viernes, 19 de abril de 2013

NAZARENOS



PARADOJA

Paquito, Paquito, toma mira lo que me ha dao la Señora pa ti.
¡Anda uno de Spiderman y dos del capitán America! dice mi hermano.
A mi también me gustan, pero como soy mayor dejo que Paquito los lea primero,
Yo sueño con tener un antifaz y hacer el bien sin que nadie me reconozca.
Mañana tenemos que ir a la capital a visitar una tía abuela que está pachucha, no me gustan estas visitas, pero por lo menos comeremos mejor que acá.
¿Mama que son esta gente que va vestida tan rara? pregunta Paquito, ¿son superhéroes?
No niño! son nazarenos, responde la prima Rosarito;
¿Y que es un nazareno?
Son señores que han hecho cosas malas y piden perdón de está manera, así expían sus pecados; venga  tos a la cama que mañana hay que ir a ver los pasos.
Hoy por la mañana toda la casa anda revuelta, todos hablan a la vez, lloran y gritan, la tía abuela ya no respira, nadie comprende como se ha podido morir tan de repente.
Ahora es casi seguro que el próximo año yo ya  podré llevar un capirote morado.

Rosa


AL SUR DE GALILEA

Un deseo
Nazaret, 5 de abril de 2013
Cuando llegamos a Nazaret en el año 48, tras aquellos largos meses, ya sangrientos, que dieron paso al reparto de esta tierra, hemos vivido manteniéndonos fieles a nuestra más firme convicción de que la paz llegará algún día porque la convivencia es posible: recuerda Toledo, Girona, Córdoba…Mírame a mí, que con tu abuelo judío he sido la mujer árabe más feliz del mundo.
Ahora, cuando siento que se me acaba la vida; cuando sé que me queda poco por vivir te escribo estas palabras desde lo más hondo de mi ser, porque deseo que tú sigas haciéndolo durante muchos años más y que algún día, lo hagas en paz: que cese la muerte en vano, el daño y la degradación de un pueblo sobre otro pueblo; te pido que todo este dolor no te sea nunca indiferente y que si llegas a vivir el cese de este, no olvides nunca salir a la calle, subirte al tejado,  enfilarte encima de los muros que estén ya a punto de derribarse y que grites a los cuatro vientos: ¡Hallelujah!  הַלְּלוּיָהּ en hebreo, en árabe سبحوا الرب que allí donde esté, lo pueda oír.
(Este último deseo podría haber sido tanto para Benjamin, como para Haima, Kiria; para Ashraf y para Aizik; para Ibraïm y  también para Laither, Bilha, Ashira,Janine, Abdel…y tantos otros).

Marta Albricias

DEL NAZARENO

Del Nazareno circulaban varias historias en la comarca, no necesariamente convergentes, aunque sin contradicciones flagrantes. La más socorrida explicaba que su fortuna se inició con los restos de un naufragio que el Nazareno encontró una brumosa mañana del 1.875. En aquella zona la costa era escarpada, pero no peligrosa, como si ocurría en la comarca vecina. Allí, los naufragios eran frecuentes, hasta el punto de que se había hablado, que los propios vecinos de aquellas tierras habían hecho algún fuego en lo alto de cierto monte próximo a la costa, en noches de tormenta.
Luego, el Nazareno invirtió con cabeza y dedicó su vida a la industria conservera, que acabó controlando en la región; a la política, en la que promovió a dos hermanos y un primo; y a la cofradía de la Virgen del Carmen. Costeó un paso y promovió que la hermandad marinera se sumará a la procesión del Viernes Santo. Nunca faltó el Nazareno, siempre fue descalzó, y jamás aceptó ocupar un lugar destacado.
Las malas lenguas agregaban dos anécdotas. La primera contaba que un industrial conservero rival del Nazareno, y que al final se arruinó, le había regalado un cuadro en el que se veía a una soberbia goleta de tres palos zarandeada por el oleaje junto a un acantilado. La otra, hacía referencia a que en sus últimos días el Nazareno fue víctima de pesadillas horrendas, y que al despertar hablaba de cuerpos mordisqueados por los peces.

Felipe Decaulión

EL NAZARENO

Es “El Nazareno”, un nazareno nato, la materialización de un cofrade de los pies a la cabeza, pertrechado con el conveniente hábito reglamentario de túnica, capa y capirote, como Dios manda, y la  hermandad acata. 
Echando la vista atrás por encima de sus fervorosos hombros, rebobinamos al pasado para hallar respuestas a su devoto presente. Nos detenemos en una tarde dominical de hace veintinueve años, para agasajar al vencedor de entre los cientos de millones de espermatozoides participantes, que han salido propulsados hacia una meta del interior de un cuerpo tendido sobre una mesa repleta de tirabuzones de mondaduras de patatas, de la cocina de un piso humilde, únicamente alterada esa tarde por un padre con los pantalones por los tobillos, moviendo rítmicamente la pelvis sobre una madre con la falda levantada, exclamando sin cesar como un salmo entre jadeos entrecortados, ¡Ayy Diosss! ¡Ayy Diosss!. Pulsamos la tecla de avance, para pausar en una noche de pocos años después, en la que a través de un roto de la sábana, bajo cuyo amparo un niño bulto obtiene protección, observamos a unos ojos haciendo barridos de la entrada de la habitación, atemorizados ante la posibilidad de que se cuele el monstruo que profiere los gritos y los golpes que se escuchan al otro lado de la puerta.  
La configuración, finaliza el día de su primera procesión; durante los preliminares previos a la marcha, en los que un cuerpo percibe que se va desvaneciendo a medida que los hábitos le van cubriendo; durante el desfile, en el que unas pupilas rotatorias registran la información abarcada en un ángulo de visión; en el que unos oidos convertidos en receptores, sintonizan los quejumbrosos cánticos y llantos que viajan en ondas por el aire; en el que unos labios, son humedecidos por las gotas de sudor que se descuelgan de una frente.   


Josean

ESA LUZ

Decidí buscarle cuándo necesitaba imperativamente a un guía. Le conocí cómo un bebé y le atendí con cariño y esmero porque sabía que sólo él podría responsabilizarse de mí en muchos momentos. Al crecer me guío cuándo yo estaba ciego no oftalmológicamente. Por las mañanas sobretodo sus lametones hacían que caminara a tientas en mi ceguera hasta la persiana. Al abrirla, gracias a su ayuda, entraba la luz que aclaraba mi mente refrescando mi increíble inteligencia la cual aún no sabía si perdía o conservaba  algunas noches cuándo decidía priorizar mi raciocinio no sentimental. Encajábamos en nuestra convivencia: leales, nobles, prácticos, seguros y por último bondadosos aunque inevitablemente salvajes en nuestro aullido.
Era tan importante para mí que fui incapaz durante tiempo de decidir su nombre. Ninguno se me asemejaba meritorio para llamar a mi fiel protector. Al fin, un domingo en medio de un improvisado partido de fútbol en el campo, mi sobrino pequeño le gritó “Krish tráenos la pelota”. Adopté el nombre instantáneamente, pero quería saber su origen.
¡!!Pero tiito es obvio!!!! Krish es la adaptación del nombre de Cristo que le pega más a un perro.
Andrés, me sabe mal pero ahora aún lo entiendo menos.
¡!Ay!!!  Qué tonto estás hoy. Aún no te has enterado que esta raza de perro tuya es la que guía a los ciegos. Pues, ¡!! Entérate ya!!!! Les dicen perros nazarenos , pero quería ser original y en vez de Nazar lo he disimulado y he decidido Krish.
Jamás me alegré tanto de que mi sobrino fuera a un colegio cristiano aunque  no le enseñaran literatura española y el Lazarillo de Tormes. Jamás advertí a Andrés de su confusión.
Al fin y al cabo, Krish sólo era mi guía espiritual  por las mañanas en mi casa porque por las noches,  cuándo yo caminaba por mi ciudad que, no era Tormes, no estaba ciego cómo Lazarillo pues controlaba muy bien las cervezas en mi cuerpo hasta que llegaba la mañana y Krish me hacía abrir la ventana para que el viento arrancara de mi habitación sólo alguno de sus efectos que yo elegía no querer recordar.

Susana


NAZARENOS

Los nazarenos avanzaban a lo largo de la calle en dos filas, delante de Nuestra Señora Santísima de la Paz, que era llevada a hombros con gran esfuerzo de los costaleros. Los encapuchados, vestidos de negro de pies a cabeza, llevaban un cirio en la mano y la muchedumbre los seguía atentamente con la mirada. La vía estaba atestada.
El tirador, apostado en la azotea de una finca vieja, agazapado y esperando el momento oportuno, maldecía una y otra vez, las órdenes que tenía encomendadas.
- Es el quinto de la fila derecha, empezando por delante. No puedo fallar, pero hubiera sido más fácil liquidarlo en otro lugar. Aunqué claro, es verdad que no deja de estar protegido por sus sicarios ni un solo momento, de día o de noche.
La comitiva avanzaba lentamente. El tiempo se escurría y la luz exterior se debilitaba. El resplandor de las velas hacía perder el sentido de la realidad.
La procesión se desarrollaba en el más absoluto silencio. Era estremecedor. El tirador se movía lo justo para tener en el punto de mira de su arma, la cabeza cubierta por la capucha, del narcotraficante Juan Cortés, jefe del cartel. Era un devoto de Nuestra Señora de la Paz, y ningun año se perdía su salida.
Cuando los nazarenos casi llegaban al final de la calle, el tirador apretó el gatillo y disparó. Pero la bala no dio en el blanco. Unos brazos fornidos lo habían empujado hacia un lado y el nazareno había caido al suelo, protegido por sus secuaces que lo sacaron de la zona casi en volandas.
La procesión se había paralizado y se oían gritos de pánico. La gente corría sin saber que pasaba y el caos reinaba en la calle. El tirador, perplejo, pues nunca había fallado un encargo, no sabía como Juan Cortés había sobrevivido a la muerte.
Abandonó el lugar tan rápido como se lo permitieron sus piernas. Dias más tarde, no obstante, se dirigió a la capilla donde estaba
expuesta Nuestra Señora Santísima de la Paz, y le encendió una vela, por si acaso era verdad que podía hacer milagros, pues pensó que de ahora en adelante, quizàs necesitaría alguno.

Laia


SIGUIENDO LOS VIEJOS PASOS DEL NAZARENO


 1.Condenado a muerte: Esta claro que esto cambiar las cosas no está nada bien visto, ayer me aplaudían por atreverme a hablar de los problemas de la gente y hoy me acusan de ser una interesada y antisocial. Hay que joderse.
 2.Carga la cruz: Si señor, des de luego que el banco entiende su situación, tampoco nosotros queremos sacarle de su casa. Podemos alargar su hipoteca diez años más, y abrir un periodo de querencia de 6 meses, contando los intereses de demora al 20% y confiando que la crisis se solucione pronto y que ustedes encuentren trabajo. Firme aquí por favor.
3.Cae por primera vez: Ya sabes que yo nunca te he pedido nada, y no lo haría sino fuera por los niños. Me han avisado de la escuela que sino pago la próxima cuota mis hijos tienen que dejar el curso. Y ellos aun no saben que me echaron, no quiero que se enteren, al menos hasta el verano, después ya veremos que hacemos.
4.Encuentro con su madre María: Mama, vas a tener que vivir con nosotros, sin la ayuda ya no alcanza para la residencia, y mientras yo esté en el paro tendré tiempo para cuidarte.
5.Simón el Cirineo le ayuda a llevar la cruz: Ve mañana antes de que publiquen el anuncio, y sobre todo dile al capataz que vas de mi parte, seguro que valora tu experiencia, igual te coge de encargado.
6.Verónica limpia su rostro: No te preocupes, te quiero por cómo eres y sé que entre los dos vamos a pasar este bache.
7.Cae por segunda vez: Pasa, pasa, la primera vez es dura para todos. No lo veas como caridad sino como solidaridad. Hoy hemos recogido de varios supers, esta noche podréis comer bien.
8.Consuela a las mujeres de Jerusalén: No te preocupes por mí, voy a estar bien, con lo que me queda ahorrado aquí a penas me da para aguantar hasta el verano y en cambio en mi país igual puedo empezar algún pequeño negocio. Preocúpate por ti que te tienes que quedar y esto no va a ir a mejor.
9.Cae por tercera vez: No mires. Que no mires, joder. Te lo juro que el del cajero era Luis. Sabía que con lo del trabajo y lo del divorcio se quedo muy jodido, pero nunca imagine que acabaría así en la calle. Vaya mierda de crisis.
10.Es despojado de sus vestiduras: Como autónomo responde con todas sus propiedades, con todo lo que tenga, así que si tiene algo que quiera guardar o vender sáqueselo de encima ya. Después del local irán a hacer el inventario de su casa.
11.Es clavado en la cruz: Dejo de pagar una cuota y ya me amenazan con quitarme el piso, les digo que se lo queden y me sueltan qua aún así voy a tener que seguir pagando toda la hipoteca. Me voy a ver si consigo un abogado de oficio, y me entero que de que no tengo derecho porque tengo una propiedad. La justicia nos ha abandonado.
12.Muere en la cruz: Denuncie a quién quiera y como le dé la gana señora. Si cree que yo podía hacer algo por operar antes a su madre es que lleva dos años sin leer el periódico. Y ahora por favor déjeme intentar salvar alguna otra vida antes de que decidan cerrar este hospital.
13.Desciende de la cruz en brazos de María: Gracias mama, tu quédate en la cama, que con el sofá nos apañamos. Confió en que será solo por unos meses. A Luis le han dicho que en junio abren en un local más pequeño y que seguro que le cogen a él.
14.Es sepultado: Es mi padre, y me da igual si tengo que venderme el móvil, el coche o pedir dinero a quien sea. Se merece que lo despidamos con todo el respeto.


Herman

NAZARENOS – Diario de mi primera vez

Lo recuerdo como si fuera ayer…de hecho es que fue ayer…
Después de doce años de espera conseguí una plaza en la Santa Cofradía “Si Hablas Estás Muerto” y por fin iba a escoltar el Paso Del Santo Silencio Perpetuo Shhhhhhhhhhh.
Nada más levantarme disfruté del silencio de estar a solas en casa ya que mi mujer se había ido a Benidorm con unas amigas y desconozco el paradero de mis hijos desde hace varias semanas.
Así que me mentalicé para la larga y dura jornada y el nerviosismo se apodero de mí de tal manera que antes de salir de casa ya llevaba dos litros y medio de café en ayunas.
Pero lo peor llegó cuando empecé a vestirme para unirme al resto de los cófrades.
Estoy seguro que me hijo leyó mal y se llevó la caja del CORDON de la túnica pensándose que eran preservativos.
Tampoco encontré el pañuelo de la cabeza que se usa para contener el sudor y tuve que improvisar uno con  unas braguitas de mi hija de color rojo sangre.
¡ Como echo de menos a mi hija! . Hasta hace tres semanas estaba enamorada pérdida de Hello Kitty y ahora está perdidamente enamorada de un punky que le ha hecho seis perforaciones en la cara (y no quiero ni pensar en lo que no está a la vista).
Y por si fuera poco no encontraba por ninguna parte el soporte del cirio que tenía guardado en el fondo de un cajón del armario, justo al lado del juguete vibratorio que hace años usaba con mi mujer…¿y si se lo ha llevado ella confundida por la forma y tacto del mismo?. Pero…¿para qué va a querer un consolador en Benidorm?
Así que a falta de treinta minutos me puse el pijama de invierno, las bragas en la cabeza y me até la túnica con el cordón de la plancha. Me ajusté el capirote y me integré a todo el grupo con la esperanza de pasar desapercibido.
Para quien haya tenido el buen gusto de ver la última película de Tarantino, “Django”, entenderá a que me refiero si digo que el capirote me iba grande y que los dos agujeros por los que tendría que ver, tenían una tendencia brutal a desplazarse hacia mi oreja derecha y por eso me salí tres veces de la formación (acabando una de ellas acabé en el lavabo de un Frankfurt).
La única norma de la cofradía es el silencio total. Y la verdad es que aguanté estoicamente durante más de seis horas sin decir ni pio…pero mi esfuerzo fue en vano y no  llegué al final. Nuestro paso se conoce por dos pasitos cortos y un saltito con los dos pies a la vez…cada vez que daba el saltito la plancha golpeba mis genitales y tenía  que hacer un verdadero esfuerzo por no lanzar un berrido.
A falta de un centenar de metros, cuando ya estaba a la vista el portalón de entrada a la iglesia y, supongo que debido a los efectos del café y el dolor acumulado, mi mano derecha empezó a temblar y encendí sin querer el consolador en el que había insertado el cirio y que hacía las veces de soporte.
Justo en ese momento se me volvió a desplazar el capirote hacia la derecha y en mi afán de colocármelo bien, no me di cuenta del efecto vibratorio del aparatejo y le prendí fuego al capirote.
En diez segundos este desapareció de mi cabeza, provocando dos efectos inmediatos: perder el anonimato entre los cófrades y dejar a la vista las braguitas rojas de mi hija y el pijama del Barça que llevaba debajo.
Esa fuente inesperada de calor hizo que, sin ningún tipo de efectos especiales, yo pegara salto tal que acabé espatarrado sobre la corona de espinas de  nuestro Cristo Redentor Sindecirnipio a más de tres metros de altura.
Medio segundo después de mi aterrizaje, y sin duda alguna debido a los efectos de la fuerza de la gravedad, la plancha, que había volado por encima de mi cabeza volvió a ocupar su sitio entre mis piernas mientras mis conexiones neuronales del dolor hacían lo imposible para que mi ya atrofiado cerebro, no recibiese más señales de alarma.
Una lágrima del tamaño de una nuez se condensó en mi ojo izquierdo y, mientras por el rabillo del ojo observaba como era el blanco de atención de todos los presentes y de los diecisiete medios audiovisuales que cubrían el evento, no pude menos que proferir una exclamación que rompió todo el encanto del momento y dio al traste con más de doscientos años de tradición.
Surgió de dentro. De muy adentro. De lo más profundo de mi ser. Llevaba gestándose desde hacía más de seis horas…Cada saltito…y, al igual que es imposible tapar la salida de un volcán, me fue absolutamente imposible contener aquel chillido que hizo que temblaran los cristales de dos manzanas y que el fruto de los manzanos de la calle provocasen multitud de hematomas entre el público.
.- CORDON, HIJO MIO!!! PONÍA CORDOOOOOOOOOOOOOOOOON!!!!!
Mañana estoy citado en la cofradía. La cosa creo que no pinta nada bien. Aunque igual es para una entrevista con Almodovar…

Javier



EL CASO DEL NAZARENO DEGOLLADO.  

Eran las cuatro de la madrugada, cuando llamaron a la puerta de mi habitación. Delante de la puerta Artal se hallaba con el director del hotel.
-Sr. Laertes- dijo el director abalanzándose hacia mí, sin poder dominar su nerviosismo - sabemos por su compañero  Artal que es Vd. un excelente investigador y quisiera contratarlo en nombre de nuestra compañía para llevar este caso lo más discretamente posible.
¿Caso? ¿Que pasa Artal?, le pregunté a mi socio. Me condujeron a una habitación donde se hallaba el cadáver de un hombre que al parecer había sido degollado. Sobre la silla estaban preparadas las ropas de nazareno para la procesión de la mañana de la cofradía del Cristo del Gran Poder.
Me aparté a mirar por la ventana y encendí un cigarrillo mientras pensé, ¡ya me han jodido las vacaciones de semana santa!  Al volverme hacia Artal, divisé la mesilla de noche. Desde donde yo estaba, a contraluz,  se divisaba una fina capa de polvo. Me extrañó porque en un hotel de 5 estrellas no suele haber polvo en las mesillas. Me acerqué, pasé el dedo y me lo puse en la boca.
Le dije al director que lo dejase todo en mis manos y que llamara al  inspector de  la policía secreta de Sevilla,  para que retiraran el cadáver antes de que el hotel se pusiera en marcha.
Artal me miraba perplejo. Me dirigí a el y le dije: -Aquí ya poca cosa podemos hacer, Artal. Lo siento muchacho pero vas a tener que ir de penitente-.
-¿Yooooo?-  Se quejó Artal. - No te preocupes, yo estaré vigilando pero debemos hacerles creer que sigue vivo- dije señalando al cadáver.
Artal estaba en la procesión vestido con las ropas del muerto, esperando que empezase la desfilada. Yo le observaba de cerca entre la gente. Vi como el nazareno que estaba detrás de él, se le acercaba y vi brillar lo que parecía la hoja de una navaja. Avisé al inspector por el micrófono que llevaba a la oreja, mientras me abalanzaba sobre el sujeto antes de que le asertase una puñalada a mi amigo.  Con el tumulto, los porteadores del Cristo y los nazarenos que iban alrededor de éste salieron corriendo. Pero ya estaban los hombres del inspector de la policía dispuestos para apresarlos. Bajo los faldones del Cristo llevaban escondido el alijo de cocaína que iban repartiendo  entre los nazarenos, miembros de la mafia rusa, que los escondían entre sus ropas.
La policía encontró a los auténticos hermanos cofrades y al párroco, atados y amordazados  en la sacristía de la iglesia. Por lo visto el hermano Ivanovich, se había ido al hotel a correrse la gran juerga con un pequeño alijo para él y sus chicas, al parecer sin permiso del jefe de la banda.  Era cocaína lo que había quedado esparcido por encima de la mesilla de noche y que me puso sobre la pista.
Después de este tétrico (y a la vez exitoso, para el cuerpo de inspectores) Viernes Santo, el director del hotel se encargó personalmente de que Artal y yo pasáramos  la mejor semana santa de nuestras vidas, en las zonas VIP de Sevilla, naturalmente con todos los gastos pagados.

Jordana- Lola Ruiz Jurado

 

martes, 2 de abril de 2013

LA CALLE



LA CALLE

Al buscar tu calle,
me dice el callejero
que “pa” pasar por tu casa
tengo que llamar primero.
Y yo te dejé un mensaje
donde digo ¡No señor!,
que “pa” pasar por tu calle
¡paso cuando quiera yo!

Jordana-Lola Ruiz Jurado 

CURTIDO EN CUERO DE MALETIN

Años setenta y las calles de Madrid mi reinado. Maletín en mano, conocía todos los locales comerciales de cada calle y todos los negocios que un simple peatón no observa a simple vista. Tras cada venta de cepillos, una historia distinta. Las historias tristes bañadas en cervezas de pie junto a la barra. Las alegres celebradas con brindis de champagne en domicilios particulares. Los triunfos con buenos vinos en los mejores restaurantes. La calle me enseñó, me educó y me empapó de vida.  El mapa de Madrid trazó con sus calles las sinapsis cerebrales que formaron el puzle personal de mi vida exclusivamente profesional.

Susana

LA AVENIDA ESCOBAR

Malampurul es una de las metrópolis más grandes del planeta, y también de las más nuevas. Eso explica el trazado rectilíneo de algunas calles que cruzan la ciudad de punta a punta recorriendo kilómetros. La avenida Escobar tiene en una punta el suntuoso barrio Richmon, donde viven los personajes más acaudalados del país entre lujos difíciles de concebir. En la otra punta Miña Esperança es un barrio de chabolas en el que la gente tiene que esperar la lluvia para tener agua para lavarse. La larga avenida tiene día y noche un intenso tráfico que apenas permite avanzar, millones de personas la pisan diariamente. Y aún así, por más que preguntéis, nadie sabrá deciros donde empieza y donde acaba.

Herman

LA CALLE

Caminaba como descolgado de sus huesos, con movimientos de chulo
y se columpiaba en sus hombros obsequiosamente.
Era como decir: ! A qui estoy! y por eso no pasaba desapercibido.
Tenia músculos que se adornaban tatuados con sirenas y cicatrices, las cuales no
quería disimular por que eran parte de su vida, de lo bajo y ordinario de su existencia.
Había crecido en la calle y por eso no tenia escrúpulos, por que la vida lo había echo un criminal y en ella había aprendido todo lo cruel que los seres humanos botamos.
Dicen que lo habían encontrado en la basura, ya desde entonces su madre no lo quería y el Lumpen que lo encontró lo crió como a un perro, como a una rata inmunda, como una cucaracha.

Amelia Casas Aphestegüy


CARRER INTERIOR

Des de feia temps, només quan tancava el ulls, podia recordar cada racó, podia respirar l’olor dels paisatges més familiars; com si la distància no existís, com si el seu barri fos un espectre constant en mig de la ciutat; com si cada carrer i cada edifici continguessin tot de secrets mai explicats que ell ara, desprès de tant de temps, hagués de tornar a esbrinar per poder donar sentit a tot plegat.
Una suma de desencerts i febleses el varen allunyar del seu carrer i de la seva gent. Quedava lluny aquell dia en el qual ningú no va plorar, ningú no va caure de genolls; aquell moment en què el jutge va emetre la solemnitat del veredicte i tots els altres van evitar mirar-se, com si, en trobar-se, els seus ulls revelessin brutícies recíproques o vergonyes íntimes: tot alló que encara estava pagant amb la seva manca de llibertat, lluny del seu carrer.
Va tornar a tancar els ulls i aquesta vegada, va poder veure-s´hi sortint d´allà: tornant al seu barri tot deixant enrere les reixes i les portes tancades; els desencerts i les febleses: el seu carrer era cada vegada més a prop en el temps i en l´espai i ell, lliure per tornar-lo a viure.

Marta Albricias 
 
EL CARRER

El dia era esplèndid i la blavor del cel quasi enlluernava. Els vianants passejaven des del principi fins el final de l’amplíssim carrer, en aquell matí de diumenge.
Els vestits de les dones, llargs fins els peus, eren, gairebé tots, de tons foscos. Els mirinyacs els feien veure les cintures molt estretes. Els cabells eren recollits en monyos, i es guarnien el cap amb uns barrets molt elegants.
Els homes, discrets, passejaven al costat d’elles agafant-les del braç i tocant-se el capell per saludar les persones amb qui es creuaven, tot mostrant el millor dels seus somriures.
Per darrera anava alguna dida amb el cotxe dels nadons o la minyona amb un parell de criatures de la mà.
Els carruatges amb els cavalls llustrosos, estaven tots ocupats per parelles i famílies benestants. El passeig amb plataners i cases senyorials, alguna propietat d’indians, es convertia els dies de festa en un aparador, on es reunia el bo i millor de la ciutat. Era el mon de les aparences.
El senyor Raimon Maristany i Oliu, es tocava el bigoti i li deia a la seva dona:
- Et presento el senyor i la senyora Aymerich. Diumenge que ve, vindran a casa a dinar canelons. El senyor Aymerich i jo, hem de tractar d’un tema de negocis. Estic segur que tu i la senyora Aymerich estareu encantades de prendre el cafè al saló vermell.
Després d’una breu salutació, ambdues parelles varen seguir el seu camí, com la resta, amunt i a vall del Passeig de Gracia.

Laia

TRAYECTO RUTINARIO

Sale de la   calle del Olvido después de colgar en el portal nº 13, el cartel,  PISO EN ALQUILER:
Se dirige a la confitería  las Virtudes y compra los excelentes
merengues que mensualmente regala  a la  anciana diabética  de la calle de  La Fe, ella agradece el detalle con el importe exacto en metálico, en un sobre perfumado  color violeta.
Al mediodía toma el aperitivo en el casino El Agora,  donde recoge los periódicos viejos y los sube al 6º piso de la calle de La Esperanza  eso alegra al viejo artrítico. Diógenes que así se llama,  ya no sale a la  calle ni le ofrece  la copita de aguardiente,  solo entreabre la puerta para recibir los periódicos y entregarle como alquiler algunas alhajas envueltas en un viejo pañuelo.
Por la tarde  en la calle de La Caridad visitará “la viudita” de ojos azabache con sus dos mocosos, uno agarrado al delantal y el otro en brazos con la nariz sucia y los ojos con legañas, quizás le cobre uno de los cuatro meses que le debe.
Hoy esta decidido a formalizar una propuesta que  ella no podrá rechazar, al fin y al cabo el es un hombre cabal y puede ser una buena influencia para los chavales.
En la esquina de la calle de la divina  Providencia con María Auxiliadora comprueba con sorpresa que han derribado el  muro  que tapiaba un  solar
abandonado.
Entra en el sin dudarlo y poco a poco sus  pies se hunden en un magma calido y apestoso  que lo engulle  de forma lenta pero implacable  y  antes de su  inexplicable desaparición, alcanza a leer aterrado el borroso nombre en la desconchada pared Pasaje del infierno.

Rosa

HACER UN RONALDINHO

Edwin, Hamza, Nikolay y Atif desparraman sus cuerpos en los bancos públicos. Es domingo por la tarde, la conversación de los adolescentes languidece. Ni rajar de los profes, o cantar loanzas al culo de Sheila les motiva. Y encima el iphone que se agenció Edwin ya está muy visto.
Están solos en la plaza de las Caramelles. Uno de esos espacios interiores que han surgido con el esponjamiento del barrio. Lo único que se oye son los graznidos de una gaviota.
Una pareja de turistas de mediana edad se asoman a la plaza, parecen despistados. Hamza, que les ha divisado, propone raudo.
Guiris a la vista. Vamos a hacer un Ronaldinho.
Nikolay, tú de portero, Atif y Hamza atacáis, y yo de defensa –ordena Edwin que quiere dejar claro quien manda.
Los chavales simulan jugar a fútbol sin balón. Ante el acoso de Edwin, Hamza la pasa a Atif, éste chuta y marca, a pesar de la estirada de Nikolay que acaba en el suelo, entre dos encinas que hacen las veces de portería.
¡Gol!, ¡gol! -exclaman al unísono Hamza y Atif,. Y corren a abrazarse.
La curiosidad hace que los turistas se les aproximen. La señora tiene la cámara digital en la mano y fotografía la escena. Los muchachos invitan al señor a participar de su juego, hacen ver que le pasan la pelota, él devuelve el pase y se la vuelven a pasar hasta que se integra en el juego. Ahora Hamza marca a Atif, quien hace señas al guiri de que no se la pase. El extranjero se ve forzado a regatear a Edwin que pone la pierna con contundencia, le derriba y cae encima de él. Edwin se incorpora con agilidad y alza una mano en la que muestra, victorioso, una cartera, al tiempo que grita.
¡Vámonos!
Los chicos salen corriendo. Hamza al pasar al lado de la guiri, que mira embobada la escena, le da un tirón a la cámara de fotos y se la lleva. Una vez en la calle se dispersan.

Felipe Deucalión

LA CALLE

Ezequiel estaba eufórico.
En el fondo de su macuto llevaba las últimas cuatro cartas de su primer día de trabajo como cartero en la gran ciudad y lo había hecho en tiempo record.
En aquel momento agradeció el consejo de su mujer de dejar los zapatos y llevar unas deportivas mucho más cómodas, pues llevaba toda la mañana caminando.
Era su primer trabajo después del diagnóstico en el que le detectaron la anomalía en su corazón y había recuperado el optimismo y la vitalidad tras casi seis años de inactividad y desespero.
.- Una más y…a casa!! – pensó mientras sacaba la última carta del macuto.
Nada más leer la dirección se dio cuenta de que el remitente había cometido un error.
 Sr. CONÉ LAMURTE
La calle, nº 138,6
Estaba en el 138 y, lógicamente, el número siguiente era el 140. En ninguno de los dos buzones figuraba el nombre del destinatario.
No estaba dispuesto a llegar a la central con una carta sin repartir y en aquel momento se dio cuenta de algo. Justo allí, a la altura de los otros dos buzones, descubrió una especie de rendija que quedaba disimulada entre las filas de ladrillos rojizos.
Le pareció una locura, pero se acercó a la rendija e introdujo los dedos. Y de repente pasó. Una fuerza desconocida empezó a succionarlo y apenas le dio tiempo a entender lo que estaba pasando. Sencillamente pasó. Ya no estaba delante de la pared de ladrillos rojizos. Estaba en otra dimensión. Era como una especie de enorme depósito donde no había fondo ni paredes, ni arriba ni abajo. No sentía nada, pero, a pesar de su primer asombro, una paz interior le inundó y al segundo siguiente era como si llevase allí toda la vida.
Dios mío!! – Gritó una mujer – Ayuda, por favor, ayuda!!
En unos segundos un grupo se arremolinó entorno al hombre que había en el suelo. No había que ser muy listo para saber que estaba muerto.
-¿Es el cartero, mama? – pregunto un niño mientras cogía una carta del suelo.
-Si hijo. Es el cartero y parece que le ha dado un ataque. Dios mio…pobre hombre. Todavía tiene una sonrisa en la cara.
- Mira mamá - dijo el niño – Fíjate en la dirección de la carta. Sr. CONÉ LAMURTE. Que extraño.
- ¿Y qué tiene de extraño?- Preguntó la madre.
- Pues que si pones la É del nombre en el apellido, queda CON LAMUERTE.

Javier

EL CARRER

Tariq va sortir disparat de la classe sense perdre ni un moment, quan el professor encara no havia marxat. Ja tenia ganes d’estar al carrer. S’havia de trobar amb els seus amics per donar un tomb i jugar a futbol on sempre, al descampat que quedava sota la seva vivenda. Però primer tenia que passar per casa i veure la mare i la germana que ben segur l’estarien esperant per fer-li encàrrecs.
Anava corrent pel carrer i tenia feina de no topar amb ningú. Estava abarrotat. Al costat dret quedava la carnisseria del Shaid, i més endavant, la pastisseria del seu oncle Khalid que sempre li donava algun pastisset. Però ara no es podia parar. Tenia pressa.
Tothom estava a la via pública. Uns miraven qui passava, d’altres “petaven la xerrada” i alguns anaven per feina. La Saima, la seva veïna, el va saludar i va dir-li que la Aisha i la mare ja havien preguntat per ell.
Finalment va arribar a dalt a casa. La mare li va encarregar unes garrafes d’aigua i uns kilos de fruita. Tariq va sortir a la vorera i la Lucy el va saludar. Ella ja fa temps que “feia el carrer”. Era molt guapa y Tariq l’admirava molt. La Lucy li va donar uns caramels d’eucaliptus i es van acomiadar.
Tariq era conegut per tots al carrer. Era una via molt concorreguda amb gran trànsit de persones i bicicletes. Els cotxes tenien que fer carreres d’obstacles.
Després de parlar amb l’un i l’altre, Tariq va pujar la compra al pis. La mare i la germana li volien encarregar unes altres coses, però ell va sortir fent veure que no les sentia.
Un cop a l’exterior va veure un nen que cridava:
- Torna-m’ho, dona’m el mòbil!
El lladre va apretar a còrrer i Tariq sense pensar-s’ho va anar darrera d’ell i el va poder agafar per la camisa.
- Dona’m el telèfon! Va cridar-li.
El noi va deixar anar alguns insults i de mala gana li va tornar.
Tariq va acostar-se on estava el nen i li va entregar el mòbil.
- Moltes gràcies, m’has salvat el dia. Com et dius?
- Tariq.
- Jo em dic Joan, i encara fa poc que visc aquí. Ens hem traslladat fa un mes amb la meva família, al carrer de dalt. Si et ve de gust et convido a una Coca-cola.
Els ulls d’en Joan brillaven i de seguida, un corrent de simpatia va sorgir entre ells.
Tariq va dir a en Joan:
- Com ara som veïns, et portaré a donar una volta pel barri, veuràs Barcelona amb uns altres ulls. I els dos nens van caminar carrer enllà.

Laia

CALLE 13 Y UNA HISTORIA DE AMOR

Que bueno que me decidí a sacarla a bailar,  fluyó la conversación, nos reímos de nuestras ocurrencias, todo muy bien, me sentí que estaba en el cielo, que había encontrado a la chica de mi sueño, así estuvimos disfrutando la fiesta, hasta que…..señaló con la vista a su hermano, estaba hablando con un grupo de chicos, inmediatamente lo reconocí, -¡caramba! es Juan , que estudia mi mismo grado pero en otra sección – es el jefe de la pandilla de la calle 13, del barrio del La Florida, -uuy que mala suerte,- Es lo que piensa Joaquín al levantarse en la mañana del domingo.
La semana anterior hubo una pelea entre la pandillas de la calle 7 con la 13 que se toparon en una verbena, la cosa estuvo fea, los de su calle, la 7, llevaron la peor parte, a los amigos de Joaquín,  Alfredo y Carlos, le dejaron un ojo morado al primero y le partieron la boca al segundo, en su fuero interno se sintió aliviado de no haber participado, a él no le van las peleas, ese día estaba viendo un juego de futbol con unos primos.
Joaquín es un chico de 16 años, alto, guapo, buen estudiante, con suerte para ligar, la chica que conoció se llama Laura, de 15 años, rubia y muy guapa. Todavía recuerda los besos que se dieron en el rellano de la escalera del edificio - que rico,  me gusta mucho esta chica, siento que hay química, que al tocarnos saltan  chispas, no puedo dejar que esto que comencé se termine por un detalle geográfico, por la puta calle y por el puto hermano - .
Quedó con la chica para verse el domingo en la tarde, en la entrada del cine, seleccionó uno lejos del barrio para evitar coincidencias peligrosas. Todo resulta perfecto, la chica llega con una amiga y un  chico, después de los holas y las presentaciones se dirigen a comprar las entradas
Apenas apagan las luces del cine, inmediatamente comienza el lote de besos y el toqueteo , - que bárbaro, que bueno - no le importa perderse la película, lo que importa es sentirse en la gloria, estar en el paraíso y con su  diosa, Laura, Laura, Laura.
Terminado el cine se despiden de la otra pareja y Laura le pide que le acompañe hasta su casa, hace tripa corazón y le contesta, - ¡claro que te acompaño! que te creíste, que te voy a dejar solita, noooo, yo soy tu guardián, soy tu caballero- , ahí comienza el sufrimiento, el pensamiento repetitivo – seguro que me consigo al grandullón del hermano y a su pandilla que se reúne en la cafetería de la puta calle 13, voy directo a una paliza -  en el camino el semblante le cambia tanto que Laura le pregunta - que te pasa, que vienes tan serio, hasta pálido estás- a lo que el contesta - nada, no pasa nada, no te preocupes.
Efectivamente al llegar a la calle 13 se consiguen  con el temido hermano, que cuando los ve le espeta a la hermana – vete para la casa que voy a conversar algo con tu acompañante- el ve como Laura se va y en el último momento ella gira la cabeza y lo mira a los ojos, siente como si un lazo lo atrajera, de repente oye – aja cómo que te gusta mi hermana- le había sacudido un hombro regresándolo del dulce cautiverio de la mirada de la chica – bueno solamente somos amigos-  sin dejarlo terminar de hablar, el grandullon le pasa el brazo por los hombros, y le dice al oído - sé que eres buen estudiante, un cerebrito y yo  necesito tu ayuda, podemos hacer un trato, tu me das clases para poder pasar el próximo examen de matemáticas y yo te permito que sigas de “amiguito” de mi hermana y que mi pandilla te deje caminar por esta calle-, siente un alivio al darse cuenta que no le iba a pegar, - claro que vale Juan, -responde azorado,- seguro, no faltaba más, de acuerdo, lo que tú quieras, dime cuando y donde empezamos, no hay problema_.
De regreso a su casa va pensando - la vida si tiene vueltas y sorpresas, mira tu por donde iban a ir los tiros.. La alegría le brota por los poros ahora se siente encantado por la calle 13, donde se encuentra la chica de sus sueños, -  ya comprenderán sus amigos de la calle 7 y si no es así, si lo consideran una deslealtad, bueno, que se fastidien.

Jesús


LA GRANOTA DE FUSTA            
  
Jau al carrer amb la panxa ben acoflada contra el terra. Hi passen cotxes, tranvies, patinets guiats per nens cridaners i motos d´envergadura. Ella jau, inert, en un socavó de l´asfalt. Espera l´estiu, on de segur es desfarà el glaç que l´allibera, dels sotracs de l´autobús, del camió de la neteja, del bategar proper de les màquines de construcció. Viu glaçada, “pobre rana!” ha dit un minyó de peus nus corrent rere una mare pidolaire. L´ha tocada un moment amb el peu, lliscosa i dura com un caramel. La granota de fusta ha seguit amb els ulls oberts, pidolaire permanent d´enginy inevitable. Escura els boscos de l´estiu amb les mans esteses en el darrer salt; albirar l´horitzó sota el nexe asfàltic suportant la suor dels olis i el llastre dels pneumàtics. Cal no pensar en el demà; sols d´estiu; ombra viva, presa de llum, de glaç.

Cecília Mas