viernes, 1 de julio de 2016

CHATEAR


CHATEAR
Doctora mi marido esta enganchado al chateo.
osea que quiere usted decir que chatea con otras mujeres? no no es eso no ,chatea con los amigos pero es que está enganchado todo el día . Y digame señora cuántas horas chatea al día?  por la mañana desde las 11 hasta las 2, la hora de la comida y por la tarde después de comer ya está otra vez de chateo hasta la noche. Vamos es que no para de chatear con los amigos. Claro ya entiendo y a vd. Eso le molesta porque no la hace caso en todo el día no?  A mí qué me va a molestar?? Noooo para nada, lo que pasa es que llega cada noche borracho y se tira en la cama sin quitarse ni los zapatos, y eso si que no, porque una esmuy limpia y ya me he cansado de tenerlo que desvestir cada noche. Por eso dra. Vengo a ver si le puede vd desenganchar del chateo.
La psicóloga se llevó las manos a la cabeza!!!!

Lola Ruiz





 CHATEANDO VOY, CHATEANDO VENGO
He conocido a una chica por internet. Se llama Mercedes y nuestro intercambio de e-mails ha seguido una progresión geométrica. Ya nos hemos contado nuestras vidas, quizá no con detalle, aunque sí en sus aspectos fundamentales. Ha llegado el momento de pedirle una cita, de pasar a la acción. Pero no acierto con el tono adecuado para pedírselo, o me sale demasiado formal, y entonces creo que haré el ridículo, o me sale tan desenfadado que temo pasarme de la raya y caer en el descaro.

En esas estaba, intentado redactar por enésima vez el condenado e-mail, cuando apareció mi colega Paco

¿Qué pasa tío? –me preguntó.

Nada, tío, que no sé cómo chatear con una churri.

Eso se arregla muy fácil. Tú vente conmigo.

Seguí a mi colega hasta la tasca de la esquina.

Ponga dos chatos, buen hombre, que mi amigo necesita chatear –dijo Paco nada más entrar.

Que no, tío, que yo me refería a …

Pssit–me cortó mi colega, y luego añadió-. Tú a callar y a beber

La verdad es que Paco tenía razón y al quinto vino que nos tomamos lo vi claro. Dejé a mi colega en la tasca, para que pagara los chatos consumidos, me fui a mi casa, me senté ante el ordenador y escribí:

“Mercedes, guapi, tengo muchas ganas de conocerte.
¿Qué te parece si nos vemos mañana a las doce delante del Zurich? Si no te va bien, dime tú el día, la hora y el sitio.”


Felipe Deucalion

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