lunes, 14 de mayo de 2012

AMARILLO CHILLÓN


ODA AL AMARILLO CHILLÓN

Amarillo chillón, fuerte entre los fuertes
Amarillo y chillón,  color y tono
tono subido, subido de tono
tus  pigmentos te delatan
luminoso y cálido
expansivo y ardiente
el verano  es tu estación
y  tu fruta,  el limón
pintas soles, cielos sin nubes
con el magenta,  naranjas
con el cian,  ramas
Jovial
Sonoro
Intenso
Amarillo chillón,  descansa  por la noche
en el cojín de un sillón.

Mart@


AMARILLO CHILLON

Cada año en verano me voy a alemania a visitar a mi familia y a mis amigos. Y cada año toca unas minivacaciones. Tocaba ir al mar
 " Ostsee ". En el viaje lloviendo a mares. Hemos llegado de noche y hemos cenado y a dormir. Al día siguiente seguía lloviendo muy fuerte y los paraguas por el fuerte viento se rompieron de uno en uno. Así hemos ido a una tienda a comprar chubasqueros. Sólo había un modelo de color amarillo chillón. Daba igual. Cada uno se ha comprado uno y por la tarde ya casi nochecer nos hemos ido a la playa para darnos un paseo. Que sorpresa cuando hemos realizado nuestro paseo. Toda la gente con chubasqueros amarillo chillón. Como linternas jajjajajajaj. Se podría pensar que todos quisieramos mandar un mensaje al cielo.


Monika

LA CHUPA

Lorena entró en el Decathlon e inmediatamente la vio, allí, un poco más allá de las sudaderas y junto a otras chupas deportivas estaba la que tenía que ser suya, la maravillosa chupa reluciente, la que a todas luces la iba a señalar como la elegida, como una princesa de la noche. Aquel amarillo chillón así lo proclamaba.

Solo quedaba una pero fijo que era de su talla, como así pudo comprobar en el probador, donde con unas tijeras para las uñas extrajo el chivato electrónico de su ansiada prenda. Quedó un agujero redondo en el forro, pero una vez puesta no se notaba nada. Se puso encima el anorak, se lo abotonó y salió tan ricamente por la puerta, tras mirar con aire burlón al segurata.

En su casa, y después de mandar a la mierda a su madre, Lorena tuvo que fregar los cacharros y adecentar la cocina. Mientras fregaba se contempló las uñas recomidas y se maldijo; se las pirraba por pintárselas de un azul eléctrico de lo más resultón. Con unas uñas así de molonas seguro que el Richy se fijaría en ella, pensó. Luego se encerró en el baño y se acicaló con esmero, puso especial énfasis en la reconstrucción del moño a lo Amy Whinehouse, y se repeinó el flequillo que le llegaba hasta las cejas. Se encasquetó unos tejanos cortitos, una camiseta blanca, y naturalmente la chupa; y para la Rambla del Raval que se fue, que había concierto.

Esta vez Lorena fue la envidia de su peña, o como decían ellos: esa chupa triunfa. En el concierto tuvieron sus más y sus menos con unos pavos de Poble Sec, pero acabaron imponiendo su dominio justo delante del escenario, donde Lorena por fin bailoteó con el Richy y brilló en la noche con su chupa refulgente.

Felipe-Decalión

AMARILLO CHILLÓN 
Paseaba por las Ramblas de Barcelona y no era un dia cualquiera, era 23 de abril. Entre la aglomeración de gente me pareció ver  un color especial, observé delante de mi una chica con el pelo muy rubio, con una camiseta amarillo chillón, daba la sensación  que de ella salian rayos de sol.

La luz que desprendia la hacia destacar entre la multitud. Atraida por ella como si fuera una mariposa en una bombilla, intenté seguirla e hice lo posible para no perderla.

A los pocos minutos se paró delante de una parada de flores y vi como sin dudarlo ni un momento compró un ramo de rosas muy amarillas, casi amarillo chillón. Una vez las tuvo en su mano siguió bajando por las Ramblas y despedia unos destellos tan fuertes que algunas personas se giraban a mirarla.

Yo empecé a pensar que era un ser sobrenatural, quizás un ángel. Iba deprisa y su pelo amarillo y largo se ondulaba como si fuera un campo de espigas al viento.

Cuando ya estábamos casi al final de las Ramblas desapareció subitamente. Yo no la habia perdido de vista ni un momento, pero pareció como si hubiera sido absorbida por la multitud.

La Rambla quedó a oscuras sin su luz. Los paseantes seguían subiendo y bajando y todo se veia de un color apagado.

Después de mi sorpresa decidi volver a casa y fui hacia los ferrocarriles bastante pensativa por lo sucedido.

Cuando ya estaba sentada en el tren empecé a ver un resplandor extraño que traspasaba mi bolso de tela. Lo abri y metí la mano en seguida para averiguar lo que era. No encontré nada, solo luz amarilla que se extinguió al tocarla.

No llegué a saber nunca quien era la chica de luz, pero cuando llegué a casa sentí que me embargaba una gran felicidad.

Eulalia


CAPERUCITA

Erase una vez una niña que vivía a la vera de un verde bosque. Cuando ya tuvo edad para andar sola entre las sombras de los arboles su mama le tejió una preciosa capa de brillante amarillo para poder distinguirla cuando entrase en la espesura. Desde aquel día sus amigos la llamaron caperucita y sus enemigos la fosforito.

Un día su mama la envió con una cesta a casa de la abuelita que medio chiflada se había ido a vivir en mitad del bosque. Caperucita se fue muy alegre con su chillona capa adentrándose entre el follaje.

Y así la vio llegar el lobo, como un anunció de amarillo neón “carne gratis, carne gratis”. Y prescindiendo de tonterías, atajos y florecitas, de un bocado, en medio del bosque, se la comió.

Con gran picardía tomo prestada la capa amarillo chillón y se fue a ver a la abuelita. La pobre medio cegata sonrió alegremente cuando vio una mancha amarilla cruzando la puerta y no fue hasta que vio las fauces rellenas de dientes del lobo que se le ocurrió pensar “caperucita, que boca más grande tienes” pero ya fue tarde.

Al lobo la huesuda abuelita le sirvió mas de palillo que de postre, pero con el estomago lleno no pensaba quejarse y se fue tranquilamente paseando por el bosque, conocedor de que por ley ningún cazador osaría disparar contra alguien con chaleco reflectante como el que él llevaba.

Lo que el lobo desconocía es que el nieto del rey andaba por el bosque para emular a su abuelo con la escopeta más grande que podía cargar, y a él que no le vinieran con historias de leyes cuando vio la capa amarillo chillón se dijo, esto aun será más fácil que darle a un elefante, y patapum, nos quedamos sin lobo.



Niños y niñas escuchad la moraleja

Del cuento del lobo, la niña y la vieja,

De amarillo, de blanco o de rojo

con la monarquía ten siempre ojo.


Herman



AMARILLO CHILLÓN
Yo nací en una estrella, en el seno de una familia numerosísima. Era tan excitante el intenso calor que estábamos siempre correteando como locos, chocando unos con otros..........  Pasó mucho tiempo...........  Mi madre murió en una explosión cósmica que nos lanzó al espacio bastante oscuro, pero, en el que brillaban en la lejanía una inmensidad de familiares de ella.  Hacía un frío que pelaba.  En mi adolescencia,  empecé a sentir una extraña atracción que me precipitaba hacia otros, que, como yo, vagaban bastante solos.  Poco a poco, fuimos aglomerándonos en una masa esférica cada vez más grande.............  Pasó mucho tiempo............  La inmensa presión y temperatura que se desarrolló en el interior de aquel planeta  generó entre nosotros una estructura de precisión matemática.  Tan bien unidos estábamos que mi personalidad mutó en colectiva, y, ahora soy "yos".  Un día, una pasta brillante nos impulsó por un gran agujero y salimos al exterior.......... Pasó mucho tiempo..............  Me despertó el ruído de máquinas escarbando; de repente, me sentí izado y lanzado a una cinta trasportadora que nos vertió en una piscina....... ¡¡ aquello parecía un parque temático !!......  En  estos procesos,  conocí a unos seres que andaban tan aprisa de un lado a otro, que yos los llamé los "cole-cole".  Me reí mucho con las cosquillas que me hicieron apretándome contra abrasivos.  Me pesaron y dijeron que tenía muchos kilitos - yos no me veía gordo-,  decían que era una bella joya y se me escapó un ruborcito vanidoso.  Me enteré de mi nombre cuando, tiempo después, escuché esta conversación entre dos "cole-cole":
- ¿ Sabes mofletes ?  creo que voy a abdicar, el elefante me ha dado la puntilla - .
- ¡ Por fin me haces caso , mira que hace años que te lo digo !........¡ oh,  que tarde es ! , entra en mi habitación y coge de mi bandeja de joyas un anillo con diamante -.
- Tac toc tac toc tac toc -
- ¿ Cuál te cojo ?
- ¡ El amarillo chillón !

Dorremi.
 
AMARILLO CHILLÓN

Le llamaban amarillo chillón porque no decía casi nunca nada. Raúl siempre andaba absorto buscando dentro de su mente abstracta nuevas aventuras, muchas de ellas le llevaban donde nadie antes había estado.

Amarillo chillón cruzaba cada día la calle Caballero a la misma hora, y al hacerlo, siempre repetía las mismas y pocas palabras que pronunciaría en todo el día: “jugamos todos”. Lo decía en voz alta, pero nunca nadie lo oía. A continuación, seguía andando y miraba hacia el suelo, intentando no pisar ni papeles, ni chicles, ni pipis ni cacas de perro. Ese era su reto un día cualquiera. A veces lo cumplía a raja tabla, otras veces tenía que aceptar que había pisado un chicle o un pipi sin darse cuenta. Acto seguido, una rabia tremenda se apoderaba de él y salía al exterior, sin disimulo. Tal era su enfado, que por citar un ejemplo, un día se quedó sin comer macarrones, que era su plato preferido.

Amarillo chillón tenía un secreto, estaba enamorado de Lucía, su entrañable vecina. Pero ella no le hacía caso porque le gustaba Manuel, un chico mayor que ella. A pesar del disgusto, Amarillo chillón aceptó no ser el elegido, aunque nunca perdió la fe en que algún día podría suceder un milagro.

Pasaron varios otoños, y con ellos, Amarillo chillón paulatinamente fue cambiando su personalidad. Llegó un día en el que salió a la calle y tuvo una sensación muy distinta a cualquier otro día. Tan solo al pisar la acera con el pie derecho, sintió un alivio muy potente que hizo que, al cruzar la calle no dijera en voz alta lo mismo de cada día. Su mente hiper activa, aquel día, no buscaba historias hilarantes para construir. Incluso su mirada obstinada, no se proyectaba hacia el suelo sorteando papeles, chicles, pipis o cacas de perro. Aquel día, se paró en seco, dio media vuelta y regresó hacia su casa, pero en lugar de entrar en ella, llamó al piso de al lado. Esperó unos segundos y abrió una chica con una bella sonrisa, era Lucía. Los dos se miraron y lo supieron de inmediato.


Sara



UN DÍA AMARILLO CHILLÓN

Ayer estuve viendo la película de Audrey Hepburn, desayuno con diamantes. ¡Qué mujer tan deliciosamente glamurosa, con tanta clase!.

Me gustó su comparación de los días con los colores. Debo suponer que es porque a mí también me ocurre. Por ejemplo, cuando un día me levanto con la mente nublada, aturdida, embotada....., ese día tiene toda la pinta de que va a ser un día gris. Si por el contrario al despertar por la mañana me hallo llena de energía, optimismo y vitalidad, es indudable que ese día va a ser un día verde. Y se preguntarán Vdes. Porqué verde y no rojo o amarillo como el sol. Pues es verde porque a mí me recuerda a la primavera, los campos verdes, el olor a yerba recién cortada..... no sé pero para mí un día feliz y alegre es verde  esmeralda, como la verde primavera. Después están los días pasteles, que ni son especialmente alegres ni tampoco tristes o aburridos, simplemente son días vulgares, un tanto matizados, sin brillo pero no por ello pierden su encanto, son los días azul celeste, rosa pálido o el verde pastel-entre verde musgo y verde manzana.

Ah y por último está el peor de todos, el día que te levantas con un dolor de cabeza horrible, que te ataca del lado derecho frontal, y que pasado un rato ya no sabes si es el derecho o el izquierdo,  más bien parece un partido de ping-pong, donde la pelota va de un lado a otro de mi cerebro. Ese día es el que yo llamo amarillo chillón, lo de chillón es…. porque ¿no les pasa a Vdes. Que cuando tienes ese horrible dolor de cabeza parece que todo el mundo chilla?. Es el típico día en que aunque vayas a la biblioteca creyendo que allí encontrarás silencio, se compincha todo el mundo para hacer ruido. Una puerta que se cierra de golpe, el tedioso cliketeo de las teclas del ordenador del compañero de al lado que se ha traído el portatil, ó la chica de enfrente que cada vez que pasa la página del libro, debe creer que está cortando el viento con un sable, tal es el ruido. ¡Oh sí, definitivamente los días amarillo chillón son los más horrible de todos!, y eso que está también el día rojo, que de ese no quiero hablar por razones obvias......... Al fin y al cabo soy una dama, y esos temas no son de buen gusto.

En fin, como sea que hoy es uno de esos días pasteles, creo que azul celeste, ya que me he podido levantar sin demasiado pesar, he desayunado, he escrito estas líneas y creo que después de todo no es un mal día para salir a pasear. 


Jordana-Lola

DESDE MI BALCON
Segunda semana de abril. A pesar de que la primavera hace ya varios días que ha comenzado, el tiempo es bastante desapacible.
MARTES. Me asomo al balcón y veo que ha parado de llover, aunque el cielo sigue nublado y todo indica que no tardará en hacerlo de nuevo. La calle está prácticamente vacía, algunos coches que pasan y un señor que se apresura a cruzar por el paso de cebra. El parque también está vacío, solamente se ve un señor con un chubasquero amarillo chillón que realiza algunos trabajos de jardinería. No puedo verle la cara, lleva la capucha subida y tan solo se percibe el chubasquero, que resalta por su llamativo colorido.
JUEVES. Desde el balcón puedo ver que después de dos días sigue lloviendo, aunque de forma muy suave y casi inapreciable. El panorama que se divisa es bastante similar al de hace un par de días: dos personas que caminan por la acera con el paraguas abierto y algunos coches parados en el semáforo en espera de que éste les dé luz verde. El señor del chubasquero amarillo continúa con sus trabajos de jardinería.
SABADO. Por fin ha parado de llover. Hace un día primaveral, claro y muy luminoso. El sol es amarillo intenso; no puedes mirarlo, si lo miras te hace daño. En el parque unos niños juegan y una anciana pasea a  su perro. Se detiene y habla con un señor vestido de verde. Le reconozco, es el señor del chubasquero amarillo, pero hoy ha cambiado el chubasquero por una chaqueta verde. En la espalda puede leerse: parques y jardines. En la parte derecha del parque veo flores, muchas flores: tulipanes, rosas, claveles,… y otras especies que no identifico. Todas ellas son amarillas, amarillo chillón.

M.Jose-Asia

miércoles, 2 de mayo de 2012

CAFE CON LECHE

MEJOR ME BEBO EL CAFÉ CON LECHE

Los rayos del sol se filtraban oblicuos por la ventana de la cocina, la cafetera llevaba rugiendo unos minutos, Federico la retiró de la vitro y aspiró el aroma que desprendía. La ducha le había entonado el cuerpo y relajado la mente. La difusa luminosidad y el olor del café le transportaron a regiones etéreas, casi celestiales; solo faltaban los efluvios de las tostadas recién hechas.
Acababa de servirse la leche y estaba a punto de coger el pan, cuando Rosalía irrumpió en la cocina. No se dijeron ni buenos días ni cruzaron una mirada ni tan siquiera dejaron escapar un gruñido a modo de salutación. Habían dormido espalda contra espalda -”en el sofá va a dormir tu señor padre”, había bramado él-.
En el espeso silenció Federico tuvo la impresión que resonaban los gritos de la noche anterior. Ella ponía orden en la cocina con movimientos enérgicos y precisos, él la observó de reojillo, era de alto riesgo interferir en los desplazamientos tajantes, inexorables, de Rosalía. Federico lo tuvo claro: dejemos las tostadas, y mejor me bebo el café con leche.

Felipe Deucalión


CAFÉ CON LECHE

Había llegado el momento de decir “adiós”, y al finalizar el concierto los aplausos y vivas llenaron por completo toda la sala, prolongándose  más tiempo de lo habitual. Jorge y Rudy sabían que aquel adiós  representaba el final de una etapa en su carrera, final que les  conduciría a una nueva formación musical, con otro estilo, otro ritmo y un nuevo nombre. A partir de ahora pasarían a llamarse Café con Leche, nombre que pensaban definía muy bien su sello particular, y que se debía al color de la piel de ambos, una clara evidencia de sus raíces más ancentrales:  Jorge era descendiente de gallegos y Rony de africanos. Diez años de carrera musical les había proporcionado la experiencia suficiente para lanzarse a probar con otros estilos, y ahora apostarían por una música más popular y bailable, a ritmo de salsa, rumba y cha cha cha, dejando atrás los pequeños locales de la Habana Vieja para actuar en salas más reconocidas y glamurosas. Café con Leche seguiría siendo fiel a los músicos cubanos que tanta influencia tenían en su música, y a su filosofía de siempre: “la música se toca con el corazón y se siente con el alma”.

Asia-M. José



EN LA CAFETERÍA

 A la chica de camisa verde, el café con leche sin azúcar nunca le ha gustado, necesita añadirle un azucarillo o dos, depende del día.
Esta mañana se siente raramente despierta. Su mente despejada y su piel hidratada le anuncian que el día también posiblemente será despierto y movido.
Tiene muchas cosas que hacer, sobretodo organizar su trabajo, enviar mails, limpiar la casa, ordenarla… Su mente despejada le hace saber lo atrasada que está en todas estas tareas. La chica de camisa verde, se siente tan a gusto sentada aquí, en la cafetería de la esquina, removiendo la cuchara y pensando, sólo pensando, que hoy podría empezar a ordenar su vida.  Da un sorbo al café con leche y nota que empieza a estar templado. Juan debería haber llamado ya, se dice para ella. Le parece raro que no le diga nada. Le gusta tanto su timidez, su media sonrisa y su no saber muy bien qué hacer cuando se encuentran a media noche en casa de uno o de otro. Mientras repasa mentalmente lo que más le gusta de él, la chica de camisa verde relame el azúcar que ha quedado en el fondo de la taza, mira a la mujer que está detrás del mostrador y pide otro café con leche. Más tarde, ya decidirá lo que hará.

Sara

EL MANTRA DE LAS MAÑANAS

El mantra de las mañanas, que se repite con una regularidad cósmica a partir del momento en que me acerco a la barra del Nelson, es siempre el mismo. Ca-fé con le-che. En este bar es buenísimo, un café italiano que saben prensar y destilar gota a gota, mi único vicio legal.
Hoy Edu no está, y el camarero, detrás de la barra me mira con los ojos muy abiertos, ahí, de pie, plantado. Seguro que he vuelto a joderla, y cómo es nuevo, todavía no se aclara. Por si acaso, le repito muy despacio ca-fé con le-che. Y ahora parece que me he explicado mejor porque lo veo darme la espalda y trajinar por detrás de la barra.

Cada mañana, fecundo, con glotonería insaciable, letra tras letra, un cheque en blanco hacia el mundo de los vivos. Vuelve sonriente, y me acerca un gran vaso de zumo de tomate, ostras, no salgo de mi asombro. Esto no es lo que le he pedido, mi refugio espiritual de los malos sueños, el botón de activación del mundo. Y se lo repito con toda la paciencia de que soy capaz a estas horas de la mañana. Presto atención y escucho un mantra que sale de mis labios, cale con feche, checa con fele,  fale con ceche. Joder! Si está muy claro.

Mahalta 

AMOR AL PRIMER CAFÉ CON LECHE

Se conocieron en la cafetería donde servían el mejor café con leche del lugar. Ella tenía los ojos de color moka y él tirando a torrefacto intenso. Cruzaron las primeras miradas y el sabor amargo del café mezclado con el punto de la leche, el dulce toque del azúcar de caña y un irresistible aroma...hizo todo lo demás.
Su primer viaje juntos fue a Etiopía, cuna del arbusto silvestre Cafeto Arábica, natural de los abruptos montes de Kaffa al este de la antigua Abisinia. Allí aprendieron mil y una historias sobre los orígenes de su bebida favorita de la mano de ancianos y venerables campesinos que les daban la bienvenida a su paso por caminos y pueblos. Supieron de como un dia, allá por el año 450, un pastor llamado Kaldi se dio cuenta, mientras andaba cuidando a su rebaño de cabras, de que cada vez que comían de las bayas rojas de dicho arbusto, recobraban cierta vitalidad y energía. Fue entonces cuando decidió probar los frutos él mismo y cual fue su sorpresa al comprobar que experimentaba una sensación de euforia y ánimo similar a la de sus animales.
Su amor por el café y los viajes les llevó más allá; también hasta Colombia, donde se prometieron amor eterno entre cafetales. En Italia no pudieron resistirse a los encantos de un buen espresso. Y en Brasil tuvieron ocasión de apreciar los tuestes más exóticos del planeta.
Años después, siguen tomándose juntos su café con leche sin dejar de mirarse a los ojos y sin importarles que ahora tenga que ser descafeinado con leche descremada y sacarina.
Lo suyo fue amor al primer café con leche.

Mart@

CAFÈ AMB MALA LLET

Bon dia amor meu. Feliç Sant Jordi, a que no t’esperaves que et portes una rosa al llit. T’he preparat l’esmorzar, despertat ja dona. M’agrada esmorzar amb tu al llit, fa tant de temps que no ho fem, una cosa més a la llista de coses que no fem junts. Però ja veus que jo sí que penso en tu i en cuidar-te.
 Estàs preciosa amb aquesta carona de mig adormida i sense maquillatge, mostrant el teu autèntic rostre. No entenc perquè t’has de passar cada mati una hora davant del mirall, si en realitat no arregles gaire cosa. Si sentissis els comentaris que la meva mare fa de tu em sembla que no et tornaries a pintar els ulls.
El cafè te l’he posat amb sacarina, ja se que no la suportes, però es que darrerament estàs agafant una mica de pes, darrerament vull dir aquest darrers anys, és clar. I com que estic cansat de comprar-te llet descremada per que desprès aboquis la sucrera dins la tassa crec que és moment d’un canvi.
I una mica de pernil dolç amb una torradeta preparada amb molt d’amor. Que desprès et passaràs el dia asseguda a la cadira i no necessites gires calories més. Ja se que és el pernil dolç light que compres per mi, però jo el vull compartir amb tu, que els dos el trobem igual d’insípid.
I me’n vaig corrents a la feina. Ens podem trobar quan tu pleguis a les rambles i passegem una mica. A mi em pots regalar el llibre del Punset, m’agrada la mirada positiva d’aquest home.
Au, no posis aquesta cara de desagraïda, amb tot el que he fet per tu aquest matí. Que no em mereixo un somriure o que em donis les gracies?

Herman

EL CASO DEL CAFÉ CON LECHE

En el pueblo de San Bartomeu, donde vivía mi hermana hace algunos años, aconteció un caso desconcertante.
Al parecer una monja del asilo de ancianos, Sor  María de la Concepción, había aparecido en su alcoba muerta, sobre las seis de la tarde.
En un principio se pensó en un caso de suicidio, pero mas tarde se descartó, al no haber nota alguna, ni aparecer el tóxico suministrado. Según nos contó el Sr. Bernat,  un detective retirado que siguió el caso de cerca, la monja, había sido envenenada con conicina, como se demostró en la autopsia. La investigación entonces se dirigió hacia los últimos lugares donde estuvo Sor María. Las hermanitas del asilo dijeron que la finada había estado aquella tarde visitando tres feligreses, con el fin de  obtener algún donativo para el arreglo del tejado del asilo.
En las dos primeras visitas, la atendieron en la puerta, pero en la última, la señora de la casa dijo que su asistenta la había hecho pasar a la salita. y que ella misma cuando se reunió con la hermana, pidió que le trajesen  café, leche y unas pastitas. Al preguntarle por los detalles de la preparación de la merienda, la señora, llamó a su asistenta. La asistenta, que se llamaba Marcela, explicó que había traído, como le mandó su señora, la cafetera con café, una jarrita de leche, y azúcar para la hermana María, y sacarina líquida para su señora que es diabética.
Al preguntar qué había tomado la hermana María, Marcela dijo que se había servido un café con leche, y bastante azúcar.  Entonces la señora comentó, -sí es verdad, cómo le gustaba el azúcar moreno a la hermana, se servía de tres a cinco cucharadas.
¡Azucar moreno! Le dijo mi hermana al Sr. Bernat.
-Sí, - dijo éste - y ahí fue donde se resolvió el caso, ya que la raíz de conicina,  es un veneno de color marrón oscuro, y se halló mezclado con el azúcar moreno.  Se detuvo a Marcela, y ésta confesó que había envenenado a la hermana María, poniendo el veneno en el azúcar, ya que sabia que sólo ella la tomaría, puesto que su señora era diabética y se servía la sacarina liquida.
Al preguntarle el porqué de aquel asesinato, explicó que ella era una niña adoptada, y cuando su madre estuvo a punto de morir, le confesó que en la clínica maternal, donde entonces asistía como sanitaria la hermana María, se hacían tratos nada legales como la compra-venta de bebés a familias adineradas. Algo debió pasar, porque se cerró la clínica y se recolocó a las hermanas en diversos lugares, yendo a parar la hermana María a este tranquilo pueblecito. Investigando por su cuenta pronto encontró a su madre biológica, la cual la creía muerta. La hermana María, le había dicho que su bebé había nacido muerto y ni tan siquiera le dejaron ver el cadáver. Entonces Marcela comenzó a preparar su venganza. Encontró a la hermana María en este pueblo y pidió empleo en una casa adinerada como sirvienta, sabiendo que la monja era asidua de la Señora.
El día del juicio se declaró no culpable, argumentando que tan sólo había ejecutado un castigo divino, ya que a los representantes de la iglesia nadie los podía juzgar y quedaban siempre impunes. El Sr. Bernat, nos dijo que al tribunal no le debieron de parecer muy exagerados los  razonamientos de Marcela, ya que la pena que le impusieron fue menor de los 20 años, de los cuales no cumplió más de cinco por buena conducta.
De repente mi hermana, se levantó y  preguntó ¿Un café con leche Sr.Bernat?,  el Sr. Bernat y yo nos miramos y nos echamos a reir.
-  Sí, -contestó él, -¡pero sin azúcar eh!-.

Lola-Jordana