viernes, 18 de noviembre de 2016

ANIMALES



COCONUT
Coco es grande, pelirrojo
y caza ratones de reojo
Gran compañero, elegante y sincero
Le gusta comer croquetas de Mero

Desde su rincón confortable
Observa, mira;
buscando las caricias
de Albricias

Besos de arena
Sin collar ni cadena
Un salto que despierta
Y la puerta abierta......

a

...... un nuevo dia
Abierto a la curiosidad
Viviendo sus siete vidas
Alma felina
Mirada inocente...
...que sabe guardar muy bien el secreto
de su suave ronroneo.
Los pasos del leopardo no le asustan;
enroscado y soñando; saltando y jugando
son sus ojos dos gemas que ven en la oscuridad;
¿Ojos de La Caja de Pandora ?
¿Te atreverías a mirar en su interior ?


Marta Albricias





ANIMALES FANTÁSTICOS
Le dije a Manolo, -Cariño, ¿porqué no vamos a ver esa peli nueva de animales fantásticos?-
-¿Y de qué va esa peli?, alguna peli rara de esas que a ti te gustan…-
-Manolo que ya sé que a ti estas de fantasía no te van, pero …¡jolines que yo me he tragado todas esas de Jackie chan, del coletas ese que no hace más que dar puñetazos en plan kunfú y muchas más que tu sabes que a mí no me gustan!-
-¡Bueno vale, iremos!- Me dijo al fin.
-¡Para qué le diría nada! Entre las palomitas, las cocacolas y que no dejaba de hacerme preguntas porque no entendía la película … Bueno pues lo que se suponía iba a ser algo digno de disfrute, Manolo se encargó de hacerme creer que había sido un auténtico tormento, una peli como dijo él que no tenía ni pies ni cabeza…
-¿Pero quien se va a creer que existen todos esos bichos?- Me dijo. -Lo siento querida pero convendrás conmigo en que la peli era mala, mala a más no poder-
En aquel momento vi que en la sala de al lado hacían una de esas tipo Jacki chan que tanto le gustaban, y le dije,- Mira Manolo, ¿qué te parece si entramos otra vez al cine?,¡ mira esa, de las que te gustan!. ¿Qué te parece?-
-Pues vale, como aún es pronto, pero si no te gusta a ti…-
- No, no, no te preocupes cariño, ya verás qué bien lo vamos a pasar. ¡ Ala!, vete comprando las palomitas que yo compro las entradas-

Al volver a entrar, dejé a Manolo en la sala 4 mirándome extrañado y yo me volví a meter en la 2 a ver mi película… que esta vez no me la iba a estropear nadie.


Lola Ruíz







EL FUTURO FUE ANTEAYER

Estamos atrincherados en el pabellón municipal. Somos los restos del ejército carnívoro. Los animalistas nos tienen sitiados. No creo que podamos resistir mucho. Todo este lío empezó sin darnos cuenta. De hecho, muchos apoyábamos, inicialmente, la reivindicación de los animalistas en contra del mal trato a los animales en general y a los toros en particular. También vimos con simpatía la multiplicación de los vegetarianos y veganos.

Cuando se decretó, que en todos los menús de los restaurantes y casas de comidas del país, hubiera un primero y un segundo vegetariano y/o vegano, no supimos que cara poner. Los carnívoros argumentamos, que entonces en todos los restaurantes vegetarianos y/o veganos debería haber un primero y un segundo que tuviera carne. Nos dijeron que eso sería adulterar la naturaleza de los restaurantes vegetarianos y/o veganos, y finalmente lo aceptamos en aras de la convivencia con los animalistas.

Sin embargo, poco tiempo después, esta convivencia se volvió imposible. Los animalistas consiguieron la prohibición de las granjas de animales. Se consideró vejatorio el trato recibido por los animales en dichas granjas. Desde ese momento, si querías comer carne tenías que criar tú mismo al animal. Entonces hubo tumultos y algaradas, pero finalmente surgió la Liga de los carnívoros y nos auto organizamos para tener nuestro propio ganado y la paz se restableció.

No obstante, la concordia no fue posible, porque los animalistas presionaron hasta conseguir la abolición de cualquier tipo de ganado. Este fue el inicio de la primera guerra entre animalistas y carnívoros, que acabó con el armisticio de Amberes, las perdidas por ambas partes habían sido considerables. Pero los animalistas aprovecharon la tregua para rearmarse, nosotros, en cambio, la aprovechamos para abastecernos de carne. Así que la segunda guerra ha sido un continuo de victorias de los animalistas. Ahora, las últimas tropas carnívoras estamos atrincheradas en el pabellón municipal. No vamos a resistir mucho, saboreo mi hamburguesa y engraso mi fusil.


Felipe Deucalión

viernes, 4 de noviembre de 2016

LA CADENA



REACCIÓN EN CADENA
El viento susurra su historia
El árbol la recoge y la lanza
El agua la escucha y la piensa
El cielo la refleja y la guarda

Marta Albricias




INFANCIA ENCADENADA
Nací en la calle Cadena. La calle Cadena ya no existe, desapareció en el lavado de cara de Barcelona para las Olimpiadas. De hecho desaparecieron dos calles, la calle Cadena y la calle San Jerónimo, y en su lugar surgió la Rambla del Raval. Estas dos calles, además de por su vecindad, estaban vinculadas por su actividad económica. San Jerónimo era el lugar de venta de hachís y otras sustancias estupefacientes. La calle Cadena era la trastienda. Allí, en plena calle, ocultaban los camellos su mercancía para que no les pillaran con el material encima.

Mis primeros duros me los gané, al poco de hacer la primera comunión, llevando barritas de chocolate y papelinas desde mi calle hasta el bar de San Jerónimo en el que paraba Alejandro. Alejandro era enjuto, desdentado y con una trabajada voz cazallera. Durante años había consumido de todo sin picarse, pero se lío con una chiquita que podía ser su hija y que andaba enganchada a la aguja. La sobredosis les sorprendió dos portales más abajo del mío. Entonces empecé a hacer recados para otros. Siempre estábamos informados de las novedades del barrio y de las de la quinta galería de la Modelo

El barrio ha cambiado mucho, en la Rambla del Raval ahora se puede degustar comida exótica, los rostros se han oscurecido aún más, ya no puedes encontrar radiocasetes de coche de segunda mano, pero si móviles sin factura. En fin, que nos vamos adaptando a los tiempos modernos, pero yo echo de menos la calle Cadena, o quizá lo que echo de menos es mi infancia.


Felipe Deucalion





MUERTE EN LA CADENA DE MONTAJE 
El inspector Martí nos había llamado para ayudarles en un caso de asesinato en una cadena de montaje de la fábrica Envasados Tilé.

 El hijo mayor del gerente, había aparecido muerto en el despacho de su padre el Sr. Tilé El despacho estaba en un rincón de la planta superior de la cadena de envasado y tenía amplios ventanales ,desde donde se podía divisar prácticamente toda la cadena de montaje a la cual se descendía directamente, por una escalera metálica.

Todas las pruebas recogidas apuntaban a una discusión, al parecer entre el hijo mayor del dueño de la fábrica y el contable.

Se detuvo al contable, pero al inspector Martí, no le cuadraba demasiado que aquel hombre, casado y con dos hijas, y que llevaba trabajando para el Sr. Tilé casi 20 años, fuese el asesino.

El móvil, 6.000 euros que habían en ese momento en el despacho y que habían desaparecido. Todo apuntaba a que el primogénito del dueño le habría pedido explicaciones sobre el dinero que faltaba y el contable al verse atrapado le habría golpeado con la enorme grapadora que había sobre la mesa del despacho.

Empezamos a investigar Laertes y yo. El inspector Martí nos dijo que el forense había fijado la hora de la muerte entre las 10:30 y las 11:30 de la mañana, justamente la hora en que suena la sierena para parar la cadena, ya que los empleados disponían de 20 minutos para almorzar e ir al lavabo.

El contable había declarado que él a esa hora también había salido, tras dejar el sobre con el dinero como acostumbraba a hacer encima de la mesa del Sr. Tilé, para que su hijo mayor lo llevase al banco o lo metiese en la caja fuerte. Después de eso salió del despacho y cerró con llave como hacía siempre.

Se hallaron huellas del Sr. Tilé, de su hijo y del contable, y otras huellas sin identificar.

Una de las mujeres de la limpieza que aprovechaba a esa hora para barrer la zona de la cadena, nos dijo que hoy había estado por la fábrica el hijo pequeño del Sr. Tilé, que apenas venía más que de vez en cuando por allí.

Tras hablar con el dueño y con su hijo pequeño, éste nos dijo que seguramente las huellas que faltaban por identificar serían las suyas, pues su hermano le había llamado preocupado, porque había faltado el sobre con el dinero ese día. Y aunque no quería creer que hubiera sido el contable porque llevaba muchos años con ellos, no sabía que hacer.

 El hijo pequeño nos dijo que había ido a la fábrica sobre las 10:30, y que había estado hablando y saludando a algunos empleados, y que sobre las 11:15h. subió al despacho de su hermano pero este ya estaba muerto. Así que les explicó a la policía la conversación mantenida con su hermano y detuvieron al contable.

 Laertes me pidió que comprobara si era cierto que su hermano le había llamado tal y como decía el joven. Y que le investigara. No le gustaba la forma tan prepotente de hablar que tenía aquel muchacho. Y era cierto. Nuestra investigación demostró que su hermano no le había llamado aquel día, sinó que era él el que le llamaba constantemente para pedirle dinero. Ya que nuestro joven conocido tenía un vicio muy caro. Era cocainómano. Su padre lo sabía y dijo que no creía que tuviese nada que ver con el homicidio. Ya que su hijo en el fondo era un buen chico.

Tras seguir al joven hermano durante unos días descubrimos que disponía de suficiente dinero para ir a adquirir su droga. Por lo que los agentes del inspector Martí que nos acompañaron, le detuvieron por tenencia de cocaína, descubriendo a su vez que llevaba más de 2000 euros en el bolsillo.

En el registro efectuado en su casa, hallamos los 3000 euros restantes. Y un pañuelo que aunque lavabo, tenía rastros de sangre, la cual coincidió con la de su hermano.

El fratricida, confesó que había ido realmente a eso de las 11:15h a ver a su hermano para que le dejase dinero como otras veces, y que al entrar con él en el despacho vió que estaba el sobre encima de la mesa de su padre, por lo que mientras que su hermano se servía un café, lo cogió y se lo metía en el bolsillo de la chaqueta en el momento en que el hermano se giraba para ofrecerle una taza. El hermano asombrado, le dijo que dejase el sobre y se fuese o llamaría a la policía.

Yo le dije que necesitaba el dinero, pues debía mucho a una mala gente con la que me había liado para comprar mis alijos_ nos contó, - pero mi hermano me dijo que ya estaba harto de encubrime ante padre, y se dio la vuelta hacía el teléfonoy levantó el auricularpara marcar. Les juro que no sé qué me pasó, yo no quería hacerle daño, pero al apoyarme sobre la mesa toqué la enorme máquina grapadora que había sobre ella y cuando me dí cuenta mi hermano yacía en el suelo. Limpié con mi pañuelo el mango de la grapadora y la dejé caer. Salí corriendo y bajé por la escalera, y viendo que ya volvía la gente, me escondí detrás en uno de los lavabos. Nadie me vió, hasta que el contable dio la voz de alarma.
-Artal, me dijo Laertes, el inspector Martí nunca se hubiese perdonado el haber encerrado a un inocente.- sí, Laertes, le respondí, ya quedan pocos como él que se dedican plenamente a hacer bien su trabajo.


Lola Ruiz.