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viernes, 26 de septiembre de 2014

COMO CADA TARDE



COMO CADA TARDE
Se sentía desesperada y desgraciada. Estaba sin fuerzas, con una sensación de vacío inmenso que le había dejado la muerte de su esposo.  Lo había estado cuidando durante los trece meses que duró su agonía, inmersa en la cárcel de sus cuidados, de sus dolores, de sus quejas.  Y aunque ya todo había terminado, seguía sintiendo el mismo encierro, la misma cárcel, solo que ahora estaba solamente acompañada de una ausencia.

De pronto se oyeron truenos, el cielo oscureció iluminándose con breves relámpagos. Elisa rompió en llantos. Lloró y lloró y lloró. Sus lágrimas resbalaron por sus mejillas, su pecho, sus brazos. Bañaron todo su cuerpo, cayeron al suelo hasta inundarlo, salieron por las puertas, bajaron hasta la calle y se mezclaron con el agua de la tormenta. Sintió que algo había cambiado: Lloraba el cielo y llovía su corazón. Luego la lluvia paró y sus lágrimas cesaron. Se miró en el espejo, el cielo sonreía. Estaba despejada, ligera, limpia.  Estiró sus brazos, alzó sus manos y salió. Llegó hasta la parte del río donde se podía nadar, y flotó panza arriba como los insectos zapateros que tanto le gustaban de pequeña.  Se deslizó con la suave corriente, como las hojas secas que los árboles dejaban caer al agua. 

Se empapaba de naturaleza.  Se sentía libre. Sin prisas por estar en casa cuidándolo,  como cada tarde.


María Jesús (mariajes)



UNA LLAMADA DESESPERADA
Estaba sentado en la terraza de un bar  saboreando un café, a mi lado dos paisanos comentaban con regocijo la abundancia de agua del presente verano, y frente a mí se alzaba imponente la montaña del Turbón.

Sobre la montaña mágica del pirineo aragonés unas nubes de algodón estaban atrapadas en la cima y formaban un círculo que permitía visualizar el haz de rayos solares que se filtraban por su centro. Yo estaba emocionado con la escena, y mi asombro se transformó en maravilla, cuando sobre el haz de rayos distinguí claramente un triángulo con un ojo que no parpadeaba enmarcado en él. No daba crédito a lo que veía, será una ilusión óptica inducida por la emoción del paisaje que se exhibe ante mí, pensé.

Pero, de pronto, una voz resonó en el firmamento: “Humanos, el tiempo del arrepentimiento y la purificación se está agotando. Preparaos, mortales, vuestro final es inminente”. En este momento ya no sabía que pensar ni que creer.
-        
  -       -Ya está otra vez el pesado ese. Como cada tarde –dijo uno de los paisanos que estaba junto a mí.

-          
          - Desde luego, con lo que ha sido, es muy triste verle recurrir a estas triquiñuelas para que alguien le   haga caso –remachó el otro.


Felipe Deucalion



COMO CADA TARDE…
No me interesa tu vida, Maruja. Tus obligaciones de estofado patatero y garbanzos en remojo. De bronca con la niña porque llega tarde por las noches oliendo a tabaco y alcohol, con 4 suspensos este curso.

No me interesa tu relación con el santurrón de tu marido que cumple con el abrazo marital los viernes con el mismo entusiasmo que tu cumples con la colada de los lunes.

Ni me interesan tus conversaciones con la vecina del segundo para poner verde a la del tercero, ni los remedios que os comunicáis para conseguir que sea un éxito la operación bikini de cada verano, cosa en la que año tras año fracasáis.

Tampoco me entusiasma el que tus verbos más utilizados sean cundir y limpiar.

Ni que delegues en tu hijo mayor el encargo de poner color a tu plana vida a través de un nieto que aporte la promesa de un nuevo horizonte.

No me interesa tu anodina existencia donde bien poco ha escrito la primavera en tu diario y si algún sentimiento relevante existe es el prestado por los culebrones televisivos en los que, como cada tarde, te escondes detrás de sus personajes tragicómicos.

Y así van cayendo las hojas de tu calendario en los que cada noche los ronquidos de tu marido señalan el final del día.


Carmen



VENCER LA RUTINA
Colocó las fichas boca abajo sobre la mesa y las mezcló hasta dejarlas  al azar. Aquella tarde, hasta el aire que respiraba le resultaba monótono.  Aquella tarde, decidió que la partida sería diferente; y así, conscientemente decidido a que así fuese, comenzó el juego:  evitando cualquier proceder automático que pudiese acrecentar esa sensación de hastío que de un tiempo a esta parte, le proporcionaba la misma rutina de cada tarde.
Y el dado, empezó a rodar por el tablero…y  la primera ficha se dio la vuelta, ágil; sin rodeos; sin letras, sin números, sin puntos ni colores, tan solo era un mensaje que decía:

 “ Gánale el pulso a la rutina de siempre; toma otra ficha, sigue jugando y averigua cómo”

Perplejo, tomó otra ficha y ésta era también diferente a todas las que había visto hasta ahora; en ella pudo leer:
“ Un paseo por la orilla del mar ”

Y seguidamente, otra más le formuló una pregunta:
“ ¿Qué tal un poco de música?

Una tercera ficha…le invitó a dar:
“ Un paseo por el parque “

La más genérica de todas, le invitó a:
“ Explorar todas sus posibilidades”

Y de este modo, le fue dando la vuelta a las 28 fichas de las que obtuvo 28 sugerencias; y el aire se fue haciendo menos denso y, atónito, volvió a leer cuidadosamente cada uno de los mensajes que le habían devuelto las ganas de romper con esa rutina en la que se sentía atrapado desde hacía ya demasiado tiempo.

El mensaje de la última ficha fue definitivo:

“Explora tus posibilidades, hay vida más allá de este tablero”

Poco a poco…recogió las fichas, el tablero y salió de casa. Aquella tarde la rutina no le acompañó como cada tarde”.


Marta Albricias




COMO CADA TARDE
Mike está sentado en un banco del parque como cada tarde. No va solo. Le acompaña Black, su perro pastor aleman. Su mujer murió hace años y Mike visita a sus hijos y nietos con asiduidad. Todavía se mantiene joven y dedica su tiempo a hacer servicios para la comunidad. Es una persona dulce y cariñosa, peró en realidad, el único que le conoce bien es su perro Black, que nunca podrá compartirlo con ningún humano.

La luz de la tarde se desvanece y da paso muy despacio a la oscuridad. Mike ha visto pasar a muchas personas, pero este martes ha estado al acecho. Hoy es día de caza.
Una mujer joven, muy guapa, anda delante suyo y se dirige al centro del parque para atravesarlo. Ya ha anochecido.

Mike se levanta y junto a Black, empieza a seguirla. La mujer, ajena a todo, se adentra más y más en la parte frondosa del paraje, nada transitada en esas horas. Ya le han dicho algunas veces que es mejor dar un rodeo y no pasar sola por la arboleda, pero ella tiene prisa y así se ahorra mucho camino.
La mujer se vuelve un par de veces y ve a Mike y a su perro ya muy cerca, pero le parecen inofensivos.

De forma súbita, ella se agacha para quitarse una piedra del zapato, y en ese instante Mike le asesta un golpe mortal en la cabeza con su mazo, el que lleva siempre para estas ocasiones, que queda bien escondido bajo el abrigo.
La mujer está en el suelo, y Mike, presa de una excitación sin límites, la mira con cariño y la coloca boca arriba, como si durmiera. Black lo observa todo pacientemente.

Al dia siguiente el bosque está lleno de policias. Saldrá en la próxima edición del periódico, la noticia de un asesinato en la zona.

Mike, no hace números de las piezas que lleva cobradas y Black no sabe contar, así que tranquilamente se sienta en el banco como cada tarde, para ver pasar las horas.

(Historia de un asesino en serie)
                                                              

Laia 




COMO CADA TARDE
Como cada tarde Lidia llega la primera a la guardería para recoger a su hijo. Solo hace una semana que ha empezado. Aún no está seguro si le está sentando bien que Marc no esté llorando cada día. Se mueve entre la satisfacción de ver lo bien que se está desenvolviendo y la sensación de que le necesita más que el pequeño a ella. Por si las moscas se lanza a llenarlo de besos nada más abren la puerta, y se lo lleva a casa sin dejar de jugar con él.

Como cada tarde Juan agradece en silencio el dolor de los brazos de las ocho horas de trabajo. Seis meses ya hace y de momento parece que están contentos con él. Desde que empezó la crisis no había conseguido más que chapuzas y ya empezaba a pensar que tendrían que renunciar al piso cuando su primo le aviso de que en su fábrica buscaban alguien de confianza y trabajador.
Como cada tarde están los cuatro alrededor de la mesa del rincón. El tapete verde y las cartas manoseadas, los carajillos, el platillo de frutos secos, el olor a rancio y la mala leche del Lucio cuando suelta la misma frase de los últimos cuatro años “me cago en los maricas políticos y su puta ley antitabaco”.

Como cada tarde Joaquina se acaba el último sorbo del café a las cinco menos cinco, baja las escaleras sin prisas y a las cinco puntual, pase lo que pase, abre las puertas de madera de la pequeña tienda. Igual que el primer día hace más de veinticinco años no tardaran en presentarse sus amigas a chismorrear un rato. Ahora ya son las únicas que vienen y apenas compran algo de lana para hacer unos peucos a sus nietos. Qué más da. Ahora ya están todas sus deudas pagadas. Y mientras le queden fuerzas prefiere pasar aquí sus horas que sola pensando en los hijos que no pudo tener.

Como cada tarde suenan las campanas de la ciudad. Anuncian la misa, aunque a penas ya nadie va. Pero ellas siguen sonando como hace más de doscientos años en lo alto de la catedral. Da igual si hay un monaguillo o un motor tirando de su cuerda. Ellas van a sonar igual hasta el día en que reviente el campanario.

Como cada tarde el sol se pone tras las dunas y como si cuatro mil años no hubieran pasado la pirámide va quedando poco a poco en la sombra hasta que solo desde la cúspide se ve aun el sol.

Como cada tarde el agricultor deja su azada y mira al cielo. Espera ver ese color rojo que desde hace más de ocho mil años toda su estirpe espera que le traiga la lluvia.

Como cada tarde, el pequeño mamífero siente como el sol empieza a descender y busca su refugió para poder mantener el calor de su pequeño cuerpo, exactamente igual que 200 millones de años atrás.

Como cada tarde, apenas hace 540 millones de años, los ojos se alzan para ver el cielo. Unos delgados nervios informan al minúsculo cerebro que pronto desaparecerá la luz, llego el momento de regresar al nido.

Como cada tarde, desde que empezó a enfriarse la corteza, el incesante movimiento de la tierra, retira el sol de las piedras calientes, las hace crujir. Poco a poco se vuelven a contraer, desgastándose lentamente. Y por más que otros cuatro mil millones de años pasen, cada tarde va a seguir igual.
Camino de casa Marc le cuenta a lidia que ha estado jugando en la arena.


Herman






lunes, 28 de abril de 2014

GATO NEGRO



FELIX FELINUS
Aquella mañana Felix Felinus, erudito de El Departamento de Estudios Felinos de la UniversiKat, llegó a su despacho un poco más tarde que de costumbre. Abrió su agenda y encendió el ordenador, no sin antes prepararse una taza de café. En su mesa una foto de su gato Coconut  jugando con su mascota, el entrañable Topo Gigio, le miraba atentamente: todo apuntaba que hoy también podía ser un gran día.
El correo electrónico se actualizó alertando a Felinus que mensajes recién llegados precisaban de su atención y lectura con más o menos premura; así de acuerdo a su naturaleza decidió proceder con calma.
El primer mensaje que se postró ante sus ojos decía así:        

ASUNTO: RESOLUCIÓN ESTUDIO COMPARATIVO-MUESTRA / El Gato Negro
FECHA: Lunes 28 Abril 2014   08:05h
Apreciado colega,
Nos complace adjuntarte en este correo la resolución a nuestro estudio conjunto que, a fecha de hoy, ha sido admitido a trámite por el Tribunal Académico Regional para su difusión y avalado por numerosas asociaciones y protectoras animales.

Adjunto:
El estudio comparativo realizado por el Departamento de Estudios Felinos de esta UniversiKat para valorar la calidad de la muestra llevada a cabo sobre la figura de El Gato negro:

CONCLUYE
Por todos los datos aportados, contrastados y analizados en esta muestra, podemos afirmar que el gato negro ha sido y sigue siendo desde hace siglos,  especialmente desde la caída de la Imperio Egipcio, víctima de las campañas de difamación y descrédito por parte de colectivos que carecen de argumentos racionales o científicos a la hora de defender su postura; de modo que cuya imposición y divulgación transgrede los derechos fundamentales de todo ser vivo.

Felix Felinus, se sintió muy contento: los años de esfuerzo y dedicación, no siempre reconocidos, habían por fin dado su fruto y hoy,  lo celebraría con su equipo.

¡Verdaderamente, fue un gran día!


Marta Albricias



LOS TIEMPOS ADELANTAN QUE ES UNA BARBARIDAD
El miércoles, Christian envió el siguiente whatsapp a su chica.
- Cari, ¿qué passssa? Desde que has vuelto de tu pueblo, no me coges el móvil y no contestas a mis whatsapps.
El jueves, ante la ausencia de respuesta, Christian insistió.
- Cari, no sé qué te pasa, pero este finde nos vemos en el Gato Negro y lo hablamos.
En esta ocasión, su whatsapp sí tuvo contestación.
- Tu puta madre.
Aunque Christian se olía la tostada, prefirió hacerse el sorprendido.
- A qué viene eso, cari, no entiendo nada.
- Pues pregúntale a la Sorayita y ella te lo explicará.
- Ya te fueron con el chisme. Lo del otro día fue solo un piquito de amigos.
- Conque un piquito de amigos. Mira la foto que os hizo la Yoli con el móvil, mamonazo.
A Christian no le hacía falta mirar la foto. Decidió afrontar la situación sin ambages.
- Bueno, sí, cari, hubo filete. Pero yo iba muy pasado de chupitos, no sabía lo que hacía. Y ya conoces a la Sorayita, se lo monta con cualquiera.
- Déjame en paz, hijo puta.
El viernes, Christian volvió a intentarlo y de nuevo mandó un mensaje gratuito a su chica.
- Cari, perdona, siento mucho lo que pasó, pero es que iba muy puesto de todo. Esta noche pago yo los chupitos en el Gato Negro.
- Ni perdona ni leches. Está noche me lo voy a hacer con el Charly.
Con el Charly no, pensó Christian. A este cabrón no se le escapa una. Y la tiene más gorda que yo, que se la he visto en el lavabo del Gato Negro.
- No te pongas así, cari. Entiendo que estés cabreada, pero esta noche lo hablamos y verás que reconciliación más guapa vamos a tener.
- Deja de llamarme cari. Para ti, soy la Vero y punto.
- Pero yo te quiero, Vero.
- Eso díselo a la Sorayita.
- Vale, Vero, comprendo que quieras la revancha, pero con el Charly no. Que solo fue un filetillo de nada.
- Con el Charly, esta noche me lo hago con el Charly. Y si no lo quieres ver, no vayas por el Gato Negro.
Aquella noche Christian llegó al Gato Negro antes que de costumbre. Pero Charly ya estaba en el bar pavoneándose ante sus colegas. Esta noche me tiro a la Vero, decía una y otra vez Charly. Y ante el escepticismo de sus colegas les mostró el móvil, y añadió, mirad que whatsapp me ha mandao.
Christian se dirigió al otro extremo de la barra, como si no hubiera oído nada. Pidió tres chupitos, los cogió y fue a sentarse en el rincón menos iluminado del local. Se bebió los tres chupitos casi sin respirar para frenar sus ganas de salir corriendo. Esperó sujetándose las rodillas con las manos.
Cuando Vero apareció acompañada de Yoli, Charly se fue directo hacia ellas. Christian se levantó con toda la calma de que fue capaz, se acercó a la barra, pidió dos chupitos más y se los tomó sin más demora. Luego se aproximó con parsimonia a Charly, que le daba la espalda, le dio unos golpecitos en el hombro y nada más girarse le propinó un gancho de derecha en toda la mandíbula. Charly se desplomó como una marioneta a la que hubieran cortado los hilos. Sus colegas querían venganza, pero otros clientes se interpusieron, y no tuvieron otra opción que recoger a Charly y tratar de espabilarlo.
Vero se interesó por Christian que se dolía de la mano derecha. Aquella noche tuvieron una reconciliación muy guapa.
Otro efecto colateral de aquella noche fue que Christian tuvo que llevar tres dedos entablillados durante unas semanas.


Felipe Deucalion




lunes, 26 de marzo de 2012

LOS EXAMENES

L'EXAMEN

Avui havia de fer un examen i estava molt nerviosa. Semblava mentida que com més gran es feia i més experiència acumulava, el dia que tenia examen se li feia costa amunt.
La matèria la dominava. A més, tenia una certa clarividència i deduia amb antelació quines podien ser les preguntes. Això li permetia preparar-se i desenvolupar bé les respostes. Fins ara tampoc havia suspès cap examen. Però quins nervis! Li havia costat dormir, i al matí s’havia llevat amb un nus a l’estómac.
Sort que el camí el coneix i ha conduit com si la portés amb un pilot automàtic. Quan ha obert la porta de seguida ha sentit la veu…Hola filla, com ha anat la setmana?

Butterfly

¿QUÉ HACEMOS-CÓMO-CUANDO Y POR QUÉ?


—¿Cuál es tu examen? — me preguntó Zerbrack, mientras avanzábamos como podíamos por el estrecho pasadizo de las entrañas de Serpiente.
—Me examinan en "Capacitación para discernir la belleza"—respondí, con voz nerviosa—. ¿Y a ti, Zerbrack?
—A mí me toca "Durabilidad de la honestidad"—respondió él, con un gesto de abnegación.
Enseguida alcanzaron una bifurcación en el pasadizo y ambos se despidieron de forma abrupta, deseándose muy fugazmente sendas suertes.
El hilo de sus existencias, ajeno a sus voluntades, tiraba de ellos midiendo la velocidad de sus respectivos pasos. Hoy les prescribía examinarse de esas pruebas vitales y ellos no podían hacer nada por intentar centrarse en otros menesteres.
El designio nos plantea exámenes ineludibles, diarios y continuos. Tan asimilados llevamos estos exámenes que no podemos percatarnos de estar inmiscuidos hasta la médula en su dinámica.

Orfeo

L’ EXAMEN EN BLANC

Aquell dia estava especialment nerviosa , tot i que estava molt avesada a presentar-me a exàmens a la carrera, aquell era un examen especial: era l’oposició per a guanyar la plaça de funcionària.
No ho vaig poder evitar, i uns minuts abans de començar vaig haver d’anar a vomitar:ho vaig fer d’amagatotis, sense escarafalls...
Després, em vaig rentar la cara, pentinar i pintar els llavis i vaig sortir del lavabo alleugerida, disposta a triomfar, no en va m’havia tancat durant mesos i mesos a estudiar.
Vaig mirar les cares embotides dels meus companys i em vaig tranquil•litzar en intuir l’alteració de la majoria dels participants.
Quan em vaig asseure a la taula on faria l’examen, vaig tancar uns segons els ulls i vaig respirar profondament, tal i com m’havia entrenat.
El bombo va girar i van caure 3 boles amb els temes, un d’ells a triar. Em vaig alegrar: eren temes que em sabia prou bé.
Finalment, amb el paper i bol•lígraf a la mà vaig començar a escriure, escrivia i escrivia, però les lletres s’anaven esborrant soles , tornava a començar i les lletres es tornaven a esborrar, el paper es tornava a quedar en blanc, era com un automatisme establert , se’m va fer un nus a l’estómac i de sobte:
Em vaig despertar, amarada de suor i amb una gran acceleració al cor.

Rosavents

ELS PRIMERS EXAMENS


Aquella nit li costava agafar el son, estava neguitós, tenia una sensació desconeguda que el desvetllava i li feia venir a la ment un seguit de records. Recordava com de petit havia hagut de començat a treballar molt aviat, com ajudava al seu pare a fer de pastor, portant el ramat d’ovelles travessant les muntanyes per vendre-les a la ciutat, tardaven setmanes en fer aquell recorregut camp a través. Pensava en el poc temps que havia pogut anar a l’escola i en les coses que en aquells mesos havia après i com més endavant quan va tenir fills els va poder ajudar a fer les divisions, a resoldre els problemes de mates i aprendre la conjugació dels verbs, en les ganes que li van quedar d’aprendre’n més quan va haver de plegar perquè va venir la guerra.
Més endavant quan els seus fills encara eren menuts, tota la família va marxar a viure a la ciutat, allí van obrir una fruiteria i ell i la seva dona hi havien treballat fins que es van jubilar feia ja un any. De seguida que es va jubilar va pensar que ara ja tenia temps per poder tornar a l’escola i aprendre el que la guerra li havia estroncat. Encara que li va costar un mica un dia es va decidir i va anar a una escola per a adults que hi havia al seu barri i els va explicar que s,hi volia apuntar. Ara se n’ adonava del motiu del seu neguit: l’endemà tenia els primers exàmens de la seva vida, això li feia una mica de por, però a la vegada tenia una desconeguda sensació de felicitat.

Maite-Blue

EL EXAMEN DE LA LECHERA

Si apruebo este examen, podré pedir el Certificado de Primer Ciclo, así si convocan oposiciones del Grupo de Diplomados tendré la titulación necesaria para presentarme.
Si apruebo las oposiciones de Diplomados, continuaré con la carrera y en un par de años me licenciaré.
Si me licencio en dos años, podré presentarme a las próximas oposiciones del Grupo de Licenciados.
Cuando apruebe esas oposiciones ganaré más dinero y podré comprarme un pisito y dejar para siempre el de alquiler, vivir en la casa de otro no me ha gustado nunca.
Si me compro un piso, seré uno de los millones de propietarios que hay en Barcelona y tendré mis reuniones de Junta, las discusiones interminables con los vecinos, los gastos de comunidad, las derramas...
Si la crisis continúa y me recortan más y más el sueldo, no podré hacer frente a tantos gastos y partes alicuotas, incluso es posible que ni tan sólo pueda pagar la hipoteca.
Si no puedo pagar la hipoteca, tendré que pedir ayuda a Bienestar Social, o a la asistenta social o al Ayuntamiento, pero como soy funcionaria no me darán nada de nada.
Si no me dan nada, y mi sueldo es cada vez más bajo, perderé mi nuevo piso y me quedaré sin vivienda y con una enorme deuda con el Banco para engrosar la larga lista de morosos e insolventes.
Si el Banco se queda con mi casa, terminaré, en el mejor de los casos, alquilando un pisito como éste, chiquito y vejete, con la carrera terminada y dos oposiciones más aprobadas.
Si...
¿Sabes que te digo? ¿y si no me presento al examen?

Ginebra


LOS EXÁMENES A EXAMEN

Llegó la hora del examen y el silencio se hizo con el aula. Al abrir el cuadernillo, que supuestamente contenía las preguntas, los estudiantes se encontraron con una carta que decía así:
“Queridos alumnos,
Os sorprenderá que por primera vez un profesor os escriba una carta y que esta, sustituya a las preguntas que estabais esperando hoy: este examen no será como los que lleváis haciendo durante todos estos años. Hoy os convido a reflexionar conmigo porque lo que más me importa como docente, es saber por qué en ocasiones no conseguís aquel objetivo para el que os creo capaces.
Los exámenes de contenidos, per se, valen poco y si los hago es porque me obliga la inspección y solo los justificaría en los cursos a distancia o para aquellos alumnos que por circunstancias no pudiesen asistir al aula.
Lo que sí os pediría es que a partir de hoy reflexionaseis un poco más sobre la importancia de vuestros estudios, que los valoraseis más globalmente, que aprendieseis a disfrutarlos, que participaseis más en clase y en todos sus proyectos; eso sería es razón suficiente para que aprobaseis el curso. Si además hacéis correctamente los ejercicios, los trabajos, las presentaciones y os involucraseis más en todos los aspectos que conlleva cada asignatura, podríais obtener la máxima calificación; si no, ahí estamos los profes para indicaros individualmente en qué debéis mejorar.
Redactar, debatir, contrastar, averiguar, investigar, reflexionar, exponer, comentar, argumentar, opinar… Quien domine estas estrategias a lo largo de sus estudios tendrá herramientas que le acompañarán de por vida, que podrá aplicar a cualquier disciplina y con proyección de futuro, dando sentido a la verdadera esencia de la educación: haciéndole más libre”.
Eran las siete de la mañana cuando sonó el despertador y le esperaba un día complicado con examen parcial incluido: deseaba que aquella carta no hubiese sido un sueño.

Mart@

ANSIEDAD

Entré por la puerta acristalada que daba a un gran Hall. Una escalera surgía del centro. Me quité las gafas de sol para ver mejor. Un nudo me oprimía el estómago y apreté el bolso contra mi pecho. La madera del suelo resplandecía como recién pulida. En los cuatro puntos cardinales de la habitación, había cuatro puertas, también acristaladas, con preciosos cristales pintados, emplomados como vidrieras. Y en el centro, aquella escalera brillante como si de madera marmórea se tratase. Me dirigí hacia la escalera y con un pié en el primer peldaño, miré hacia arriba. Dos plantas me esperaban y la gran lucernaria del techo, llena de hojarasca y barro. Ascendí despacio, peldaño a peldaño. –mala idea ponerme hoy los zapatos negros de tacón y la falda entallada.- Con esos pensamientos seguí ascendiendo, hasta llegar a la primera planta. Resoplando, miré hacia abajo. Desde allí no me pareció que hubiese tanta altura. Al igual que el hall, la primera planta estaba vacía. Un rumor me llegó desde la segunda planta, que también era la última. Me quité la gabardina, metí las gafas en el bolso y el nudo del estómago, se convirtió en dolor. Me dije – Bueno, allá vamos- .Casi de carrerilla, ascendí el último tramo de la crujiente madera. Alguien, que parecía un ujier, me detuvo – Señora, el carné por favor- Con evidente nerviosismo, saqué el monedero del bolso y le dí mi documento. Lo pasó por un detector y me lo devolvió señalando con el dedo hacia el fondo del rellano. Allí, otro personaje parecido al anterior, de inexpresivo rostro, me entregó una hoja mientras me hacía pasar a una habitación, diciéndome en voz alta – Fila 4, columna 6.
Y aquí estoy.¡ Quien lo iba a decir! En mi madurez, vuelvo a mi infancia, con ese nudo en el estómago, sentada en un pupitre. Miro el papel, y leo.
EXAMEN DE BIOLOGÍA TIPO A
1ª pregunta……………………………………………………………………………….

Jordana-Lola

VA, KEVIN, TÚ PONLO

A ver qué se le ha ocurrido preguntar al Calvorota. Pues mira, la primera en la frente, las causas de la revolución francesa, ¿qué coño me importará a mí el lio ese de los gabachos? Si yo ni había nacido, vamos, es que a lo mejor ni siquiera habían nacido mis viejos, fíjate tú si es rancio eso de la revolución francesa.
Desirée, que no es francesa aunque lo parezca, sí que me flipa, de culo me lleva la tía, y esta tarde vendrá a vernos jugar contra los pijos de la Academia Roca. Voy a tener que lucirme, impresionada la voy a dejar.
Mierda, que hijo puta el Saimon, con lo gordo que está no me deja ver nada. Me tenía que haber sentado detrás de Jazmín, que también es una empollona y parece anoréxica. Bueno, Kevin, céntrate que aún no has escrito nada. A ver, otra pregunta, ¿quiénes eran los girondinos?, ¿quiénes eran los jacobinos?, ¿qué diferencias tenían? Un cachondo es el profe, no solo pregunta por unos tipejos que vete a saber quien coño eran, sino que encima el calvorota quiere que le diga en que se diferencian, no te jode.
Aunque lo que a mi jode de verdad es eso que dicen, que Desirée le comió los morros al Layoner en el concierto de Amaral. Pero vete a saber, que igual solo fue un piquito de nada, que a la peña le gusta mucho chismorrear; y además que Desirée me ha agregado en su facebook. Anda, mira el maricón del Moja, ya ha sacado la chuleta, y luego dicen que los emigrantes no se integran, pues éste lo ha hecho rápido, un artista de la copia es el cabronazo.
Ahora que caigo, el Barça se enfrentó la semana pasada al Girondins de Burdeos. A ver si va a resultar que los girondinos del calvorota fueron los fundadores del club ese de Burdeos, y lógicamente los jacobinos debieron fundar otro equipo de fútbol vete a saber de dónde, y la diferencia estará en que el Girondins juega la Champions y el Jacobins no. Muy seguro no estoy, pero,va, Kevin, tú ponlo.

Felipe-Decaulión


PISO COMPARTIDO


Mis compañeras de piso no paraban de repetírmelo: “la constancia es la
clave del éxito”; y como su experiencia superaba con creces la mía, puesto que ya habían opositado en ocasiones anteriores, gravé muy bien el mensaje en mi cerebro. Luisa era la más constante de las tres. Había elaborado meticulosamente un perfecto plan de estudio que a mí me sirvió como modelo para preparar mis exámenes y posteriormente superarlos con éxito. Ana trabajaba por las mañanas, por lo que no desperdiciaba de un ápice de su tiempo, el cual lo dedicaba única y exclusivamente al estudio.
Ocho meses de arduo trabajo nos sirvieron para compartir alegrías, penas y alguna que otra juerga de fin de semana, mientras soñábamos y nos trazábamos nuestros planes de futuro. Ana pensaba comprar un piso para irse a vivir con Manuel, su novio, aunque él nunca estuvo de acuerdo con la idea de que ella preparara oposiciones. Decía que todo era una pamema, que lo único que se pretendía era hacer creer que era un sistema justo en el que todos tienen las mismas oportunidades, pero que éso no era cierto, y que él se negaba a entrar dentro del sistema y que por éso intentaba ganarse la vida haciendo uso de su creatividad, y que lo que él pretendía era llegar a ser un artista reconocido. Pero Ana pensaba que tenía la cabeza llena de pájaros y que con el tiempo se le pasaría.
Los planes de Luisa eran ayudar a su familia y comprarse un pisito en el centro de la ciudad, mientras que yo les decía que a mí lo que me gustaría era viajar y conocer los lugares más recónditos del mundo.

Maria Jose-Asia

LOS EXAMENES DE MARTA


A los 23 años Marta ya estaba decepcionada de los hombres, ella solo quería un novio sencillo y que la quisiera de verdad, pero al parecer los chicos no estaban por la labor, eran unos inmaduros. Esa experiencia le llevo a crear su primer “examen”, el próximo que quisiera liarse con ella tendría que demostrar su madurez. Se preparo unas cuantas preguntas (¿Qué valoras en esta vida? ¿Qué opinas del conflicto árabe-israelí?...) con las que consiguió seleccionar un hombre maduro con las ideas claras. Luego también resulto ser un hombre casado, mujeriego y mentiroso compulsivo. Así que añadió otro examen para poder detectar a los mentirosos. El siguiente no mentía, no lo necesitaba, estaba absolutamente convencido de que era el centro del universo y lo contaba a todas horas con total sinceridad. Examen para descartar a los pedantes.
Cuando la conocí acababa de cumplir los 30 y la lista de exámenes de Marta ya se alargaba durante 5 o 6 citas (descontando las investigaciones preliminares). Por lo demás era encantadora, especialmente cuando se relajaba, sonreía y simplemente se dejaba llevar por el momento.
Decidí que quería probar suerte y le ofrecí toda mi disponibilidad a que me examinara. A duras penas conseguía no reírme durante la primera cita, valió la pena, a la segunda nos reíamos los dos juntos. Supongo que fui pasando sus pruebas, porque nos seguimos viendo varias veces a lo largo de un mes de abril que nunca voy a olvidar.
Una noche después de hacer el amor, me confesó que lo único que me sobraba era ese punto infantil que mantenía ligado a los tebeos y los videojuegos. Pensé que era una broma y la besé. No era una broma, no me devolvió el beso. Por un instante me plantee que tal vez tenía razón, y yo era un inmaduro, me plantee cambiar. Le plantee que cambiaria. No sirvió, ella no quería cambiar.
El otro día mientras esperaba a mi hijo mayor en la escuela me encontré una amiga común. Hacía más de 8 años que no sabía de Marta. Me conto que estaba de baja con una depresión. Finalmente encontró un hombre con la paciencia y determinación para superar todos sus exámenes. Marta feliz le abrió las puertas de su corazón y de su vida. Él entro, tomo todo lo que le intereso, incluyendo el portátil y todos los ahorros de Marta, y se fue como había venido.
Al salir mi hijo me entrego las notas, había suspendido tres. Ya sé que no me entendió, pero le felicite sinceramente por no ser perfecto y le propuse ir a comprarnos un videojuego al centro.

Herman