO CADA TARDE
Se sentía desesperada y desgraciada. Estaba sin fuerzas, con una sensación de vacío inmenso que le había dejado la muerte de su esposo.  Lo había estado cuidando durante los trece meses que duró su agonía, inmersa en la cárcel de sus cuidados, de sus dolores, de sus quejas.  Y aunque ya todo había terminado, seguía sintiendo el mismo encierro, la misma cárcel, solo que ahora estaba solamente acompañada de una ausencia.

De pronto se oyeron truenos, el cielo oscureció iluminándose con breves relámpagos. Elisa rompió en llantos. Lloró y lloró y lloró. Sus lágrimas resbalaron por sus mejillas, su pecho, sus brazos. Bañaron todo su cuerpo, cayeron al suelo hasta inundarlo, salieron por las puertas, bajaron hasta la calle y se mezclaron con el agua de la tormenta. Sintió que algo había cambiado: Lloraba el cielo y llovía su corazón. Luego la lluvia paró y sus lágrimas cesaron. Se miró en el espejo, el cielo sonreía. Estaba despejada, ligera, limpia.  Estiró sus brazos, alzó sus manos y salió. Llegó hasta la parte del río donde se podía nadar, y flotó panza arriba como los insectos zapateros que tanto le gustaban de pequeña.  Se deslizó con la suave corriente, como las hojas secas que los árboles dejaban caer al agua. 

Se empapaba de naturaleza.  Se sentía libre. Sin prisas por estar en casa cuidándolo,  como cada tarde.


María Jesús (mariajes)



UNA LLAMADA DESESPERADA
Estaba sentado en la terraza de un bar  saboreando un café, a mi lado dos paisanos comentaban con regocijo la abundancia de agua del presente verano, y frente a mí se alzaba imponente la montaña del Turbón.

Sobre la montaña mágica del pirineo aragonés unas nubes de algodón estaban atrapadas en la cima y formaban un círculo que permitía visualizar el haz de rayos solares que se filtraban por su centro. Yo estaba emocionado con la escena, y mi asombro se transformó en maravilla, cuando sobre el haz de rayos distinguí claramente un triángulo con un ojo que no parpadeaba enmarcado en él. No daba crédito a lo que veía, será una ilusión óptica inducida por la emoción del paisaje que se exhibe ante mí, pensé.

Pero, de pronto, una voz resonó en el firmamento: “Humanos, el tiempo del arrepentimiento y la purificación se está agotando. Preparaos, mortales, vuestro final es inminente”. En este momento ya no sabía que pensar ni que creer.
-        
  -       -Ya está otra vez el pesado ese. Como cada tarde –dijo uno de los paisanos que estaba junto a mí.

-          
          - Desde luego, con lo que ha sido, es muy triste verle recurrir a estas triquiñuelas para que alguien le   haga caso –remachó el otro.


Felipe Deucalion



COMO CADA TARDE…
No me interesa tu vida, Maruja. Tus obligaciones de estofado patatero y garbanzos en remojo. De bronca con la niña porque llega tarde por las noches oliendo a tabaco y alcohol, con 4 suspensos este curso.

No me interesa tu relación con el santurrón de tu marido que cumple con el abrazo marital los viernes con el mismo entusiasmo que tu cumples con la colada de los lunes.

Ni me interesan tus conversaciones con la vecina del segundo para poner verde a la del tercero, ni los remedios que os comunicáis para conseguir que sea un éxito la operación bikini de cada verano, cosa en la que año tras año fracasáis.

Tampoco me entusiasma el que tus verbos más utilizados sean cundir y limpiar.

Ni que delegues en tu hijo mayor el encargo de poner color a tu plana vida a través de un nieto que aporte la promesa de un nuevo horizonte.

No me interesa tu anodina existencia donde bien poco ha escrito la primavera en tu diario y si algún sentimiento relevante existe es el prestado por los culebrones televisivos en los que, como cada tarde, te escondes detrás de sus personajes tragicómicos.

Y así van cayendo las hojas de tu calendario en los que cada noche los ronquidos de tu marido señalan el final del día.


Carmen



VENCER LA RUTINA
Colocó las fichas boca abajo sobre la mesa y las mezcló hasta dejarlas  al azar. Aquella tarde, hasta el aire que respiraba le resultaba monótono.  Aquella tarde, decidió que la partida sería diferente; y así, conscientemente decidido a que así fuese, comenzó el juego:  evitando cualquier proceder automático que pudiese acrecentar esa sensación de hastío que de un tiempo a esta parte, le proporcionaba la misma rutina de cada tarde.
Y el dado, empezó a rodar por el tablero…y  la primera ficha se dio la vuelta, ágil; sin rodeos; sin letras, sin números, sin puntos ni colores, tan solo era un mensaje que decía:

 “ Gánale el pulso a la rutina de siempre; toma otra ficha, sigue jugando y averigua cómo”

Perplejo, tomó otra ficha y ésta era también diferente a todas las que había visto hasta ahora; en ella pudo leer:
“ Un paseo por la orilla del mar ”

Y seguidamente, otra más le formuló una pregunta:
“ ¿Qué tal un poco de música?

Una tercera ficha…le invitó a dar:
“ Un paseo por el parque “

La más genérica de todas, le invitó a:
“ Explorar todas sus posibilidades”

Y de este modo, le fue dando la vuelta a las 28 fichas de las que obtuvo 28 sugerencias; y el aire se fue haciendo menos denso y, atónito, volvió a leer cuidadosamente cada uno de los mensajes que le habían devuelto las ganas de romper con esa rutina en la que se sentía atrapado desde hacía ya demasiado tiempo.

El mensaje de la última ficha fue definitivo:

“Explora tus posibilidades, hay vida más allá de este tablero”

Poco a poco…recogió las fichas, el tablero y salió de casa. Aquella tarde la rutina no le acompañó como cada tarde”.


Marta Albricias




COMO CADA TARDE
Mike está sentado en un banco del parque como cada tarde. No va solo. Le acompaña Black, su perro pastor aleman. Su mujer murió hace años y Mike visita a sus hijos y nietos con asiduidad. Todavía se mantiene joven y dedica su tiempo a hacer servicios para la comunidad. Es una persona dulce y cariñosa, peró en realidad, el único que le conoce bien es su perro Black, que nunca podrá compartirlo con ningún humano.

La luz de la tarde se desvanece y da paso muy despacio a la oscuridad. Mike ha visto pasar a muchas personas, pero este martes ha estado al acecho. Hoy es día de caza.
Una mujer joven, muy guapa, anda delante suyo y se dirige al centro del parque para atravesarlo. Ya ha anochecido.

Mike se levanta y junto a Black, empieza a seguirla. La mujer, ajena a todo, se adentra más y más en la parte frondosa del paraje, nada transitada en esas horas. Ya le han dicho algunas veces que es mejor dar un rodeo y no pasar sola por la arboleda, pero ella tiene prisa y así se ahorra mucho camino.
La mujer se vuelve un par de veces y ve a Mike y a su perro ya muy cerca, pero le parecen inofensivos.

De forma súbita, ella se agacha para quitarse una piedra del zapato, y en ese instante Mike le asesta un golpe mortal en la cabeza con su mazo, el que lleva siempre para estas ocasiones, que queda bien escondido bajo el abrigo.
La mujer está en el suelo, y Mike, presa de una excitación sin límites, la mira con cariño y la coloca boca arriba, como si durmiera. Black lo observa todo pacientemente.

Al dia siguiente el bosque está lleno de policias. Saldrá en la próxima edición del periódico, la noticia de un asesinato en la zona.

Mike, no hace números de las piezas que lleva cobradas y Black no sabe contar, así que tranquilamente se sienta en el banco como cada tarde, para ver pasar las horas.

(Historia de un asesino en serie)
                                                              

Laia 




COMO CADA TARDE
Como cada tarde Lidia llega la primera a la guardería para recoger a su hijo. Solo hace una semana que ha empezado. Aún no está seguro si le está sentando bien que Marc no esté llorando cada día. Se mueve entre la satisfacción de ver lo bien que se está desenvolviendo y la sensación de que le necesita más que el pequeño a ella. Por si las moscas se lanza a llenarlo de besos nada más abren la puerta, y se lo lleva a casa sin dejar de jugar con él.

Como cada tarde Juan agradece en silencio el dolor de los brazos de las ocho horas de trabajo. Seis meses ya hace y de momento parece que están contentos con él. Desde que empezó la crisis no había conseguido más que chapuzas y ya empezaba a pensar que tendrían que renunciar al piso cuando su primo le aviso de que en su fábrica buscaban alguien de confianza y trabajador.
Como cada tarde están los cuatro alrededor de la mesa del rincón. El tapete verde y las cartas manoseadas, los carajillos, el platillo de frutos secos, el olor a rancio y la mala leche del Lucio cuando suelta la misma frase de los últimos cuatro años “me cago en los maricas políticos y su puta ley antitabaco”.

Como cada tarde Joaquina se acaba el último sorbo del café a las cinco menos cinco, baja las escaleras sin prisas y a las cinco puntual, pase lo que pase, abre las puertas de madera de la pequeña tienda. Igual que el primer día hace más de veinticinco años no tardaran en presentarse sus amigas a chismorrear un rato. Ahora ya son las únicas que vienen y apenas compran algo de lana para hacer unos peucos a sus nietos. Qué más da. Ahora ya están todas sus deudas pagadas. Y mientras le queden fuerzas prefiere pasar aquí sus horas que sola pensando en los hijos que no pudo tener.

Como cada tarde suenan las campanas de la ciudad. Anuncian la misa, aunque a penas ya nadie va. Pero ellas siguen sonando como hace más de doscientos años en lo alto de la catedral. Da igual si hay un monaguillo o un motor tirando de su cuerda. Ellas van a sonar igual hasta el día en que reviente el campanario.

Como cada tarde el sol se pone tras las dunas y como si cuatro mil años no hubieran pasado la pirámide va quedando poco a poco en la sombra hasta que solo desde la cúspide se ve aun el sol.

Como cada tarde el agricultor deja su azada y mira al cielo. Espera ver ese color rojo que desde hace más de ocho mil años toda su estirpe espera que le traiga la lluvia.

Como cada tarde, el pequeño mamífero siente como el sol empieza a descender y busca su refugió para poder mantener el calor de su pequeño cuerpo, exactamente igual que 200 millones de años atrás.

Como cada tarde, apenas hace 540 millones de años, los ojos se alzan para ver el cielo. Unos delgados nervios informan al minúsculo cerebro que pronto desaparecerá la luz, llego el momento de regresar al nido.

Como cada tarde, desde que empezó a enfriarse la corteza, el incesante movimiento de la tierra, retira el sol de las piedras calientes, las hace crujir. Poco a poco se vuelven a contraer, desgastándose lentamente. Y por más que otros cuatro mil millones de años pasen, cada tarde va a seguir igual.
Camino de casa Marc le cuenta a lidia que ha estado jugando en la arena.


Herman






viernes, 19 de abril de 2013

NAZARENOS



PARADOJA

Paquito, Paquito, toma mira lo que me ha dao la Señora pa ti.
¡Anda uno de Spiderman y dos del capitán America! dice mi hermano.
A mi también me gustan, pero como soy mayor dejo que Paquito los lea primero,
Yo sueño con tener un antifaz y hacer el bien sin que nadie me reconozca.
Mañana tenemos que ir a la capital a visitar una tía abuela que está pachucha, no me gustan estas visitas, pero por lo menos comeremos mejor que acá.
¿Mama que son esta gente que va vestida tan rara? pregunta Paquito, ¿son superhéroes?
No niño! son nazarenos, responde la prima Rosarito;
¿Y que es un nazareno?
Son señores que han hecho cosas malas y piden perdón de está manera, así expían sus pecados; venga  tos a la cama que mañana hay que ir a ver los pasos.
Hoy por la mañana toda la casa anda revuelta, todos hablan a la vez, lloran y gritan, la tía abuela ya no respira, nadie comprende como se ha podido morir tan de repente.
Ahora es casi seguro que el próximo año yo ya  podré llevar un capirote morado.

Rosa


AL SUR DE GALILEA

Un deseo
Nazaret, 5 de abril de 2013
Cuando llegamos a Nazaret en el año 48, tras aquellos largos meses, ya sangrientos, que dieron paso al reparto de esta tierra, hemos vivido manteniéndonos fieles a nuestra más firme convicción de que la paz llegará algún día porque la convivencia es posible: recuerda Toledo, Girona, Córdoba…Mírame a mí, que con tu abuelo judío he sido la mujer árabe más feliz del mundo.
Ahora, cuando siento que se me acaba la vida; cuando sé que me queda poco por vivir te escribo estas palabras desde lo más hondo de mi ser, porque deseo que tú sigas haciéndolo durante muchos años más y que algún día, lo hagas en paz: que cese la muerte en vano, el daño y la degradación de un pueblo sobre otro pueblo; te pido que todo este dolor no te sea nunca indiferente y que si llegas a vivir el cese de este, no olvides nunca salir a la calle, subirte al tejado,  enfilarte encima de los muros que estén ya a punto de derribarse y que grites a los cuatro vientos: ¡Hallelujah!  הַלְּלוּיָהּ en hebreo, en árabe سبحوا الرب que allí donde esté, lo pueda oír.
(Este último deseo podría haber sido tanto para Benjamin, como para Haima, Kiria; para Ashraf y para Aizik; para Ibraïm y  también para Laither, Bilha, Ashira,Janine, Abdel…y tantos otros).

Marta Albricias

DEL NAZARENO

Del Nazareno circulaban varias historias en la comarca, no necesariamente convergentes, aunque sin contradicciones flagrantes. La más socorrida explicaba que su fortuna se inició con los restos de un naufragio que el Nazareno encontró una brumosa mañana del 1.875. En aquella zona la costa era escarpada, pero no peligrosa, como si ocurría en la comarca vecina. Allí, los naufragios eran frecuentes, hasta el punto de que se había hablado, que los propios vecinos de aquellas tierras habían hecho algún fuego en lo alto de cierto monte próximo a la costa, en noches de tormenta.
Luego, el Nazareno invirtió con cabeza y dedicó su vida a la industria conservera, que acabó controlando en la región; a la política, en la que promovió a dos hermanos y un primo; y a la cofradía de la Virgen del Carmen. Costeó un paso y promovió que la hermandad marinera se sumará a la procesión del Viernes Santo. Nunca faltó el Nazareno, siempre fue descalzó, y jamás aceptó ocupar un lugar destacado.
Las malas lenguas agregaban dos anécdotas. La primera contaba que un industrial conservero rival del Nazareno, y que al final se arruinó, le había regalado un cuadro en el que se veía a una soberbia goleta de tres palos zarandeada por el oleaje junto a un acantilado. La otra, hacía referencia a que en sus últimos días el Nazareno fue víctima de pesadillas horrendas, y que al despertar hablaba de cuerpos mordisqueados por los peces.

Felipe Decaulión

EL NAZARENO

Es “El Nazareno”, un nazareno nato, la materialización de un cofrade de los pies a la cabeza, pertrechado con el conveniente hábito reglamentario de túnica, capa y capirote, como Dios manda, y la  hermandad acata. 
Echando la vista atrás por encima de sus fervorosos hombros, rebobinamos al pasado para hallar respuestas a su devoto presente. Nos detenemos en una tarde dominical de hace veintinueve años, para agasajar al vencedor de entre los cientos de millones de espermatozoides participantes, que han salido propulsados hacia una meta del interior de un cuerpo tendido sobre una mesa repleta de tirabuzones de mondaduras de patatas, de la cocina de un piso humilde, únicamente alterada esa tarde por un padre con los pantalones por los tobillos, moviendo rítmicamente la pelvis sobre una madre con la falda levantada, exclamando sin cesar como un salmo entre jadeos entrecortados, ¡Ayy Diosss! ¡Ayy Diosss!. Pulsamos la tecla de avance, para pausar en una noche de pocos años después, en la que a través de un roto de la sábana, bajo cuyo amparo un niño bulto obtiene protección, observamos a unos ojos haciendo barridos de la entrada de la habitación, atemorizados ante la posibilidad de que se cuele el monstruo que profiere los gritos y los golpes que se escuchan al otro lado de la puerta.  
La configuración, finaliza el día de su primera procesión; durante los preliminares previos a la marcha, en los que un cuerpo percibe que se va desvaneciendo a medida que los hábitos le van cubriendo; durante el desfile, en el que unas pupilas rotatorias registran la información abarcada en un ángulo de visión; en el que unos oidos convertidos en receptores, sintonizan los quejumbrosos cánticos y llantos que viajan en ondas por el aire; en el que unos labios, son humedecidos por las gotas de sudor que se descuelgan de una frente.   


Josean

ESA LUZ

Decidí buscarle cuándo necesitaba imperativamente a un guía. Le conocí cómo un bebé y le atendí con cariño y esmero porque sabía que sólo él podría responsabilizarse de mí en muchos momentos. Al crecer me guío cuándo yo estaba ciego no oftalmológicamente. Por las mañanas sobretodo sus lametones hacían que caminara a tientas en mi ceguera hasta la persiana. Al abrirla, gracias a su ayuda, entraba la luz que aclaraba mi mente refrescando mi increíble inteligencia la cual aún no sabía si perdía o conservaba  algunas noches cuándo decidía priorizar mi raciocinio no sentimental. Encajábamos en nuestra convivencia: leales, nobles, prácticos, seguros y por último bondadosos aunque inevitablemente salvajes en nuestro aullido.
Era tan importante para mí que fui incapaz durante tiempo de decidir su nombre. Ninguno se me asemejaba meritorio para llamar a mi fiel protector. Al fin, un domingo en medio de un improvisado partido de fútbol en el campo, mi sobrino pequeño le gritó “Krish tráenos la pelota”. Adopté el nombre instantáneamente, pero quería saber su origen.
¡!!Pero tiito es obvio!!!! Krish es la adaptación del nombre de Cristo que le pega más a un perro.
Andrés, me sabe mal pero ahora aún lo entiendo menos.
¡!Ay!!!  Qué tonto estás hoy. Aún no te has enterado que esta raza de perro tuya es la que guía a los ciegos. Pues, ¡!! Entérate ya!!!! Les dicen perros nazarenos , pero quería ser original y en vez de Nazar lo he disimulado y he decidido Krish.
Jamás me alegré tanto de que mi sobrino fuera a un colegio cristiano aunque  no le enseñaran literatura española y el Lazarillo de Tormes. Jamás advertí a Andrés de su confusión.
Al fin y al cabo, Krish sólo era mi guía espiritual  por las mañanas en mi casa porque por las noches,  cuándo yo caminaba por mi ciudad que, no era Tormes, no estaba ciego cómo Lazarillo pues controlaba muy bien las cervezas en mi cuerpo hasta que llegaba la mañana y Krish me hacía abrir la ventana para que el viento arrancara de mi habitación sólo alguno de sus efectos que yo elegía no querer recordar.

Susana


NAZARENOS

Los nazarenos avanzaban a lo largo de la calle en dos filas, delante de Nuestra Señora Santísima de la Paz, que era llevada a hombros con gran esfuerzo de los costaleros. Los encapuchados, vestidos de negro de pies a cabeza, llevaban un cirio en la mano y la muchedumbre los seguía atentamente con la mirada. La vía estaba atestada.
El tirador, apostado en la azotea de una finca vieja, agazapado y esperando el momento oportuno, maldecía una y otra vez, las órdenes que tenía encomendadas.
- Es el quinto de la fila derecha, empezando por delante. No puedo fallar, pero hubiera sido más fácil liquidarlo en otro lugar. Aunqué claro, es verdad que no deja de estar protegido por sus sicarios ni un solo momento, de día o de noche.
La comitiva avanzaba lentamente. El tiempo se escurría y la luz exterior se debilitaba. El resplandor de las velas hacía perder el sentido de la realidad.
La procesión se desarrollaba en el más absoluto silencio. Era estremecedor. El tirador se movía lo justo para tener en el punto de mira de su arma, la cabeza cubierta por la capucha, del narcotraficante Juan Cortés, jefe del cartel. Era un devoto de Nuestra Señora de la Paz, y ningun año se perdía su salida.
Cuando los nazarenos casi llegaban al final de la calle, el tirador apretó el gatillo y disparó. Pero la bala no dio en el blanco. Unos brazos fornidos lo habían empujado hacia un lado y el nazareno había caido al suelo, protegido por sus secuaces que lo sacaron de la zona casi en volandas.
La procesión se había paralizado y se oían gritos de pánico. La gente corría sin saber que pasaba y el caos reinaba en la calle. El tirador, perplejo, pues nunca había fallado un encargo, no sabía como Juan Cortés había sobrevivido a la muerte.
Abandonó el lugar tan rápido como se lo permitieron sus piernas. Dias más tarde, no obstante, se dirigió a la capilla donde estaba
expuesta Nuestra Señora Santísima de la Paz, y le encendió una vela, por si acaso era verdad que podía hacer milagros, pues pensó que de ahora en adelante, quizàs necesitaría alguno.

Laia


SIGUIENDO LOS VIEJOS PASOS DEL NAZARENO


 1.Condenado a muerte: Esta claro que esto cambiar las cosas no está nada bien visto, ayer me aplaudían por atreverme a hablar de los problemas de la gente y hoy me acusan de ser una interesada y antisocial. Hay que joderse.
 2.Carga la cruz: Si señor, des de luego que el banco entiende su situación, tampoco nosotros queremos sacarle de su casa. Podemos alargar su hipoteca diez años más, y abrir un periodo de querencia de 6 meses, contando los intereses de demora al 20% y confiando que la crisis se solucione pronto y que ustedes encuentren trabajo. Firme aquí por favor.
3.Cae por primera vez: Ya sabes que yo nunca te he pedido nada, y no lo haría sino fuera por los niños. Me han avisado de la escuela que sino pago la próxima cuota mis hijos tienen que dejar el curso. Y ellos aun no saben que me echaron, no quiero que se enteren, al menos hasta el verano, después ya veremos que hacemos.
4.Encuentro con su madre María: Mama, vas a tener que vivir con nosotros, sin la ayuda ya no alcanza para la residencia, y mientras yo esté en el paro tendré tiempo para cuidarte.
5.Simón el Cirineo le ayuda a llevar la cruz: Ve mañana antes de que publiquen el anuncio, y sobre todo dile al capataz que vas de mi parte, seguro que valora tu experiencia, igual te coge de encargado.
6.Verónica limpia su rostro: No te preocupes, te quiero por cómo eres y sé que entre los dos vamos a pasar este bache.
7.Cae por segunda vez: Pasa, pasa, la primera vez es dura para todos. No lo veas como caridad sino como solidaridad. Hoy hemos recogido de varios supers, esta noche podréis comer bien.
8.Consuela a las mujeres de Jerusalén: No te preocupes por mí, voy a estar bien, con lo que me queda ahorrado aquí a penas me da para aguantar hasta el verano y en cambio en mi país igual puedo empezar algún pequeño negocio. Preocúpate por ti que te tienes que quedar y esto no va a ir a mejor.
9.Cae por tercera vez: No mires. Que no mires, joder. Te lo juro que el del cajero era Luis. Sabía que con lo del trabajo y lo del divorcio se quedo muy jodido, pero nunca imagine que acabaría así en la calle. Vaya mierda de crisis.
10.Es despojado de sus vestiduras: Como autónomo responde con todas sus propiedades, con todo lo que tenga, así que si tiene algo que quiera guardar o vender sáqueselo de encima ya. Después del local irán a hacer el inventario de su casa.
11.Es clavado en la cruz: Dejo de pagar una cuota y ya me amenazan con quitarme el piso, les digo que se lo queden y me sueltan qua aún así voy a tener que seguir pagando toda la hipoteca. Me voy a ver si consigo un abogado de oficio, y me entero que de que no tengo derecho porque tengo una propiedad. La justicia nos ha abandonado.
12.Muere en la cruz: Denuncie a quién quiera y como le dé la gana señora. Si cree que yo podía hacer algo por operar antes a su madre es que lleva dos años sin leer el periódico. Y ahora por favor déjeme intentar salvar alguna otra vida antes de que decidan cerrar este hospital.
13.Desciende de la cruz en brazos de María: Gracias mama, tu quédate en la cama, que con el sofá nos apañamos. Confió en que será solo por unos meses. A Luis le han dicho que en junio abren en un local más pequeño y que seguro que le cogen a él.
14.Es sepultado: Es mi padre, y me da igual si tengo que venderme el móvil, el coche o pedir dinero a quien sea. Se merece que lo despidamos con todo el respeto.


Herman

NAZARENOS – Diario de mi primera vez

Lo recuerdo como si fuera ayer…de hecho es que fue ayer…
Después de doce años de espera conseguí una plaza en la Santa Cofradía “Si Hablas Estás Muerto” y por fin iba a escoltar el Paso Del Santo Silencio Perpetuo Shhhhhhhhhhh.
Nada más levantarme disfruté del silencio de estar a solas en casa ya que mi mujer se había ido a Benidorm con unas amigas y desconozco el paradero de mis hijos desde hace varias semanas.
Así que me mentalicé para la larga y dura jornada y el nerviosismo se apodero de mí de tal manera que antes de salir de casa ya llevaba dos litros y medio de café en ayunas.
Pero lo peor llegó cuando empecé a vestirme para unirme al resto de los cófrades.
Estoy seguro que me hijo leyó mal y se llevó la caja del CORDON de la túnica pensándose que eran preservativos.
Tampoco encontré el pañuelo de la cabeza que se usa para contener el sudor y tuve que improvisar uno con  unas braguitas de mi hija de color rojo sangre.
¡ Como echo de menos a mi hija! . Hasta hace tres semanas estaba enamorada pérdida de Hello Kitty y ahora está perdidamente enamorada de un punky que le ha hecho seis perforaciones en la cara (y no quiero ni pensar en lo que no está a la vista).
Y por si fuera poco no encontraba por ninguna parte el soporte del cirio que tenía guardado en el fondo de un cajón del armario, justo al lado del juguete vibratorio que hace años usaba con mi mujer…¿y si se lo ha llevado ella confundida por la forma y tacto del mismo?. Pero…¿para qué va a querer un consolador en Benidorm?
Así que a falta de treinta minutos me puse el pijama de invierno, las bragas en la cabeza y me até la túnica con el cordón de la plancha. Me ajusté el capirote y me integré a todo el grupo con la esperanza de pasar desapercibido.
Para quien haya tenido el buen gusto de ver la última película de Tarantino, “Django”, entenderá a que me refiero si digo que el capirote me iba grande y que los dos agujeros por los que tendría que ver, tenían una tendencia brutal a desplazarse hacia mi oreja derecha y por eso me salí tres veces de la formación (acabando una de ellas acabé en el lavabo de un Frankfurt).
La única norma de la cofradía es el silencio total. Y la verdad es que aguanté estoicamente durante más de seis horas sin decir ni pio…pero mi esfuerzo fue en vano y no  llegué al final. Nuestro paso se conoce por dos pasitos cortos y un saltito con los dos pies a la vez…cada vez que daba el saltito la plancha golpeba mis genitales y tenía  que hacer un verdadero esfuerzo por no lanzar un berrido.
A falta de un centenar de metros, cuando ya estaba a la vista el portalón de entrada a la iglesia y, supongo que debido a los efectos del café y el dolor acumulado, mi mano derecha empezó a temblar y encendí sin querer el consolador en el que había insertado el cirio y que hacía las veces de soporte.
Justo en ese momento se me volvió a desplazar el capirote hacia la derecha y en mi afán de colocármelo bien, no me di cuenta del efecto vibratorio del aparatejo y le prendí fuego al capirote.
En diez segundos este desapareció de mi cabeza, provocando dos efectos inmediatos: perder el anonimato entre los cófrades y dejar a la vista las braguitas rojas de mi hija y el pijama del Barça que llevaba debajo.
Esa fuente inesperada de calor hizo que, sin ningún tipo de efectos especiales, yo pegara salto tal que acabé espatarrado sobre la corona de espinas de  nuestro Cristo Redentor Sindecirnipio a más de tres metros de altura.
Medio segundo después de mi aterrizaje, y sin duda alguna debido a los efectos de la fuerza de la gravedad, la plancha, que había volado por encima de mi cabeza volvió a ocupar su sitio entre mis piernas mientras mis conexiones neuronales del dolor hacían lo imposible para que mi ya atrofiado cerebro, no recibiese más señales de alarma.
Una lágrima del tamaño de una nuez se condensó en mi ojo izquierdo y, mientras por el rabillo del ojo observaba como era el blanco de atención de todos los presentes y de los diecisiete medios audiovisuales que cubrían el evento, no pude menos que proferir una exclamación que rompió todo el encanto del momento y dio al traste con más de doscientos años de tradición.
Surgió de dentro. De muy adentro. De lo más profundo de mi ser. Llevaba gestándose desde hacía más de seis horas…Cada saltito…y, al igual que es imposible tapar la salida de un volcán, me fue absolutamente imposible contener aquel chillido que hizo que temblaran los cristales de dos manzanas y que el fruto de los manzanos de la calle provocasen multitud de hematomas entre el público.
.- CORDON, HIJO MIO!!! PONÍA CORDOOOOOOOOOOOOOOOOON!!!!!
Mañana estoy citado en la cofradía. La cosa creo que no pinta nada bien. Aunque igual es para una entrevista con Almodovar…

Javier




martes, 13 de noviembre de 2012

CRISIS



PIE IZQUIERDO EN CRISIS

Me levanto deprisa. Hoy tengo la reunión más importante del año. Al llegar al lavabo me percato que voy arrastrando la pierna izquierda. Vuelvo a la habitación y ahí está el pie izquierdo inmóvil al pie de la cama. Le regaño. Me acerco a alcanzarlo y se desplaza al otro extremo. Así incontables veces hasta que le doy un zapatillazo. Aprovecho su aturdimiento para  acomodarlo en su lugar. El tiempo apremia. Ya saliendo, el pie izquierdo se queda clavado en la entrepuerta. Le hablo dulcemente. No hay respuesta. Le golpeo el empeine suavemente. No reacciona. Finalmente un fuerte pisotón (con el pie derecho) provoca que se despegue del suelo y aprovecho para sacarlo de casa. El pie izquierdo, en un ataque de rebeldía, da una fugaz pirueta y vuelve a entrar en casa justo al cerrarse la puerta.
Gemma


PEOR QUE UNA CRISIS

Ellos casi no saben que es la crisis porque casi siempre la tuvieron.
 Si viven en ciudades, sus calles huelen mal. Si tienen zapatos a veces son los restos de garrafas de plástico. Algunos de ellos han probado la Coca-Cola probablemente bebida en bolsas de plástico.
 Sus hijos quizás se han arriesgado a viajar a ese continente en el que se habla de crisis para enseñarnos el significado de una inevitable y forzada gestión financiera, pues pueden sobrevivir varios días con un Euro en el bolsillo. Algunos saben hasta sonreír cuando se les insulta.
Pero sobretodo algunos ofrecen su feliz sonrisa amarfilada cuándo en su país observan el sol cada mañana y saben agradecer las escasas gotas de lluvia mientras sus familiares empiezan el día escuchando debates sobre la crisis en ese continente tan próximo y tan lejano al mismo tiempo.
Susana


LA CRISIS A 1,46

Siempre los había visto fuertes. Me explicaban que ellos de pequeños no tenían tantas cosas como yo. Habían crecido después de una guerra y el día a día no les había ofrecido tantas posibilidades.
Sabían jugar conmigo a cosas que, a veces ni tan sólo mi imaginación podía inventar y se reían contando cosas muy simples y sencillas.
Reclamaban cariño pero refunfuñaban menos que sus hijos que eran mis padres.
Mis padres desde hacía dos años me explicaban que ya no podía tener o hacer tantas cosas como antes porque en el mundo había crisis. Al principio, me costó entenderlo y me enfadaba. Pero luego me di cuenta que si tenía menos cosas de pequeña, a lo mejor sería de mayor una abuela tan resistente e imaginativa cómo los míos.
Ya sólo me preocupaba si podría haber alguien parecido a Hitler pues oí que había llegado al poder en épocas de crisis. Mamá me contestó que no. Entonces me quedé aliviada, dormí tranquila y desperté pensando que era feliz viviendo en una crisis vista a un metro y cuarenta y seis centímetros.
Susana


ESTAMPITAS

Puntapié a una lata, manos en los bolsillos, vacíos pero bolsillos al fin y al cabo. Da lástima ver esos compartimentos concebidos para contener, viviendo casi inservibles por haber tan poco que guardar. Hay que animarlos sin embargo, decirles que así permanecerán aseados, oliendo a suavizante; sin sufrir erosión por los cantos de las monedas; sin padecer obesidad por abultadas carteras; sin sentirse preocupados por si han de escuchar “dame todo lo que lleves en los bolsillos”; sin ... no sé.
Vale, es una memez, pero algo hay que decirles. Trato de imaginar un mundo sin ellos, pero mi imaginación no da para tanto. Siempre ha sido escasa por la obligación de tener “los pies en el suelo”. Ahora ya no están solos los pobres pies, los bolsillos están con ellos ahí abajo, charlando con ánimos y colillas, y ruedas de carritos de supermercado. No son tan malas las crisis, solo suenan feo y dejan un regusto de timo, como si unos pocos te hubieran endosado un puñado de estampitas.
Josean


CRISIS

Acostumbra a sentarse frente a una sucursal del Banco de Santander. Es joven, de tez morena, taciturno. Junto a él, unos cartones con estampas de santos y una frase “para comida”.
Se ha hecho amigo de unos paquistaníes que regentan una tienda de ultramarinos y ellos le dan fruta y algún bocadillo que el joven comparte con un flaco perro de pelaje gris al que llama “Crisis”.
-“Crisis: ¡qué malo es el hambre, llevo demasiado tiempo sin trabajo! –le dice al perro mientras le acaricia el  lomo- pero mi mujer me dijo el otro día que dejaría a los niños en Marruecos, con su madre, y se vendrá a Barcelona, para trabajar limpiando en las casas y ganar dinero para los dos, hasta que yo encuentre otra vez trabajo en la construcción. ¡Las cosas cambiarán, ya lo verás!…”
Crisis lo mira con los ojos enrojecidos, como si hubiese leído los titulares de una hoja de periódico que el viento ha depositado cerca: “14 muertos al naufragar una patera, tres de ellos mujeres”.
El joven abraza al perro y ambos sienten un estremecimiento. Ha llegado el otoño.
Marrosa.



CADA VEZ QUE SE ROMPE EL SACO

― SIGUIENTE…
― ¡Hola, buenos días!
― ¿NOMBRE?
― Crisis.
― ¿APELLIDOS?
― Pues…depende...
― ¿DEPENDE?... ¿DE QUÉ DEPENDE?: ¿PODRÍA IR AL GRANO Y DECIRME SUS APELLIDOS DE UNA VEZ?  NO TENGO TODA LA MAÑANA…
― SÍ, por supuesto…digamos que…me apellido Económica Mundial -según  aquellos  que conciben los asuntos económicos  única y exclusivamente al servicio de los poderes financieros- pero en realidad, a estas alturas y de nuevo en la Historia…visto lo que estoy afectando al conjunto de la sociedad, en especial a los sectores no implicados en mi presencia, soy Sistémica Global…está claro que hay algo que no va…empezando porque  “se olvida” que la Economía es una ciencia social que nació para distribuir los bienes y su producción de  forma óptima; teniendo en cuenta, ante todo, a las personas y considerando su entorno a la par.
― Y… ¿QUÉ LE TRAE DE NUEVO POR AQUÍ?
 Lo de siempre…aparezco cada vez que “se rompe el saco”… cuando la avaricia…la codicia alcanza cotas desmedidas, perdiendo el sentido del límite. ¿Sabe usted?... Se ha vuelto a socavar el bienestar y la prosperidad del pueblo.
― OIGA, NO ESTOY PARA MELODRAMAS... ¿QUIERE AÑADIR ALGO MÁS?
Sí, quisiera pedirles algo:…no olviden nunca que cada vez que aparezco, represento un punto crítico en la Historia de la Civilización: siento que una vez más haré sufrir más…a los que menos culpa tienen de todo esto, pero por otro lado… soy también una oportunidad porque sé que mis causas y consecuencias, se pueden traducir positivamente en la necesidad de reflexionar sobre una sociedad que pide a gritos una transformación profunda de las relaciones humanas con la economía y viceversa; y ello sería, sin duda, un buen inicio hacia una auténtica mejora y recuperación. No sabe usted lo que daría para que mis declaraciones no cayeran en “saco roto”. Gracias, muchas gracias por escucharme.
― SIGUIENTE…
Marta Albricias


CRISIS

Siempre pensaba que era un hombre afortunado. No rico pero feliz. Tengo nuna esposa y 3 hijos sanos y guapos. Un trabajo estable, un piso de alquiler muy acogedor. Trabajaba casi 28 años en una empresa mediana. Cunado estalló la crisis y la gente empezaba a perder su trabajo pensé que a mi no me puede pasar esto. Llevaba demasiado tiempo en la empresa y no era una empresa familiar con 5 trabajadores. Nosotros eramos mas de 60 personas. Primero nos decían que teníamos que trabajar mas horas por el mismo sueldo. Vale, no hay problema. Luego que la nómina no la pueden pagar toda y así succesivamente hasta que nos debían 4 nóminas y la paga de verano. En septiembre nos hemos enterado por los medios de comunicaciones que la empresa esta en suspensión de pago. Esto significa que pierdes tu trabajo y encima no cobras indemnización ninguna por la empresa. Había que cogerse un abogado y pedir lo del Fondo Europeo.
Mi mujer que trabajaba 4 horas también ha perdido su trabajo, pero con la suerte de alguna indemnización. Los primeros 2 años podiamos afrontar los pagos. Pero luego, cuando hemos consumido todas las pagas del paro empezó lo más duro. Primero nos cerraron el teléfono, 2 meses mas tarde el agua, gas y luz. Y a final venía el desahucio porque no podiamos pagar ni siquiera el alquiler.
Ahora vivimos los 5 en casa de mi suegra.
 Mi suegro falleció hace poco y así nos deja un poco mas de sitio en el piso y encima dinero de viudez a su esposa. Que buen hombre era. Dios le trate bien que era una muy buena persona.
Asi es nuestra situación ahora. Enfado, frustración y rechazo a todos los políticos y banqueros.
Esperamos a que un día empecemos a mejorar nuestra situación, porque todo termina algún tiempo.
AAHHHH y nuestra lección de la crisis. No votamos a nadie mas. Lo único que quieren los políticos de nosotros es cada 4 años nuestro voto. Y es el único arma para demonstrarles nuestro rechazo tan profundo que les tenemos.
Monika


DE LA CRISIS NUESTRA DE CADA DIA LIBRANOS SEÑOR


Primera crisis: Suena el despertador: son las siete de la mañana.Luna, cariño, vaaa  que ya es la hora, levántateeee. Salgo de la ducha: son las siete y cuarto. Luna sigue en la cama. Se me dispara un pelín la adrenalina, pero con calma, todavía controlo. Lunaaaa, que son las siete y cuarto, que no llegaaaas……Me visto y preparo el desayuno, son las siete y media. Nadie en el comedor, se me dispara la adrenalina, la noradrenalina y todo lo que acaba en ina. Lunaaaaaaaaa, ¡Cómo no estés aquí en 5 minutos, te vas a enterar!!!…….. Luna, se levanta a regañadientes  y cuando pasa por delante del reloj de la cocina, ” li agafan els 5 minuts”. Ay Ay que no llego, ay ay que no me entra la leche, mamaaaaa tráeme la ropaaaaaa que no llegooooo.  Ya te apañarás que llevo toda la mañana llamándote. A las siete y cuarenta y cinco ya no hay quien me pare, le  doy la mochila y el abrigo, mientras la saco  a empujones  por la puerta.  ¡Cómo te pongan falta por llegar tarde te vas a enterar!

2ª crisis: Son las dos dela tarde, Plooommm, portazo de Luna, qué hay para comer.  Lentejas, jooo lentejas, sabes que no me gusta las lentejas Pues esto es lo que hay así que si quieres las comes o si nó las dejas.
3º Crisis:Son las 10 y media de la noche,  Lunaaaaa a la cama que ya son más de la mediaaaaa.  Ahora voy, solo un ratito que acabe de ver Icarly.Las 10 y 40,   ya de los nervios voy,  apago la tele, apago la luz, y berreo de la niña porque se tiene que ir a la cama sin sueño.  Berreo y más berreo hasta que  -o te duermes y te callas o te vas a enterar……..Las 11 h. cierro los ojos y cuando estoy a punto de coger el sueño…..prompromprom el camión de la basura  - me cago en …………….
7:00 h. de la mañana, suena el despertador………. ¿Se habrá acabado hoy por fín el mundo?……….
Jordana- Lola
 

CASI


El padre abrió la puerta y gritó eufórico:

“Familia! Mañana tengo una entrevista de trabajo para vigilante de una obra!!!”
Los cinco niños se levantaron de alrededor del brasero y se abalanzaron sobre él.
Comenzó una actividad frenética en la humilde chabola en la que no habían tenido una noticia así en los últimos tres años.
Los dos mayores fueron a buscar agua mientras la abuela aviva el fuego en la vieja cocina de leña para calentarla.
Los más pequeños, siguiendo las órdenes de su madre, fueron a las chabolas de los primos para buscar ropa lo más decente posible.
La matriarca sacó las dos gallinas que vivían en la podrida bañera y comenzó a limpiarla.
Por la noche, después de cenar el plato de arroz blanco con tomate de bote, toda la familia se reunió alrededor del padre.
Una vez afeitado, con las uñas cortadas, el pelo arreglado y tras una interminable sesión de estropajo en la bañera, el aspecto había mejorado extraordinariamente. Se probó la ropa delante de todos e hizo un enorme esfuerzo para que le cupiesen los zapatos dos tallas más pequeñas. Tras varios intentos consiguió hacer un nudo en la corbata que guardaba desde el día de su boda.
Aquella noche la abuela no roncó y los críos que compartían tres colchones en el suelo con sus padres, apenas se movieron.
Nadie pegó ojo imaginando lo que podría cambiar la situación si por fin entraba un sueldo en casa.
La noche si hizo eterna, pero a las seis en punto estaba todo el mundo levantado y despidiéndose de su padre. Se caló la gorra hasta las orejas, dio un beso a cada uno de sus hijos y dando media vuelta comenzó a caminar hacia la ciudad.
Estaba ya anocheciendo cuando se oyó un ruido fuera y siete pares de ojos dirigieron su mirada hacia la puerta.
Apareció el padre con los zapatos en la mano y los pies ensangrentados. No pudo evita que dos gruesas lágrimas rodaran por su mejillas mientras se hacía un huevo alrededor del brasero.
Mientras se aflojaba el nudo de la corbata dijo sollozando:
“Sólo quedábamos dos, pero le dieron el puesto al otro porque iba descalzo y casi desnudo y pensaron que le hacía más falta que a mi…”.
Biker


NOVES OPORTUNITATS

-Ding dong
-Qui és?
-Bona tarda senyora, Vinc del departament d’hisenda pel impost de noves oportunitats.
-Pel impost de què?
-Tal com ho sent senyora, noves oportunitats. Finalment el nostre govern ha assumit el consell dels especialistes que venien dient fa temps que un període de crisis i es un període de noves oportunitats i de noves riqueses. I jo soc un dels inspectors responsable de fer aflorar tota aquesta riquesa fora de l’economia submergida.
-Doncs no se que vol dir amb noves riqueses. Fa ja mes de sis mesos que em varen fer fora de l’empresa i no aconsegueixo trobar res.
-Així doncs està sense feina? Això significa un munt d’oportunitats, quina sort que te vostè, pensi en totes les feines que ara pot arribar a fer. Res l’impedeix llançar-se a per la feina de la seva vida mentre altres com jo tenim que seguir amb la nostre feina de sempre.
-Però escolti...
-Res dona res, marco la casella de noves oportunitats de feina, i així ho pot compartir com a bona ciutadana amb tots els que no tenim aquesta sort. Son tan sols 673, 23€
-Però és que jo no estic cobrant res de res, com vol que pagui...
-Sense Ingressos, ja marco la casella. Els especialistes consideren que aquesta és una oportunitat especial per a les persones, la necessitat de trobar una nova font d’ingressos està fent que apareguin constantment nous recursos als que hem d’imposar els corresponents impostos. Seran doncs 1239,23 €. Aviat li enviaran el full de pagament a aquesta mateixa adreça.
-Doncs ho tenen clar, la setmana vinent haig d’abandonar el pis, ja.
-L’han de desnonar?  Disculpi’m llavors senyora, desconeixíem aquesta dada. Ara mateix informaré de la seva situació.
-Gracies, que han decidit ajudar-nos d’una punyetera vegada?
-Doncs no exactament, però tots els especialistes estan d’acord en que la necessitat d’ingressos combinada amb la disposició a trobar una nova vivenda es la millor oportunitat de progrés per a qualsevol esser humà. Qualsevol biòleg li dirà que això és el que ens ha fet grans com espècie. Deixem’ho doncs per avui, i un cop estigui al carrer o a casa d'un familiar, ja vindre jo o algun dels meus companys per informar-la del impost especial per a grans oportunitats! La felicito per tot el futur que s’està obrint davant seu i espero que segueixi igual de conscient dels seus deures com a ciutadana. Bona tarda.
Herman


LA EPIFANIA DE JORSAVAT

Su vida se hundía sin remedio: le habían despedido; la comunidad de la Virgen de la cementera de Montcada, en la que se había refugiado, se deshacía como una pastilla efervescente, cada domingo eran menos los que se reunían junto a la valla de la cementera, hacía meses que la Virgen no se le aparecía a la vidente; y su mujer, Angelines, que fue de las primeras en abandonar la comunidad, ahora se ganaba la vida como aromaterapeuta y vivía con un psiquiatra con el que compartía la consulta.
Adrián se dio a la bebida, concretamente a la absenta “Diable Rouge”. Su ánimo oscilaba entre una apatía casi total y unos arrebatos místico-visionarios sobre el reinado del anticristo que tanto podían hacerle sonreír con complacencia como espantarle hasta el grito desgarrador. Su desorientación iba en aumento, sospechaba que estaba endemoniado, o como mínimo maldito. Estaba en una crisis absoluta.
En estas circunstancias, Adrián, que ya no sabía dónde meterse, se coló en una clase del Seminario. El profesor disertaba sobre la dormición de la Virgen, ese glorioso tránsito de la Virgen en cuerpo y alma a la otra vida, que admite dos interpretaciones: la católica que considera la Virgen murió pero fue resucitada inmediatamente y la ortodoxa que sostiene que la Virgen fue dormida para que no sufriera en el mencionado tránsito. Esta preocupación de Cristo por que su madre tuviera una buena muerte enterneció a Adrián hasta el tuétano de los huesos y salió del Seminario con los ojos anegados de lágrimas y el corazón reconfortado.
Por fin volvió a su casa, hacia días que no la pisaba. Contempló con indiferencia el retrato de él y Angelines a los pies de las pirámides –qué lejos quedaba el viaje de bodas-, vació en el retrete las botellas de absenta “Diable Rouge”, le rezó a la Virgen de la cementera que tenía en la mesita de noche y se durmió como un bendito. Soñó que los vecinos y los habituales del bar no le conocían, se miró en un espejo y él tampoco se reconoció, entonces recibió un wassap que decía: Adrián ha muerto, tú eres Jorsavat, el profeta de los tiempos revueltos.
Al día siguiente Jorsavat verificó en su móvil que efectivamente había recibido el mensaje divino, tomó un desayuno frugal, puso la biblia y una muda en una bolsa de viaje y cogió un autobús a Zaragoza. Luego se perdió por los Monegros, obviamente debía purificarse en el desierto antes de mostrarse al mundo.

Felipe Deucalión